Los alimentos
están evolucionando. Bebidas para sustituir a la comida sólida, pasta impresa
en 3D, carne cultivada en laboratorios... Éstas son solo algunas de las
alternativas recientes. Independientemente de cuál sea nuestra opinión al
respecto, a medida que los alimentos cambian, también lo hará nuestra necesidad
de definir su inocuidad.
Para que un
alimento sea considerado como tal, debe ser inocuo.
Los alimentos nutritivos nos aportan la energía y los nutrientes necesarios
para mantenernos saludables y activos. Para ello, nuestros alimentos deben
superar diversas pruebas que acrediten que no contienen niveles perjudiciales
de toxinas o microorganismos.
Cada año
fallecen en el mundo más de 420.000 personas, y cerca de 600 millones enferman
al ingerir alimentos contaminados. Con el aumento del comercio mundial, mantener
la inocuidad de los productos alimentarios plantea cada vez más desafíos, ya
que éstos recorren grandes distancias atravesando fronteras.
Sin embargo,
el comercio de alimentos es una actividad útil y habitual en nuestro planeta,
que beneficia tanto a los países importadores como a los exportadores. El
comercio alimentario puede aumentar la disponibilidad de alimentos nutritivos y
compensar las malas cosechas u otras perturbaciones del suministro.
También puede
contribuir a afianzar y crear empleo para los productores de alimentos. Un
brote de una enfermedad transmitida por alimentos puede alterar o destruir los
medios de vida de miles de personas. Asegurar que la producción y manipulación
de alimentos mantienen su inocuidad a lo largo de toda la cadena de suministro
protege la salud de la población, salvaguarda sus empleos y establece
condiciones de igualdad para el comercio.
Cuando
sobrevienen las enfermedades transmitidas por los alimentos, las autoridades
sanitarias deben identificar los denominadores comunes del brote y localizar la
fuente de contaminación. No es una tarea fácil. Pero las nuevas herramientas
científicas están consiguiendo que el proceso sea más rápido y efectivo.
Un avance
científico importante, la secuenciación
del genoma completo (SGC), identifica los patógenos leyendo sus
combinaciones de genes. La SGC es una técnica que lee la información genética y
puede revelar una secuencia distinta e identificar microorganismos concretos.
Estas secuencias de ADN son como las huellas dactilares. Son exclusivas de cada
organismo y su cepa y, por ello, esta técnica de SGC puede identificar
patógenos con un nivel de precisión no conocido hasta la fecha.
La SGC nos
ayuda a identificar patógenos y a mantener la actividad de nuestro comercio
alimentario de cuatro maneras:
1.
La SGC puede ayudar a identificar
con mayor precisión en un alimento con múltiples ingredientes cuál es el
responsable de un brote. Cuando comes un
huevo y enfermas, sabes que ha sido culpa del huevo. ¿Pero qué sucede si te
pones enfermo después de comer una pizca andina? ¿Han sido los huevos, la leche
o el queso, el caldo u otro ingrediente? La SGC puede detectar qué ingrediente
específico transportaba el patógeno, con mayor precisión que los métodos
convencionales.
2.
La SGC permite identificar la
fuente de contaminación. Saber en qué punto
de la cadena alimentaria se ha contaminado un alimento evita que culpemos sin
tener evidencias a los restaurantes u otros negocios para el consumidor.
Por ejemplo,
en junio de 2014 hubo un brote importante de Salmonella en varios países,
aparentemente relacionado con el consumo de huevos. Se registraron de 350 casos
en diversos países europeos. Tomando muestras de cinco restaurantes en
Inglaterra, la SGC demostró que los casos eran distintos pero estaban
relacionados. La SGC de muestras adicionales procedentes de diversos países
europeos demostró que los focos de contaminación eran independientes pero
tenían su origen en un único productor europeo de huevos.
3.
La SGC ayuda a determinar qué enfermedades
forman parte de un brote.
Cuando se producen los brotes, es muy difícil saber si la causa de la
enfermedad de una persona es la misma que la de otra, en especial si se
encuentran en zonas diferentes del país. Con la secuenciación del genoma, resulta
más sencillo identificar el patógeno y el tipo de enfermedad que puede
provocar.
4.
La SGC puede mostrar con mayor
claridad los vínculos entre brotes multinacionales.
El caso de la Salmonella
mencionado anteriormente subraya también la importancia de poner
los datos de secuenciación del genoma a disposición de los países. El
intercambio global de datos de la SGC podría mejorar la respuesta a un brote
transmitido por los alimentos y evitar su propagación.
La tecnología
de la SGC es de aplicación universal y el intercambio de información a nivel
mundial es esencial para aprovechar al máximo esta herramienta. Sin embargo,
aunque el coste de esta tecnología está disminuyendo, no todos los países
tienen medios suficientes para aplicarla.
Habitualmente
se carece de infraestructuras de laboratorio y capacidades para realizar este
tipo de análisis, en especial en los países menos desarrollados. Debe haber un
compromiso global para que la SGC esté disponible en todos los países y se
convierta en una herramienta eficaz para fortalecer los sistemas de seguridad
alimentaria globales y locales.
La FAO
facilita una red informal de países en desarrollo para compartir información,
conocimientos y experiencia en el uso de la SGC para la gestión de la inocuidad
alimentaria. A fecha de agosto de 2018, había 17 países participando en esta
red.
Los alimentos
insalubres impiden la absorción de nutrientes, dando lugar a una nutrición
inadecuada, que a su vez hace que la población sea más susceptible a las
enfermedades. Es un círculo vicioso que se debe romper.
El Objetivo
de Desarrollo Sostenible 2, que se centra en poner fin al hambre, lograr la
seguridad alimentaria y la mejora de la nutrición y promover la agricultura
sostenible, solo podrá alcanzarse cuando los alimentos sean inocuos. Ésta es la
base para un mundo con “HambreCero”.
Fuente:
Los alimentos están evolucionando. Bebidas para sustituir a la comida sólida, pasta impresa en 3D, carne cultivada en laboratorios. Éstas son solo algunas de las alternativas recientes. Independientemente de cuál sea nuestra opinión al respecto, a medida que los alimentos cambian, también lo hará nuestra necesidad de definir su inocuidad.
ResponderBorrarPara que un alimento sea considerado como tal, debe ser inocuo. Los alimentos nutritivos nos aportan la energía y los nutrientes necesarios para mantenernos saludables y activos. Para ello, nuestros alimentos deben superar diversas pruebas que acrediten que no contienen niveles perjudiciales de toxinas o microorganismos. Cada año fallecen en el mundo más de 420 000 personas, y cerca de 600 millones enferman al ingerir alimentos contaminados. Con el aumento del comercio mundial, mantener la inocuidad de los productos alimentarios plantea cada vez más desafíos, ya que éstos recorren grandes distancias atravesando fronteras. Sin embargo, el comercio de alimentos es una actividad útil y habitual en nuestro planeta, que beneficia tanto a los países importadores como a los exportadores. El comercio alimentario puede aumentar la disponibilidad de alimentos nutritivos y compensar las malas cosechas u otras perturbaciones del suministro. También puede contribuir a afianzar y crear empleo para los productores de alimentos. Un brote de una enfermedad transmitida por alimentos puede alterar o destruir los medios de vida de miles de personas. Asegurar que la producción y manipulación de alimentos mantienen su inocuidad a lo largo de toda la cadena de suministro protege la salud de la población, salvaguarda sus empleos y establece condiciones de igualdad para el comercio.
Cuando sobrevienen las enfermedades transmitidas por los alimentos, las autoridades sanitarias deben identificar los denominadores comunes del brote y localizar la fuente de contaminación. No es una tarea fácil. Pero las nuevas herramientas científicas están consiguiendo que el proceso sea más rápido y efectivo. Un avance científico importante, la secuenciación del genoma completo (SGC), identifica los patógenos leyendo sus combinaciones de genes. La SGC es una técnica que lee la información genética y puede revelar una secuencia distinta e identificar microorganismos concretos. Estas secuencias de ADN son como las huellas dactilares. Son exclusivas de cada organismo y su cepa y, por ello, esta técnica de SGC puede identificar patógenos con un nivel de precisión no conocido hasta la fecha.
Yuvelis Sosa
La inocuidad alimentaria se refiere a las condiciones y prácticas que preservan la calidad de los alimentos para prevenir la contaminacion y las enfermedades transmitidas por el consumos de los alimentos. La inocuidad de los alimentos tiene un papel fundamental para garantizar alimentos seguros en cada etapa de la csdnac qlimentaria, desde la producción hasta la cosecha, el procedimiento, el almacenamiento, la distribución hasta la preparación y el consumo. Sabiana Portillo
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