jueves, 20 de octubre de 2016

OMS: Debemos acabar con la obesidad infantil. Informe de la comisión 2016.

La obesidad infantil está tomando proporciones alarmantes en muchos países y supone un problema grave que se debe abordar con urgencia. En los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por las Naciones Unidas en 2015, la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles se consideran prioridades básicas.
Entre los factores de riesgo para las enfermedades no transmisibles, la obesidad suscita especial preocupación, pues puede anular muchos de los beneficios sanitarios que han contribuido a la mejora de la esperanza de vida. La prevalencia de la obesidad entre los lactantes, los niños y los adolescentes va en aumento en todo el mundo.
Si bien en algunos entornos las tasas se han estabilizado, en cifras absolutas hay más niños con sobrepeso y obesidad en los países de ingresos bajos y medianos que en los países de ingresos altos. La obesidad puede afectar a la salud inmediata de los niños, al nivel educativo que puede alcanzar y a la calidad de vida. Los niños con obesidad tienen muchas probabilidades de seguir siendo obesos en la edad adulta y corren el riesgo de sufrir enfermedades crónicas.
Los progresos en la lucha contra la obesidad infantil han sido lentos e irregulares. En 2014 se estableció la Comisión para acabar con la obesidad infantil a fin de que examinara los mandatos y estrategias existentes y los ampliara para resolver carencias. Tras mantener consultas con más de 100 Estados Miembros de la OMS y examinar casi 180 comentarios en línea, la Comisión ha elaborado un conjunto de recomendaciones para combatir con eficacia la obesidad en la infancia y la adolescencia en diferentes contextos mundiales.
Muchos niños crecen actualmente en un entorno obesogénico que favorece el aumento de peso y la obesidad. El desequilibrio energético se debe a los cambios en el tipo de alimentos y en su disponibilidad, asequibilidad y comercialización, así como al descenso en la actividad física, pues se ha incrementado el tiempo dedicado a actividades de recreo sedentarias y que suponen estar ante una pantalla.
Las respuestas conductuales y biológicas de un niño ante un entorno obesogénico pueden estar determinadas por procesos anteriores incluso a su nacimiento, lo que empuja a un número cada vez mayor de niños hacia la obesidad si siguen una dieta malsana (Alimentos altos en grasas saturadas, ácidos grasos trans, azúcares libres o sal, es decir, alimentos de alto contenido calórico y bajo valor nutricional), y realizan poca actividad física.
Ninguna intervención por sí misma puede frenar la creciente epidemia de obesidad. Para combatir la obesidad en la infancia y la adolescencia es necesario examinar el contexto ambiental y los tres periodos cruciales del curso de vida: la pregestación y el embarazo; la lactancia y la primera infancia; y los años posteriores de la infancia y la adolescencia. Además, es importante tratar a los niños que ya son obesos, por su propio bienestar y por el de sus descendientes.
La prevención y el tratamiento de la obesidad exige un enfoque en el que participen todas las instancias gubernamentales y en el que las políticas de todos los sectores tengan en cuenta sistemáticamente la salud, eviten los efectos sanitarios nocivos y, por tanto, mejoren la salud de la población y la equidad en el ámbito sanitario.
La Comisión ha elaborado un conjunto exhaustivo e integrado de recomendaciones para combatir la obesidad infantil y hace un llamamiento a los gobiernos para que tomen la iniciativa y a todas las partes interesadas para que reconozcan su responsabilidad moral de actuar en nombre de los niños para reducir el riesgo de obesidad. Las recomendaciones se presentan en las secciones que figuran a continuación.
Recomendaciones
·       

·        Aplicar programas integrales que promuevan la ingesta de alimentos sanos y reduzcan la ingesta de alimentos malsanos y bebidas azucaradas entre niños y adolescentes.
·        Aplicar programas integrales que promuevan la actividad física y reduzcan los comportamientos sedentarios en niños y adolescentes.
·        Integrar y fortalecer las orientaciones para la prevención de las enfermedades no transmisibles con las pautas actuales para la atención pregestacional y prenatal a fin de reducir el riesgo de obesidad infantil.
·        Ofrecer orientaciones y apoyo al establecimiento de una dieta sana y de pautas de sueño y de actividad física durante la primera infancia a fin de que los niños crezcan de forma adecuada y adquieran hábitos saludables.
·        Aplicar programas integrales que promuevan entornos escolares saludables, conocimientos básicos en materia de salud y nutrición y actividad física en niños y adolescentes en edad escolar.
·        Ofrecer a niños y jóvenes con obesidad servicios para el control del peso corporal que reúnan diversos componentes y se centren en la familia y en la modificación del tipo de vida.

Actuaciones y responsabilidades para la aplicación de las recomendaciones
Estados Miembros:
Asumir el objetivo como propio, ofrecer liderazgo y comprometerse políticamente a combatir la obesidad infantil a largo plazo.
Coordinar las contribuciones de todos los sectores gubernamentales e instituciones que definen las políticas, incluidos, entre otros, los siguientes: educación; alimentación y agricultura; comercio e industria; desarrollo; finanzas y recaudación; deportes y recreación; comunicación; planificación ambiental y urbanística; transportes y asuntos sociales; y comercio.
Garantizar que se recogen datos sobre el IMC de los niños por edades -en particular para las edades en las que actualmente no se lleva a cabo un seguimiento- y establecer metas nacionales sobre la obesidad infantil.
Elaborar directrices, recomendaciones o medidas normativas que alienten debidamente a los sectores pertinentes -en particular el sector privado, si procede para que pongan en marcha las actuaciones destinadas a reducir la obesidad infantil que se indican en el presente informe.
Organizaciones no gubernamentales:
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    Resaltar la importancia de prevenir la obesidad infantil mediante actividades de promoción y la difusión de información.
·        Persuadir a los consumidores para que exijan a los gobiernos que tomen medidas en pro de un tipo de vida saludable, y que la industria de los alimentos y bebidas no alcohólicas ponga al alcance del público productos sanos y se abstenga de dirigir a los niños propaganda para la venta de alimentos y bebidas azucaradas perjudiciales para la salud.
·        Contribuir a la elaboración y aplicación de un mecanismo de seguimiento y rendición de cuentas.

Sector privado
·        Apoyar la producción de alimentos y bebidas no alcohólicas que contribuyen a una dieta sana, y facilitar el acceso a ellos.
·        Facilitar el acceso y participación en actividades físicas.
Fundaciones filantrópicas:
·        Reconocer que la obesidad infantil pone en peligro la salud de los niños y el nivel educativo que pueden alcanzar, y abordar este importante problema.
·        Movilizar fondos en apoyo de la investigación, la creación de capacidad y la prestación de servicios.
Instituciones académicas:
·       
Resaltar la importancia de prevenir la obesidad infantil mediante la difusión de información y su incorporación en los planes de estudio pertinentes.
·        Subsanar las deficiencias en los conocimientos con datos científicos que apoyen la aplicación de políticas.
·        Apoyar el seguimiento y la rendición de cuentas.

El principal obstáculo para progresar en la reducción de la obesidad infantil es la falta de compromiso político y que los gobiernos y otros agentes no asuman el problema como propio, no ofrezcan liderazgo ni pongan en marcha las actuaciones necesarias. Los gobiernos deben invertir en sólidos sistemas de seguimiento y rendición de cuentas para vigilar la prevalencia de la obesidad infantil.
Esos sistemas son cruciales, puesto que proporcionan datos para la formulación de políticas y ofrecen pruebas de los efectos y la eficacia de las intervenciones. La Comisión quisiera subrayar la importancia y necesidad de combatir un problema tan complejo como el de la obesidad infantil. La OMS, las organizaciones internacionales y sus Estados Miembros, así como los agentes no estatales, tienen una función crucial que desempeñar para aprovechar el impulso y garantizar que todos los sectores mantengan su compromiso de colaboración para llegar a una conclusión positiva.

Fuente:
OMS. Informe de la Comisión para acabar con la obesidad infantil. 2016.
http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/206450/1/9789243510064_spa.pdf


jueves, 13 de octubre de 2016

Libro de actividades del Día Mundial de la Alimentación

El Día Mundial de la Alimentación, que se celebra cada año el 16 de octubre, es el aniversario de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). En este día se fundó la FAO en 1945. Los eventos del Día Mundial de la Alimentación, organizados en más de 150 países de todo el mundo, conciencian sobre el hambre y la necesidad de garantizar que todos tengan acceso a alimentos sanos y nutritivos.
El tema del Día Mundial de la Alimentación 2016 es “El clima está cambiando. La alimentación y la agricultura también”. La FAO ayuda a los países a luchar contra el hambre y asegurarse de que todo el mundo tenga suficientes alimentos nutritivos para llevar una vida activa y saludable.
La FAO trabaja principalmente en las zonas rurales, donde vive casi el 80 por ciento de las personas pobres y hambrientas del mundo. Sus objetivos son acabar con el hambre y la pobreza, asegurarse de que la gente coma alimentos nutritivos y ayudar a los países a gestionar mejor sus recursos naturales. La FAO está presente en más de 100 países de todo el mundo, y tiene su sede en Roma, Italia.
¿Qué pasaría si talásemos todos los bosques y si no hiciésemos nada para proteger nuestros océanos o las personas afectadas por el cambio climático? El Libro de actividades del Día Mundial de la Alimentación 2016 aborda temas clave relacionados con el cambio climático y la agricultura en un mundo encantado, a través de las ilustraciones de Lorenzo Terranera.
Cada ilustración explora un mensaje importante relacionado con el tema del Día Mundial de la Alimentación. Únete a tus personajes de cuentos infantiles favoritos en la búsqueda de soluciones para el cambio climático y el hambre. Cada una de estas soluciones puede convertirse en una realidad si todos ponemos de nuestra parte ¡y los consejos que proporcionamos al final de este libro son un buen lugar para comenzar! Las imágenes están incompletas, y queremos que uses tu imaginación para colorear los espacios en blanco. Muéstranos cómo trabajando juntos, podemos luchar contra el cambio climático, proteger nuestro planeta y acabar con el hambre.
Cambio climático, alimentación y agricultura
Nuestras acciones, decisiones y comportamientos cotidianos tienen todo un impacto en el clima. El cambio climático está afectando a la salud de nuestro planeta y está cambiando nuestro mundo. Está provocando más desastres naturales y problemas ambientales, que hacen que nos sea más difícil producir alimentos.
Producir alimentos es también parte del problema, ya que hemos estado tomando atajos y dañando nuestro planeta, para producir lo que necesitamos. Con el fin de alimentar a una población creciente -que alcanzará 9 600 millones de personas para 2050- vamos a tener que aprender a producir lo que necesitamos de manera que no sigamos destruyendo el planeta.
La adaptación al cambio climático significa encontrar maneras de asegurar que todo el mundo sea capaz de llevar una vida sana y productiva a pesar del clima cambiante. Significa encontrar maneras de producir alimentos y alimentar al planeta. Significa proteger a las personas más pobres, las que más sufren debido al cambio climático y los desastres naturales y ayudarles a recuperarse de los desastres que no pueden evitarse.
Tenemos que adaptar la alimentación y la agricultura al cambio climático de manera sostenible. La sostenibilidad tiene que ver con el futuro: se trata de conseguir y mantener un planeta sano que pueda alimentar a nuestra creciente población y a las generaciones venideras. Somos la Generación “Hambre Cero” ¿Sabías que alrededor de 1 de cada 9 personas se acuestan con hambre cada noche? Eso supone un total de casi de 800 millones de seres humanos. Producimos alimentos suficientes en el mundo para alimentarlos a todos, así que ¿por qué hay todavía personas que padecen hambre? El hambre existe por muchas razones: los pobres pueden no tener el dinero para comprar alimentos, la guerra puede impedir que las personas accedan a ellos, los desastres naturales pueden provocar el hambre, y se desperdician demasiados alimentos.
La buena noticia es que los líderes mundiales quieren acabar con el hambre. El año pasado, 193 países se comprometieron a 17 objetivos de desarrollo sostenible, con el objetivo general de acabar con el hambre para 2030. Sin embargo, los líderes no pueden lograrlo solos. Necesitan la ayuda de las organizaciones internacionales, los agricultores, las escuelas, las universidades, las empresas y la tuya. Podemos llegar a ser la primera generación que elimina el hambre del planeta –la Generación Hambre Cero- si trabajamos juntos. Acabar con el hambre es responsabilidad de todos y cada uno tenemos un papel que desempeñar, incluso cambiando nuestras sencillas acciones y decisiones cotidianas.
Iniciativas frente al clima que pueden cambiar el mundo
Nuestro planeta se está calentando. Los glaciares se están derritiendo, el nivel del mar está subiendo, y los fenómenos meteorológicos extremos como sequías, ciclones e inundaciones son cada vez más habituales. Todos estos eventos tienen dos cosas en común: 1) tienen sus peores efectos sobre las personas más pobres del mundo -muchas de las cuales son agricultores- y hacen que les sea más difícil cultivar alimentos; y 2) amenazan el objetivo de acabar con el hambre en el mundo en 2030. La buena noticia es que podemos ayudar. Tenemos que consumir menos energía o usar fuentes de energía menos contaminantes, salvar nuestros bosques, desperdiciar menos y proteger los valiosos recursos naturales del planeta, como el agua y la tierra, entre otras cosas. ¿Qué puedes hacer TÚ al respecto? Puedes luchar contra el cambio climático cambiando tus hábitos cotidianos y tomando decisiones simples. Te retamos a elegir cuatro de las siguientes iniciativas y atenerte a ellas.
·        Evita desperdiciar agua
·        Prueba alimentos nuevos
·        Mantén nuestros océanos llenos de peces.
·        La eficiencia energética es lo mejor.
·        Compra productos ecológicos.
·        Mantén limpios los suelos y el agua.
·        Usa paneles solares u otro tipo de energías limpias.
·        Compra solamente lo que necesitas.
·        Elije frutas y hortalizas de aspecto poco atractivo.
·        No te dejes engañar por la etiqueta
·        Limita el consumo de plástico.
·        Recicla.
·        Almacena los alimentos de forma inteligente
·        Aprovecha los sobrantes
·        Elabora abono para las plantas.
·        Genera menos basura.
·        Usa la bicicleta, camina o viaja en transporte publico.
·        Compra a nivel local. Compra productos KM 0.
·        Haz que las ciudades sean más verdes
·        Proteje los bosques y ahorra papel.
·        Mantente informado sobre el cambio climático.
·        ¡Haz correr la noticia!
·        Regala las cosas
·        Sé un viajero ecológico.
·        Promueve que los bebés sean ecológicos
Para asegurarse de que el cambio climático no cambia nuestro mundo para peor, tenemos que cambiar la forma de hacer las cosas HOY. Las cuatro acciones que has elegido pueden parecer pequeñas, pero si todo el mundo se une y pone de su parte, seremos capaces de alimentar a nuestro planeta y su población, y convertirnos en la Generación Hambre Cero.


Fuente: 
FAO. http://www.fao.org/3/a-i5685s.pdf

jueves, 6 de octubre de 2016

Alimentar la Mente para Combatir el Hambre. Libro de la FAO para los Maestros y Profesores

Es un mundo donde no haya hambre ni malnutrición, y en el que todas las personas puedan estar seguras de que disponen de los alimentos necesarios para estar sanas y bien nutridas. La visión de la FAO es un mundo que procure y proteja el bienestar y la dignidad humana de todos sus habitantes. Un mundo en el que los niños puedan crecer, aprender y prosperar para convertirse en miembros sanos, activos y responsables de la sociedad.
Aunque se han hecho muchos progresos en la mitigación del hambre y la malnutrición a escala mundial, todavía estamos lejos de tener un mundo en el que toda la población esté libre del hambre. Consideramos que la educación y la información sobre temas relacionados con el hambre, la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo son cruciales para hacer realidad esta visión mundial. Por ello centramos nuestros esfuerzos en los jóvenes y sus educadores.
Si el 16 de octubre de cada año, para el Día Mundial de la Alimentación, se presenta a los niños un material educativo común sobre el hambre y la malnutrición, y sobre cómo se debe actuar al respecto, ¿les ayudará esto a crecer entendiendo la importancia de la interdependencia en el mundo? Si aprenden lecciones procedentes de distintas partes del mundo, de diferentes culturas y circunstancias, ¿estarán más preparados para trabajar unidos a fin de resolver el problema del hambre y la seguridad alimentaria? ¿Existen medios para formar a una generación de jóvenes como ciudadanos responsables del mundo?
Creemos que la respuesta a todas estas preguntas es positiva. Como educadores, ustedes están en una posición especial para inculcar a los jóvenes un espíritu de responsabilidad y compromiso que los impulse a sumarse a la lucha contra el hambre. La imaginación, los ideales y la energía de la juventud son un recurso fundamental para el desarrollo continuo de sus comunidades y naciones. Ustedes, sus profesores, pueden contribuir de forma decisiva informando a los jóvenes, compartiendo sus conocimientos, estimulando su participación y mostrándoles el importante papel que les compete en la consecución de un mundo libre del hambre.
Les invitamos a unirse a los profesores y estudiantes de todo el mundo y participar en el proyecto: Alimentar la mente para combatir el hambre.
Introducción del Profesor/Maestro.
Los profesores de todo el mundo que deseen introducir a sus alumnos en los problemas del hambre y la malnutrición pueden utilizar y adaptar los materiales y modelos de lecciones de Alimentar la mente para combatir el hambre.
Las lecciones de Alimentar la mente para combatir el hambre se han elaborado como punto de partida para que los profesores puedan presentar a sus alumnos el tema del hambre en el mundo y en sus países. Ante la gran diversidad de problemas, culturas y entornos que existen en el mundo, los materiales se han preparado como marco de referencia para los profesores, en el entendimiento de que éstos deberán adaptar el alcance, el lenguaje, las discusiones y las actividades que se proponen a las necesidades de sus alumnos y a las condiciones locales. En todos los niveles se tratan los temas ¿Qué es el hambre y la malnutrición y quiénes son los que padecen hambre?, ¿Por qué padecer hambre y están malnutridas las personas? y ¿Qué podemos hacer para ayudar a erradicar el hambre?
Cada lección contiene objetivos, conceptos y actividades para motivar a los alumnos a discutir estos graves y persistentes problemas. Se proporcionan tres lecciones para cada uno de los tres niveles de enseñanza: elemental, intermedio y secundario. Las lecciones están dirigidas a alumnos con un nivel evolutivo y de conocimientos correspondiente al término medio de cada ciclo. Puesto que los niveles de los cursos y las edades de los alumnos se definen de maneras diferentes en los distintos lugares del mundo, será necesario que los profesores examinen las lecciones a fin de seleccionar los materiales más adecuados para el nivel de desarrollo cognitivo de sus alumnos, introduciendo las modificaciones necesarias.
El 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación -y durante todo el año- estudiantes de todo el mundo pueden utilizar estas lecciones para llegar a entender mejor los problemas mundiales del hambre y la malnutrición. Los profesores pueden enviarnos luego las lecciones creadas para sus clases, de manera que colegas de todo el mundo puedan usarlas en otro Día Mundial de la Alimentación. Nosotros compilaremos y distribuiremos nuevas ideas, actividades y lecciones del mundo entero todos los años. 
Nuestra visión es un mundo donde todas las personas tengan acceso a alimentos en cantidades adecuadas para llevar una vida sana y productiva, y donde no exista la malnutrición. Estamos seguros de que la educación y la información sobre temas relacionados con el hambre en el mundo, la seguridad alimentaria y la nutrición son fundamentales para hacer realidad esta visión. El objetivo es crear un aula global donde los niños y jóvenes del mundo estudien y discutan los mismos temas, con la esperanza de prepararlos y estimularlos para que participen en actividades destinadas a crear un mundo libre del hambre.
Les invitamos a copiar el material de esta publicación y utilizarlo a lo largo de todo el año escolar, adaptando las lecciones a las circunstancias particulares de sus alumnos y a las instalaciones de que disponga su aula. Generalmente, las lecciones que han sido adaptadas y elaboradas localmente en función de los problemas, intereses y cultura locales son las más efectivas. Las lecciones y materiales elaborados localmente pueden utilizarse para contribuir alimentar la mente para combatir el hambre a que cada comunidad afronte sus propios problemas.
Las lecciones modelo se han diseñado para cubrir tres clases de aproximadamente 45 minutos cada una pero también se pueden impartir más o menos detalladamente, como mejor se ajuste a las necesidades de su curso. Para cada lección se proporciona información de referencia y nociones adicionales a fin de que ustedes o sus alumnos las utilicen según consideren apropiado. Cada lección contiene además sugerencias de actividades y temas de discusión que se pueden utilizar tal como se presentan o adoptar como base para crear sus propias actividades de clase sobre cada tema.
A medida que los profesores de todo el mundo vayan constatando qué materiales o actividades funcionan mejor en los distintos entornos y culturas y adaptando conforme a ello sus lecciones, se creará una serie de herramientas didácticas y actividades más pertinentes y convincentes sobre el tema del hambre en el mundo. Nos gustaría conocer sus observaciones sobre estas lecciones y sobre todo saber de qué manera las ha adaptado.
Esto nos ayudará a mejorar el programa año tras año. Asimismo, le invitamos a presentar las lecciones o los resultados de las clases que quiera compartir con el resto del mundo en el marco de este proyecto para el próximo Día Mundial de la Alimentación (que siempre se celebra el 16 de octubre).
Fuente:
FAO. Alimentar la mente para combatir el hambre.  Asociación Roma, 2002.
http://www.fao.org/3/a-y2735s.pdf

jueves, 29 de septiembre de 2016

La prevención activa de la obesidad. ¿Cómo participa la escuela?

La obesidad es una enfermedad crónica cuya incidencia y prevalencia están aumentando tanto en países desarrollados como en vías de desarrollo. Representa en la actualidad un problema importante de salud pública en nuestros países. Las estrategias de prevención de la obesidad en la infancia deben establecerse en la escuela y la familia, las dos instituciones que ejercen mayor influencia en el niño.
La obesidad es considerada por la OMS desde 1998 como una epidemia global. Constituye un problema serio de salud en las sociedades occidentales donde el nivel de vida y los medios de comunicación incitan al consumo de alimentos con alto poder energético. En la infancia y adolescencia, es el trastorno metabólico más prevalente y la principal enfermedad no declarable. En nuestro país el porcentaje de sobrepeso en niños de 7 a 12 años alcanza el 17,57% y la obesidad 9,87% (INN, 2013). La obesidad infantil es, además, un gran factor predictivo de la obesidad del adulto.
El ambiente como factor de riesgo 
Los factores ambientales juegan un papel importante en el aumento de la prevalencia de la obesidad. Una escasa actividad física unida al incremento en el consumo de comidas altamente calóricas entre los niños explican de forma clara este aumento. Además, estas tendencias alimenticias se ven muy influenciadas por los hábitos alimenticios familiares, al igual que la actividad o inactividad de sus padres. Si estos hábitos se establecen durante la infancia, persistirán en la edad adulta.
La salud del niño se ve directamente afectada por la obesidad, que se inicia durante la infancia, ya que influye sobre el crecimiento, ritmo madurativo y equilibrio endocrino. Asimismo, la obesidad infanto-juvenil constituye un factor de riesgo para el desarrollo de una serie de complicaciones de crecimiento, cardiovasculares, ortopédicas, respiratorias, digestivas, dermatológicas, psicosociales, capacidad física disminuida, neurológica y endocrinas; así, ciertas formas de cáncer y una esperanza de vida menor.
Todas estas complicaciones justifican de manera clara la prevención y tratamiento de la obesidad en etapas precoces. Sin embargo, las consecuencias más importantes se derivan del riesgo que la obesidad tiene de perpetuarse durante la edad adulta y junto con las complicaciones antes mencionadas, puede incrementar la mortalidad o conducir a grados variables de invalidez. En el caso venezolano la prevalencia de Sobrepeso en personas de 18 a 40 años alcanza al 30,52% y la Obesidad el 29,72% (INN, 2013) 
Aparte de los riesgos asociados a la obesidad, ser un niño obeso conlleva una carga psicológica y emocional importante. Tanto el sobrepeso como la obesidad suponen riesgos psicosiales inmediatos. Los niños obesos tienen una pobre imagen de sí mismos y expresan sensaciones de inferioridad y rechazo, viéndose discriminados por parte de los adultos o de los compañeros de clase, actitudes que pueden conducir al aislamiento, depresión e inactividad, situaciones que favorecen una mayor ingesta de alimentos, lo que termina agravando o perpetuando el cuadro de la obesidad.
Por otra parte, desde el punto de vista genético, la cantidad de grasa corporal y la distribución del tejido adiposo o la cantidad de masa magra están directamente relacionados con la carga genética familiar. De esta manera, los hijos de padres obesos son más frecuentemente obesos a todas las edades que los hijos de padres delgados. Existen más de 200 genes relacionados con el exceso de peso. Con la identificación en 1994 del gen “ob”, específico de los adipositos y responsable de la codificación de la leptina, proteína reguladora del peso corporal, la teoría de que alteraciones genéticas contribuyen al desarrollo de la obesidad va ganando fuerza.
Estrategias de prevención de la obesidad
El mejor tratamiento de la obesidad infantil es la prevención. Esta debe comenzar por el pediatra desde la infancia, basándose en la promoción de hábitos de alimentación saludables, aumento de la actividad física y modificación de hábitos obesogénicos.
El objetivo prioritario es favorecer una dieta equilibrada y variada, adaptada al ritmo de crecimiento y desarrollo del niño, al mantenimiento del peso ideal y de una salud óptima en todas sus edades.
En el manejo y prevención de la obesidad infantil se implican educación, investigación e intervención. La educación debe ir dirigida hacia los ámbitos familiar y comunitario, escolar, empresarial, sanitario y político.
Es necesario realizar campañas de salud a través de los diferentes medios de comunicación en colegios, colectividades, hospitales pediátricos, etc., para evitar las secuelas de la vida sedentaria y de los excesos en las comidas. El objetivo de estas campañas consistirá en proporcionar ideas básicas pero claras sobe la relación entre los hábitos alimentarios saludables, actividad física y prevención primaria de la obesidad.
Niveles de actuación para la prevención de la obesidad
  • Elaborar programas de actividad física como prevención de la obesidad.
  • Formar e informar a los profesionales relacionados con la salud y la educación y a la población en genera sobre los beneficios de la prevención de la obesidad, promocionando el consumo de alimentos saludables.
  • Exigir el etiquetado riguroso del contenido de los alimentos procesados que incluya los macro y micronutrientes, y su porcentaje de aporte de energía, grasa, hidratos de carbono y proteínas en relación con la ración diaria, así como los componentes bioactivos y los aditivos que contienen.
  • Promocionar la información y formación de los profesionales de la salud en la prevención y tratamiento de la obesidad y sus comorbilidades.
  • Mejorar la calidad nutricional de los alimentos y promocionar los de bajo contenido en grasa, sal y azúcar.
  • Ayudar a los consumidores a ejercer una elección informada de los alimentos y menús.
  • Reducir o eliminar la publicidad para el consumo de alimentos de alto poder energético y bajo en nutrientes.
  • Promocionar en el currículum la educación nutricional y la actividad física.
  • Mejorar la calidad nutricional de los menús ofertados en el comedor escolar, que debe ser un punto de encuentro para la educación nutricional práctica.
  • Restringir o eliminar máquinas o vendedores de alimentos y bebidas de baja calidad nutricional dentro o en las cercanías de la escuela.
  • Estimular la realización de ejercicio físico a todos los alumnos con una actividad adecuada a la edad y estado físico, fomentando las actividades no competitivas.
  • Mejorar la dieta aumentando el consumo de frutas y verduras, cereales integrales y pescado, disminuyendo las grasas saturadas, las grasas trans y los azúcares refinados.
  • Promocionar el desayuno como una comida principal. Fomentar la comida en familia.
  • Evitar el abuso de la TV, computadora y otras actividades sedentarias.
  • Crear infraestructuras para la actividad física y el deporte seguro y su acceso fácil, rápido y económico.
  • Promocionar la educación nutricional.
La obesidad exógena es una enfermedad nutricional que se define por el exceso de grasa corporal resultante del consumo de una dieta de valor calórico superior a las necesidades del niño. La prevención exige una actividad coordinada de los gobiernos, la industria, los profesionales sanitarios, las TICs, la televisión, Internet, las organizaciones no gubernamentales, la escuela, los centros de trabajo, la comunidad, la casa, la familia, el niño. Entonces la prevención de la obesidad es responsabilidad de todos.
Fuente:
Isabel Polanco Allué y Pilar Pavón Belinchón  (2012). Un reto actual: la prevención activa de la obesidad y el comedor escolar. En Nutrición en el ámbito escolar. Jesús Román Martínez Álvarez (Editor). Cap 5, p. 59-67. España.

Instituto Nacional de Nutrición (2013). Sobrepeso y obesidad en Venezuela. Prevalencia y factores condicionantes. Fondo Editorial Gente de Maíz. Caracas.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Hábitos de alimentación saludables: ¿previenen los trastornos de alimentación?

En la actualidad, tanto en la práctica clínica como en las investigaciones se observa que los Trastornos de la Conducta Alimentaria implican más criterios diagnós­ticos que los conocidos en el DSM (Manual diagnós­tico y estadístico de los trastorno mentales). De­bido a que se ha advertido que estas enfermedades son más frecuentes de lo que se creía, se está pensando la posibilidad de categorizar o subclasificar los diversos trastornos que existen e incluir, además, otros nuevos.
Hábitos de alimentación
Los hábitos de alimentación son expresiones de las creencias y tradiciones ligadas a la geografía, la disponi­bilidad alimentaria, así como también están vinculados a los factores económicos y religiosos de la persona. En este contexto cabe preguntarse: ¿qué es adecuado?, ¿qué es inadecuado en los hábitos de alimentación? y ¿qué es un trastorno de alimentación o una inadecuada conducta de alimentación?
El término adecuado corresponde a comer va­riado, equilibrado, suficiente, completo. Para ilustrar más claramente la definición de “inadecuado” se puede recurrir a los siguientes ejemplos: a) un paciente con problemas de obesidad, que realiza al día tres comidas copiosas a base de carbohidratos (pastas, papas etc.) y de alto contenido ener­gético, b) un paciente que por condiciones laborales no puede ir a su casa a almorzar, no puede dirigirse a un lugar donde le ofrezcan comida saludable y además, su poder adquisitivo es bajo, se verá obligado a acudir a lugares de comida rápida. En ambos casos se está ante un hábito de alimentación inadecuado.
No se puede dejar de lado otras situaciones que están fuera de los criterios ya conocidos, por ejemplo: ¿cómo se definen o clasifican las personas que hacen una comida al día, que no desayunan, comen varias veces al día o se levantan en la noche a comer, que realizan comidas de forma compulsiva, ayunan o hacen dieta constantemente de manera permanente? ¿Podrían definirse estas conductas como trastornos de la con­ducta alimentaria?
Trastornos de la conducta alimentaria
Según el DSM, los trastornos de la conducta alimentaria se incluyen en esta clasificación general:
• Anorexia nerviosa (restrictiva y purgativa).
• Bulimia nerviosa.
• Trastorno de alimentación no específico (EDNOS, por sus siglas en inglés: Eating di­sorder not otherwise specified).
• Comedor compulsivo o trastorno por atracón (TPA).
La expresión “Todo el mundo hace dieta hoy día”, se está usando, actualmente, muy a la ligera. Esto es preocupante ya que existen muchos estudios, de evi­dencia donde se observa que en los colegios, los adolescentes mantienen inadecuadas conductas ali­mentarias tales como: ayunan, omiten las comidas… En la consulta, muchos profesionales dicen: “¿quién no hace dieta?”. De esta manera se resta importancia a un posible trastorno y, sencillamente, el nutricionista o nu­trólogo le entrega al paciente un plan de alimentación para perder peso. En este sentido, se debe preguntar a los pacientes: ¿Usted se ha sometido muchas veces a dieta? Si la respuesta es positiva: “Sí, casi toda mi vida”, ese es un paciente que, muy probablemente, debe tener un problema de alimentación.
¿Este comportamiento es un factor de riesgo o se está ante el inicio de un trastorno de alimentación?
Por lo general, los pacientes con anorexia em­piezan, sencillamente, restringiendo el consumo de go­losinas o con una dieta; sin embargo, su alimentación se va haciendo cada vez más restrictiva, hasta el punto de no comer o convertir la alimentación en ayunos seguidos por atracones.
Las preocupaciones y los trastornos de la conducta alimentaria se agrupan en un continuo y estos van desde una insatisfacción corporal leve a estados graves de ano­rexia, bulimia u otro desorden de alimentación. 
A lo largo del intervalo entre los puntos de inicio y el terminal, se encuentran las conductas dietéticas y los comportamientos de trastornos de alimentación graves, como lo son el vómito, uso de laxantes, ingestas de píldoras adelgazantes y atracones. La participación en conductas anoréxicas y regímenes poco saludables tal vez no sea lo bastante frecuente o intensa para cumplir con los criterios diagnósticos para definirlos como un trastorno de la conducta alimentaria, sin embargo, estas conductas llegan a afectar de manera negativa la salud y tal vez conduzcan al desarrollo de un trastorno de la conducta alimentaria.
La conducta que se está observando en los ado­lescentes es alarmante: adolescentes sin problemas de sobrepeso presentan conductas de dietas. Los adolescentes, y muchas veces los adultos, también buscan un método rápido para perder peso, a pesar de que en la mayoría de los casos son poco efec­tivos. Estudios longitudinales han comprobado que estas conductas de dietas no predicen pérdida de peso ni son mantenidas en el tiempo, además, está demostrado que a los 5 años de haber hecho dietas, los pacientes tienen 3 veces mayor riesgo de padecer sobrepeso u obesidad.
La mayoría de los estudios se basa en la teoría de la restricción dietética donde los procesos cognitivos, que deberían ser normales son interrumpidos; entonces, se pierden las señales de hambre y saciedad fisiológica.
Qué ocurre fisiológicamente:
• Se agotan las reservas de glucógeno hepático.
• Ocurre una hipoglucemia sintomática o asintomática.
• Empieza la sensación de hambre (voraz).
• Pérdida del control de la ingesta de alimentos y, seguidamente, se procede un atracón.
El atracón es señal de una hipoglicemia. La per­sona busca ingerir carbohidratos complejos o carbohi­dratos sencillos para satisfacer la necesidad del sistema nervioso central. Enseguida lo embarga una sensación de culpa, y se da inicio al ciclo de restricción, no sola­mente de ayuno sino al uso de píldoras, diuréticos, etc.
Cuando todas estas conductas inadecuadas son mantenidas, se produce una disminución de la tasa me­tabólica; como resultado de todas estas restricciones, sobrevienen el sobrepeso y la obesidad. De esta ma­nera, si el sobrepeso y la obesidad están asociados con estas conductas y no al paciente con hábitos inade­cuados, estamos ante cualquier trastorno de la conducta alimentaria. Adicional­mente, estas personas tendrán problemas de autoestima y poco autocontrol con lo cual se está favoreciendo el trastorno.
¿Es la obesidad un trastorno de la conducta alimentaria?
Estudios epidemiológicos han demostrado una aso­ciación positiva entre obesidad y formas de enfermedades mentales, indicando que la comorbilidad observada en trabajos clínicos no es simplemente una detección casual.
Finalmente, la presencia de características similares en personas con obesidad, adicción a drogas y conductas compulsivas conduce a que algunos investigadores con­cluyan que la obesidad, caracterizada por un consumo compulsivo de alimentos, puede ser incluida como un desorden mental en el DSM. Sin embargo, no se puede etiquetar como una enfermedad mental, al menos que la obesidad sea el resultado de una conducta inadecuada y, en este caso, la denominan obesidad relacionada a un trastorno de la alimentación. Por eso es fundamental diagnosticar ade­cuadamente, si la obesidad es el resultado de un hábito inadecuado o de una mala conducta.
Características especiales de los trastornos de alimentación
• Etiología multideterminada en la que hay un continuum dimensional en lo conductual y psi­cológico.
• ¿Los trastornos de la conducta alimentaria re­quieren condiciones diferentes en el marco de la salud mental? Es muy frecuente observar la resistencia de los pacientes a acudir a los psi­cólogos o psiquiatras. Lo psicológico lo aleja del modelo médico.
• Los pacientes no se benefician de los recursos de las patologías médicas.
• El espectro de trastornos de la conducta ali­mentaria es amplio: obsesión, compulsividad, personalidad, impulsividad, afectividad, etc. Es necesario considerar otras alteraciones y por eso es recomendable trabajar con un psi­cólogo, un psiquiatra, es decir, con un equipo completo.
Conclusión, es importante deslindar si se está ante un hábito de alimentación adecuado o frente a una conducta de alimentación inadecuada que pu­diera conducir a un trastorno de la conducta alimen­taria. Por otra parte, también es necesario esperar los nuevos criterios que se publicarán en la próxima edición del DSM, pues es de esperarse que facilitarán la comprensión, el análisis y el abordaje de este tipo de trastornos.
Fuente:

Beatriz Verdi de Di Bella (2012). Hábitos de alimentación saludables: ¿previenen los trastornos de alimentación? CANIA. Año 14. Nº 24. p, 13-17.