jueves, 5 de octubre de 2017

Los Alimentos funcionales: entre lo natural y lo saludable

La principal función de la dieta es aportar los nutrientes necesarios para satisfacer las necesidades nutricionales de las personas. Existen cada vez más pruebas científicas que apoyan la hipótesis de que ciertos alimentos, así como algunos de sus componentes tienen efectos físicos y psicológicos beneficiosos, gracias al aporte de los nutrientes básicos.
Hoy en día, la ciencia de la nutrición ha evolucionado a partir de conceptos clásicos, como evitar las deficiencias de nutrientes y la suficiencia nutricional básica, a los conceptos de nutrición "positiva" u "óptima".
Las investigaciones han pasado a centrarse cada vez más en la identificación de componentes biológicamente activos en los alimentos, que ofrezcan la posibilidad de mejorar las condiciones físicas y mentales, así como de reducir el riesgo a contraer enfermedades.
Se ha descubierto que muchos productos alimenticios tradicionales, como las frutas, las verduras, la soja, los granos enteros y la leche contienen componentes que pueden resultar beneficiosos para la salud. Además de éstos, se están desarrollando nuevos alimentos que añaden o amplían estos componentes beneficiosos, por las ventajas que suponen para la salud y sus convenientes efectos psicológicos.
¿Qué son los alimentos funcionales?
El concepto de alimentos funcionales nació en Japón. En los años 80, las autoridades sanitarias japonesas se dieron cuenta que para controlar los gastos sanitarios, generados por la mayor esperanza de vida de la población anciana, había que garantizar también una mejor calidad de vida. Se introdujo un nuevo concepto de alimentos, que se desarrollaron específicamente para mejorar la salud y reducir el riesgo de contraer enfermedades.
Los alimentos funcionales no han sido definidos hasta el momento por la legislación europea. Generalmente, se considera que son aquellos alimentos, que se consumen como parte de una dieta normal y contienen componentes biológicamente activos, que ofrecen beneficios para la salud y reducen el riesgo de sufrir enfermedades.
Entre algunos ejemplos de alimentos funcionales, destacan los alimentos que contienen determinados minerales, vitaminas, ácidos grasos o fibra alimenticia, los alimentos a los que se han añadido sustancias biológicamente activas, como los fitoquímicos u otros antioxidantes, y los probióticos, que tienen cultivos vivos de microorganismos beneficiosos (yogoures, margarinas enriquecidas con fitiquímicos y los huevos).
Como respuesta al creciente interés sobre este tipo de alimentos, han aparecido nuevos productos y ahora el interés se centra en la necesidad de establecer normas y directrices que regulen el desarrollo y la publicidad de dichos alimentos.
¿Por qué necesitamos los alimentos funcionales?
Ha aumentado considerablemente el interés de los consumidores por conocer la relación que existe entre la dieta y la salud. Hoy en día, la gente reconoce en mayor medida, que llevar un estilo de vida sano, incluida la dieta, puede contribuir a reducir el riesgo de padecer enfermedades y dolencias, y a mantener el estado de salud y bienestar.
El apoyo que se está dando a la importancia de alimentos como las frutas, las verduras y los cereales integrales en la prevención de enfermedades, así como las últimas investigaciones sobre los antioxidantes dietéticos y sobre la combinación de sustancias protectoras en plantas, está contribuyendo a impulsar el desarrollo del mercado de los alimentos funcionales en el mundo.
La necesidad de contar con alimentos que sean más beneficiosos para la salud, también se ve apoyada por los cambios socioeconómicos y demográficos que se están dando en la población. El aumento de la esperanza de vida, que tiene como consecuencia el incremento de la población anciana y el deseo de gozar de una mejor calidad de vida, así como el aumento de los costos sanitarios, han potenciado que los gobiernos, los investigadores, los profesionales de la salud y la industria alimenticia busquen la manera de controlar estos cambios de forma más eficaz.
Ya existen una gran variedad de alimentos a disposición del consumidor, pero en estos momentos la prioridad es identificar qué alimentos funcionales pueden mejorar la salud y el bienestar y reducir el riesgo o retrasar la aparición de importantes enfermedades, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y la osteoporosis. Si los alimentos funcionales se combinan con un estilo de vida sano, pueden contribuir de forma positiva a mejorar la salud y el bienestar.
Tipos de alimentos funcionales y saludables
Existen numerosos ejemplos de alimentos saludables y funcionales. Para describirlos, los hemos clasificado en torno a sus características nutricionales complementarias y a su recomendación de consumo.
Alimentos saludables de bajo valor nutritivo
Prototipos de este grupo de alimentos son la cebolla y el ajo, alimentos utilizados como condimentos o especias en guisos y ensaladas. Ambos productos se justifican como alimentos saludables por su alto aporte de flavonoides, compuestos polifenólicos con propiedades antioxidantes y compuestos organoazufrados, respectivamente, cuyo consumo se asocia en estudios epidemiológicos y experimentales con disminución de riesgos de enfermedad cardiovascular, stress oxidativo y además poseen un efecto anticancerígeno. En consecuencia, son alimentos cuyo consumo se justifica por sus propiedades saludables y organolépticas y no por sus propiedades nutricionales.
Otro ejemplo de alimento de este grupo es el té, el que aporta polifenoles y en forma específica flavonoides como el kemferol y quercetina, las que se correlacionan con la disminución de enfermedades crónicas no transmisibles. Su consumo tiene que ser alto para que se manifiesten las propiedades saludables. Se ha comunicado que una ingesta de flavonoides de 30 mg diarios (equivalentes a 5 a 6 tazas de té) o más disminuye la mortalidad de enfermedad cardiovascular desde un 18,5 por 1000 a un 7,8 por 1000. Además, las catequinas son fuertes antioxidantes que actúan como anti-inicio, anti-promoción y anti-progresión de la carcinogénesis. Este producto tampoco aporta elementos nutritivos, y constituye un excelente representante de la quimoprevención.
Alimentos saludables y funcionales con buen valor nutritivo
Un ejemplo de este grupo de alimentos es el caraota común o frijol, que presenta un alto contenido de proteínas, almidones de velocidad de digestión intermedia, un alto contenido de fibra dietética, fitatos, taninos y oligosacáridos no digeribles. El yogur es un alimento funcional con buen valor nutritivo por su alto aporte de calcio, proteínas de buena calidad, alto contenido de riboflavina y aporte de probióticos, que le otorgan el sello de alimento funcional.
Alimentos saludables no convencionales
La semilla de linaza es un alimento que no es consumido habitualmente en nuestra dieta y por esta razón es considerado como un alimento no convencional. Contiene elevados porcentajes del ácido graso esencial alfa linolénico, precursor de EPA y DHA, los que poseen una amplia gama de roles fisiológicos destacados y cuyo consumo contribuye a disminuir los riesgos de enfermedades crónicas no transmisibles. Además, esta semilla presenta concentraciones importantes de antioxidantes, tales como flavonoides y lignanos, ácido fítico, tocoferoles y aporta mucílagos hidrosolubles.
Alimentos saludables condicionados
Un buen ejemplo de éstos es el chocolate. La pasta del cacao posee una alta concentración de polifenoles, de flavanales como la catequina y epicatequina, flavonoles como la quercetina y antocianidinas como las cianidinas y sustancias estimulantes como las metilxantinas (teobromina y cafeína). Sin embargo, el alto contenido de grasa saturada (principalmente ácido esteárico, en la manteca de cacao y de azúcares, lo hacen poco recomendables para las personas con riesgo de obesidad y enfermedades relacionadas. Por lo tanto, la recomendación de su consumo debe evaluarse de acuerdo a la persona a la que va dirigida.
Alimentos saludables controvertidos
En este grupo se encuentran el vino y la cerveza, que provocan una gran discusión en cuanto a la recomendación que propende a un aumento de su consumo. Aunque contienen flavonoides y otros fitoquímicos saludables, el consumo de estas bebidas alcohólicas debe ser moderado.
MENSAJES SALUDABLES
En nuestro país ha adquirido gran relevancia los problemas de salud, a nivel poblacional las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) las que, junto con los accidentes 6,51%, determinan un alto porcentaje 51,15% de las muertes totales (corazón: 20,61%; cáncer: 15,42%; diabetes: 7,64%; y enfermedades cerebrovasculares: 7,45%) (MPPS, 2015).
Si bien la etiología de estas enfermedades es de origen multifactorial, un consumidor bien informado, capaz de escoger sus alimentos, está en clara ventaja en relación al desinformado.
Uno de los aspectos cruciales para la promoción de la salud y el desarrollo-comercialización de los alimentos funcionales lo constituyen los mensajes saludables que pueden llegar al consumidor.
En efecto, la información referente a las propiedades saludables de los alimentos es conducida a través de diferentes canales, siendo la prensa escrita, la radio y la televisión, los medios en que se produce con mayor frecuencia la transmisión de esta información.
Esta forma de difusión, si es permanente con respecto a un alimento o a un componente alimentario, produce un impacto evidente en la población, como ha ocurrido con la descripción de los aspectos saludables del vino tinto, cuyo consumo por sí solo no inhibe el desarrollo de enfermedad cardiovascular.
La mayor parte del material empleado es generado y facilitado por las empresas alimentarias. Otra vía efectiva es internet, en donde existe un porcentaje menor de información confiable sobre las características saludables de los alimentos. En su gran parte esta información es sesgada y motivada por diferentes intereses, especialmente los económicos.
Finalmente, la forma de comunicación más directa corresponde a los mensajes saludables que se incluyen en el envase del producto o en material anexo al producto o bien en las variadas formas de mercadeo del alimento. Esta comunicación es la que está más normada por las autoridades de salud y sobre la cual apuntan los esfuerzos de las compañías alimentarias con el propósito de lograr la aprobación de nuevos mensajes saludables.
Por otra parte, la autorización oficial de un mensaje saludable ligado al alimento que se comercializa garantiza un apoyo científico y gubernamental.
La Asociación Dietética Americana (FDA) promueve la prevención de enfermedades a través de la investigación e innovación en el campo de los Alimentos Funcionales. Ofrece su experiencia a la industria alimentaria en relación al diseño de estos productos y trabaja en forma colaborativa con el gobierno de los EEUU para desarrollar las normas de regulación de estos alimentos:
• Son alimentos, no suplementos.
• Deben ser seguros, inocuos.
• No se aceptan reivindicaciones médicas.
• Su etiquetado o promoción no puede ser falso o inducir a engaño.
• Las declaraciones deben referirse a acciones o efectos de un nutriente o de un componente alimentario reconocido y aceptado en forma general.
• Los mensajes pueden ser el producto de un acuerdo internacional de la comunidad científica, y su texto dependerá del contexto cultural o sanitario de cada país en particular, bajo la responsabilidad de la autoridad de salud correspondiente.
Conclusión
Los alimentos funcionales, consumidos como parte de una dieta equilibrada y acompañados de un estilo de vida saludable, ofrecen la posibilidad de mejorar la salud y/o prevenir ciertas enfermedades. El mayor reto para los científicos actualmente y en el futuro será investigar las posibilidades en cuanto a nutrición y estudiar la relación existente entre un alimento o uno de sus componentes y la mejora del estado de salud y bienestar o la disminución de enfermedades.

Es también vital comunicar y educar a los consumidores acerca de los beneficios que suponen para su salud, de manera que estén bien informados para poder escoger mejor los alimentos que consumen.
Fuente:
Alimentos funcionales. Lo Esencial. European food information council http://www.eufic.org/en
Anuario de Mortalidad para Venezuela (2015). Ministerio del Poder Popular para la Salud. Disponible: http://www.ovsalud.org/descargas/publicaciones/documentos-oficiales/Anuario-Mortalidad-2013.pdf
Araya, Héctor y Mariane Lutz. (2003). Alimentos funcionales. Revista Chilena de Nutrición. Vol. 30. N°1. Disponible: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-75182003000100001

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