viernes, 26 de junio de 2015

La actividad física en la salud integral

Según, la Organización Mundial de la Salud, (OMS) define a la  actividad física como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que exija gasto de energía.  Se ha observado que la inactividad física es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad mundial (6% de las muertes registradas en todo el mundo). Además, se estima que la inactividad física es la causa principal de aproximadamente un 21%-25% de los cánceres de mama y de colon, el 27% de los casos de diabetes y aproximadamente el 30% de la carga de cardiopatía isquémica.
En este sentido, al menos un 60% de la población mundial no realiza la actividad física necesaria para obtener beneficios para la salud. La inactividad física es un factor de riesgo independiente y modificable de enfermedades no transmisibles comunes que causaron más de 35 millones de muertes en 2005. Las enfermedades no transmisibles son en la actualidad la principal causa de muerte y discapacidad en todo el mundo. Cabe destacar que el 80% de las muertes por enfermedades no transmisibles comunes se producen en países de ingresos bajos y medianos.
Por consiguiente, las enfermedades no transmisibles asociadas a la inactividad física son el mayor problema de salud pública en la mayoría de los países del mundo, por lo que los niveles de inactividad física son elevados en prácticamente todos los países desarrollados y en desarrollo.
Ahora bien, en los países desarrollados, más de la mitad de los adultos tienen una actividad insuficiente. En las grandes ciudades de crecimiento rápido del mundo en desarrollo la inactividad es un problema aún mayor. La urbanización ha creado, sobre todo en el dominio laboral y de los transportes, varios factores ambientales que desalientan la actividad física. En las zonas rurales de los países en desarrollo, los pasatiempos sedentarios (como la televisión) también son cada vez más populares.
Así mismo,  la inactividad física es uno de los principales factores de riesgo de hipertensión, hiperglucemia, hiperlipidemia, sobrepeso u obesidad y de las principales enfermedades crónicas, como las cardiovasculares, el cáncer o la diabetesEn general, 1,9 millones de muertes anuales son atribuibles a la inactividad física, por otra parte, la promoción de la actividad física representan una oportunidad única para elaborar y aplicar una estrategia eficaz que reduzca sustancialmente la mortalidad y la carga de morbilidad mundiales, la OMS adoptó en mayo de 2004 la Estrategia mundial sobre régimen alimentario, actividad física y salud.
Actualmente, la OMS  está enfrentando tres problemas que atacan a  la  salud pública que  son: La Obesidad Infantil: La obesidad infantil es uno de los retos de salud pública más graves a nivel mundial en el siglo XXI. Más del 75% de los niños afectados vive en países de bajos y medianos ingresos. La Obesidad y sobrepeso: La obesidad ha alcanzado la proporción de epidemia a nivel mundial. Existen aproximadamente mil 600 millones de adultos y, al menos, 20 millones de niños menores de 5 años con sobrepeso. Por tal razón, los datos de 2005 muestran las consecuencias a largo plazo de un estilo de vida no saludable. Cada año mueren a consecuencia del sobrepeso y la obesidad por lo menos 2,6 millones de personas. Las Enfermedades Crónicas: Las enfermedades crónicas, como las enfermedades cardíacas, el cáncer y la diabetes, son por mucho, la principal causa de muerte en el mundo, causando el 60% de las muertes totales.

Importancia de un nivel adecuado de actividad física:
-Reduce el riesgo de hipertensión, enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular, diabetes, cáncer de mama y de colon, depresión y caídas.
-Mejora la salud ósea y funcional, y es un determinante clave del gasto energético, y es por tanto fundamental para el equilibrio calórico y el control del peso.
La dieta saludable y la actividad física  son los principales factores de promoción y mantenimiento de una buena salud durante toda la vida.
Por otro lado, la "actividad física" no debe confundirse con el "ejercicio". Este es una variedad de actividad física planificada, estructurada, repetitiva y realizada con un objetivo relacionado con la mejora o el mantenimiento de uno o más componentes de la aptitud física. La actividad física abarca el ejercicio, pero también otras actividades como movimiento corporal y se realizan como parte de los momentos de juego, del trabajo, de formas de transporte activas, de las tareas domésticas y de actividades recreativas.
Aumentar el nivel de actividad física es una necesidad social, no solo individual. Por lo tanto, exige una perspectiva poblacional, multisectorial, multidisciplinaria, y culturalmente idónea.
La actividad física se puede realizar prácticamente en cualquier sitio y no requiere equipo necesariamente. Cargar la compra, madera, libros o niños son buenas actividades físicas complementarias, igual que subir escaleras en vez de utilizar el ascensor. La actividad física más practicada y recomendada (caminar) es totalmente gratuita. Algunas zonas urbanas disponen de parques, paseos marítimos u otras zonas peatonales ideales para caminar, correr o jugar. No es imprescindible acudir a un gimnasio, piscina u otra instalación deportiva especial para mantenerse físicamente activo.

“Estoy muy ocupado y la actividad física requiere mucho tiempo” Para mejorar y mantener su salud bastan 30 minutos de actividad física de intensidad moderada 5 días por semana.  Sin embargo, esto no significa que la actividad física deba realizarse siempre durante 30 minutos seguidos. Puede irse acumulando a lo largo del día: por ejemplo, 10 minutos de caminata a paso rápido tres veces al día, o 20 minutos por la mañana y otros 10 más tarde.
Así tiempo, estas actividades pueden incorporarse a sus rutinas diarias: laborales, escolares, domésticas o lúdicas. Gestos simples como subir por las escaleras, ir al trabajo en bicicleta o salir del autobús dos paradas antes de su destino final y hacer el resto del trayecto a pie van acumulando actividad física a lo largo del día y pueden formar parte de las actividades diarias. Aunque esté muy ocupado siempre puede encontrar en sus rutinas diarias 30 minutos para realizar una actividad física que mejorará su salud.
Mitos de la Actividad Física. “Mantener la actividad física resulta muy caro…”
“Se necesitan equipos, ropas y zapatos especiales, y a veces incluso hay que pagar por el uso de las instalaciones deportivas.”

RECOMENDACIONES
¿Por qué debería hacer actividad física?    
El aumento en la actividad física puede darle una vida más larga y mejorar su salud. La actividad física ayuda a prevenir las enfermedades del corazón, y muchos otros problemas. Además la actividad física aumenta la fuerza, le da más energía y puede ayudar a reducir la tensión. También es una buena manera de frenar el apetito y quemar calorías.

¿Quién debería hacer actividad física? El aumento en la actividad física puede beneficiar a casi todos. La mayoría de las personas pueden empezar a hacer actividad física gradual y moderado por sí mismas. Si piensa que usted no puede hacer actividad físicas de manera segura por alguna razón, hable con su médico antes de empezar un nuevo programa de actividad física. En particular, su doctor necesita saber si tiene problemas con su corazón, presión alta o artritis, o si se siente mareado a menudo o tiene dolores en el pecho.
¿Qué tipo de actividad física debo hacer? Las actividades físicas que aumentan los latidos de su corazón y mueven grupos de músculos grandes (tales como los músculos de sus piernas o brazos) son los mejores. Escoja una actividad que le guste, y que pueda empezar lentamente y aumentar gradualmente hasta que se haya acostumbrado. El caminar es muy popular y no requiere ningún equipo en especial. Otras actividades físicas, incluyen la natación, ciclismo, correr y bailar. Tomar las escaleras en vez del elevador, o caminar en vez de manejar, también puede ser una buena manera para comenzar a ser más activo.
¿Cuánto tiempo debería hacer actividad física? Empiece haciendo actividad físicas 3 o más veces cada semana por unos 20 minutos o más, y siga haciendo actividad físicas hasta un mínimo de 30 minutos, de 4 a 6 veces por semana. Esto puede incluir varias tandas de actividad de corta duración en un día. Hacer actividad física durante su descanso de almuerzo o mientras hace sus quehaceres diarios puede ser una manera de incluir actividad física si a usted le queda poco tiempo libre en su horario. Hacer actividad física con un amigo o miembro de familia puede ayudar a hacer de esto algo divertido, y tener un compañero puede alentarlo a seguir haciéndolo

¿Hay algo que debería hacer antes y después de hacer actividad física? Usted debe empezar una sesión de actividad físicas con un período de calentamiento gradual. Durante este tiempo (alrededor de 5 a 10 minutos), usted debe lentamente estirar los músculos primero, y poco a poco aumentar su nivel de actividad. Por ejemplo, empiece caminando lentamente y de allí suba la velocidad.
Por lo que, cuando haya terminado de hacer actividad física, enfríe el cuerpo por unos 5 a 10 minutos. De nuevo, estire los músculos y deje que la velocidad de los latidos de su corazón disminuya gradualmente. Puede usar las mismas actividades físicas de estiramiento que usó durante el período de calentamiento.
Al final, de este panfleto le mostraremos un número de actividad físicas de estiramiento para sus piernas de calentamiento y enfriamiento. Si va a trabajar la parte superior del cuerpo asegúrese de hacer actividad físicas de estiramiento para los brazos, hombros, pecho y espalda.
¿Cuánto me debería esforzar, cuando hago actividad física? Hasta pequeñas cantidades de actividad física es mejor que no hacer nada de actividad física. Empiece con una actividad con la que se sienta cómodo. A medida que se acostumbra a hacer actividad físicas, trate de mantener los latidos de su corazón cerca de 60% ó 85% del “ritmo de corazón máximo.” Para averiguar el ritmo de corazón ideal para usted en el actividad física, reste su edad en años de 220 (lo que le da su ritmo de corazón máximo), y de allí multiplique este número por 0,60 ó 0,85. Por ejemplo, si usted tiene 40 años, usted restaría 40 de 220, lo que le daría 180 (220 - 40 = 180). De allí tendría que multiplicar este número por 0,60 ó 0,85. Esto le da un resultado de 108 ó 153 (180 x 0,60 = 108 y 180 x 0,85 = 153).
Por lo tanto, al empezar su programa de actividad física, puede que quiera usar el número más bajo (0,60) para calcular su ritmo de corazón ideal para hacer actividad física. Eventualmente, a medida que su acondicionamiento al actividad física aumenta gradualmente, puede que quiera usar el número más alto (0,85) para averiguar su ritmo de corazón ideal para hacer actividad física. Mida su pulso colocando 2 dedos en un costado de su cuello sin hacer presión y contando los latidos por 1 minuto. Use un reloj con segundero para contar los latidos por minuto.
¿Cómo puedo evitar Lesionarme? La manera más segura de evitar lesionarse durante el actividad física es evitar tratar de hacer demasiado, muy temprano. Empiece con una actividad que sea medio fácil para usted, tal como caminar. Camine por unos minutos al día o varias veces al día. De allí, gradualmente aumente el tiempo y nivel de actividad. Por ejemplo, aumentar la rapidez con que camina en el espacio de varias semanas. Si se siente cansado o adolorido, baje un poco el nivel de actividad física que hizo, o descanse por un día. ¡Trate de no darse por vencido del todo muy rápidamente, aunque no se sienta mucho mejor de inmediato! Hable con su médico si tiene alguna pregunta o piensa que se ha lesionado seriamente.

REFERENCIAS
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Berkman, L.F., T.E. Seeman, M. Albert, et al. High usual and impaired functioning in community-dwelling older men and women findings from the MacArthur Foundation Research Network on Successful Aging. J. Clin Epidemiol. 46: 1129-1140. 1993.
Blair, S.N., W.B. Kannel, H.W. Kohl, N.N. Goodyear, and P.W.F. Wilson. Surrogate measures of physical activity and physical fitness evidence for sedentary traits of resting tachycardia, obesity, and low vital capacity. Am. J. Epidemiol. 129: 1145-1156. 1989.
 Blair S.N., H.W. Kohl, and C.E. Barlow. Physical activity, physical fitness, and all-cause mortality in women: do women need to be active?.J. Am. Coll. Nutr. 12: 368-371. 1993.
Blair S.N., H.W. Kohl, C.E. Barlow, R.S. Paffenbarger, L.W. Gibbons, and C.A. Macera. Changes in physical fitness and all-cause mortality.JAMA 273: 1093-1098. 1995.
 Blair S.N., H.W. Kohl, R.S. Paffenbarger, D.G. Clark, K.H. Cooper, and L.W. Gibbons. Physical fitness and all-cause mortality: a prospective study of healthy men and women. JAMA 262: 2395-2401. 1989.
 Bouchard C. and L. Perusse. Heredity, activity level, fitness and health. In: Physical Activity, Fitness and Health, C. Bouchard, R.J. Shephard, and T. Stephens of non-insulin-dependent diabetes mellitus with physical activity. Me. Sci. Sports Exerc. 26: 824-830. 1994.
 Hubert H.B. and J.F. Fries. Predictors of physical disability after age 50: six-year longitudinal study in a runners club and a university population. Ann. Epidemiol. 4: 285-294. 1994.
Hubert H.B., D.A. Bloch, and J.F. Fries. Risk Factors for physical disability in an aging cohort: the NHANES I Epidemiologic Follow up Study. J. Rheumat. 20: 480-488. 1993.
Kaplan G.A., W.J. Strawbridge, T. Camacho, and R.D. Cohen. Factors associated with change in physical functioning in the elderly: a six-year-prospective study. J. Aging Health. 5: 140-153. 1993.
Kohl H.W., S.N. Blair, R.S. Paffenbarger, C.A. Macera, and J.J. Kronenfeld. A mail survey of physical activity habit as related to measured physical fitness. Am. J. Epidemiol. 127: 1228-1239. 1988.
LaCroix A.Z., J.M. Guralnik, L.F. Berkman, R.B. Wallace, and S. Satterfield. Maintaining

Fuente:
Yinette Agudo
Profesora de Educación Física, adscrita al Departamento de Educación Física del Instituto Pedagógico de Miranda José Manuel Siso Martínez.



La alimentación condiciona el desarrollo físico, la salud, el rendimiento y la productividad de las personas

Factores  Alimentarios que Influyen en el  Rendimiento y  el Trabajo:
v Dietas hipocalóricas o bajas en calorías, reducen la capacidad de rendimiento en los estudios, deporte y la productividad en el trabajo, resistencias a las enfermedades, retrasan al crecimiento y desarrollo y perjudican la salud.
v Una persona mal alimentada encontrará dificultades para mejorar su calidad de vida, puesto que la capacidad de trabajo es directamente proporcional a la alimentación.
v Una alimentación monótona, repetitiva o en la que faltan alimentos indispensables para nuestro cuerpo puede dar lugar a la aparición de determinados síntomas tanto físicos; cansancio excesivo, falta de reflejos…, como psíquicos; falta de interés por las cosas, irritabilidad…; situaciones que mejoran mediante una alimentación adecuada
v Dietas hipercalóricas  y vida sedentaria.
v Dietas poco balanceadas.
v Omitir comidas.
v Consumo de alcohol.
v Higiene de los  alimentos.
v Dieta se asocia erróneamente a la restricción de la ingesta de alimentos, para lograr un peso corporal deseado.
v “La dieta equilibrada es la base para mantener una buena salud”

Una alimentación equilibrada y variada es la base de una buena salud y esto implica:
v Consumir una dieta completa, variada, suficiente, adecuada e inocua.
v Disfrutar consumiendo variedad de alimentos, con tamaños de porción adecuados para cada persona según edad, estatura, sexo y actividad física.
vMejorar los hábitos de alimentación.
v Conocer el aporte de los distintos grupos de alimentos y las necesidades del organismo, es fundamental para poder establecer una dieta adecuada para cada persona.
v No existe un alimento que contenga todos los nutrientes necesarios, por eso es importante una dieta variada, equilibrada y ajustada a los requerimientos nutricionales de cada persona.
v Consuma más carbohidratos complejos como: cereales y harinas integrales, granos, tubérculos,  verduras,  plátano verde.
v Proteínas como carnes magras (sin grasa visible), pollo y pavo sin piel, pescados como sardinas, atún fresco, cazón, carite, lebranche y peces de río.
v Lácteos descremados y no azucarados
v Aceites vegetales crudos, frutos secos como almendras, nueces, avellanas, maní natural, semillas de girasol, semillas de auyama, etc.
v Vitaminas y Minerales contenidos en la gran variedad de frutas y vegetales.

Consuma menos:
·       
Azúcar, miel, papelón.
·      Refrescos, jugos pasteurizados y bebidas azucaradas.
·        Pastelería y otros postres dulces.
·  Alimentos ricos en grasas saturadas y colesterol como: leche completa, mantequilla, nata, crema de leche, margarina, embutidos, quesos amarillos o madurados, frituras , tocineta y carnes rojas grasas.
·        Alimentos muy condimentados.


Recomendaciones:
·     Realice actividad física diariamente por lo menos 30 minutos de caminatas a paso rápido, recuerde asesorarse con un profesional del ejercicio para que le indique la actividad que mejor se adapte a su condición física.
·        Utilizar ropa y zapatos adecuados para ejercitarse.
·        Tomar entre 6 a 8 vasos de agua al día.
·        Recuerde hidratarse antes, durante y después de la actividad física.
·        Dormir de 7 a 8 horas diarias.
·  Consumir una dieta variada y equilibrada, que incluya 3 comidas principales y de 2 a 3 meriendas diarias.
·        Establecer un horario para sus comidas.
·        Evitar el tabaco.
·        Moderar el consumo del alcohol
·        Reducir el consumo de frituras
·       Realizar actividades al aire libre como caminar, pasear al perro, andar en bicicleta, patinar.
·   Realizar actividades que sean de su agrado como bailar, leer, etc.

La Variedad de los alimentos hace agradable la dieta, estimula el apetito y garantiza el consumo adecuado de sustancias nutritivas que favorecen el crecimiento, el desarrollo y el buen estado de salud.

“La Universidad constituye un ámbito donde se puede promocionar estilos de vida saludables. Entre los distintos miembros que forman la comunidad universitaria, el colectivo más vulnerable desde el punto de vista nutricional son los estudiantes. Para muchos de ellos, el ingreso a la Universidad puede significar importantes cambios, tales como vivir fuera de casa o tener que asumir la responsabilidad de comprar alimentos y cocinarlos. Sin embargo, esa mayor autonomía, no siempre lleva a elecciones saludables en relación con la alimentación y la actividad física” (Zazpe, 2013).

Fuente:
Merly Mory Moreno                                     
Nutricionista/ Dietista
MSDS 2908CNDV 3051
e-mail: merlymorym@gmail.com

martes, 23 de junio de 2015

Ambiente obesogénico: ¿Hay forma de enfrentarlo?

Hoy en día se habla de la “obesogenicidad” de los ambientes modernos como uno de los combustibles que alimenta la pandemia de obesidad que vivimos. La obesogenicidad de un ambiente se define como la suma de las influencias que el entorno, las oportunidades o las condiciones de vida, tienen en la promoción de la obesidad de los individuos o de las poblaciones.
La prevención y el tratamiento de la obesidad se han enfocado en intervenciones farmacológicas, educacionales y conductuales. Un enfoque más novedoso y a largo plazo tiende a investigar los ambientes que promueven una ingesta altamente energética de alimentos y el sedentarismo.
El entorno puede ser adverso dificultando los intentos de los individuos y la población para tener una alimentación y vida saludable. El ambiente obesogénico está relacionado con un ambiente de comodidades y “conveniencia”: por ejemplo, muchos establecimientos de comida rápida al alcance y el exceso de uso del automóvil, favorecen el acceso a alimentos muy calóricos y la adopción de conductas sedentarias, respectivamente.
La epidemia de obesidad ha suscitado el interés de todos los sectores de la sociedad, los medios de comunicación, han incidido en las políticas y prácticas de profesionales de la salud y de otras profesiones, incluyendo planificadores y diseñadores urbanos. Por ejemplo, el diseño de ciclovías, caminerías, parques y canchas deportivas para la ciudadanía garantizándoles su seguridad personal.
El aumento de la obesidad ha ido en paralelo con el aumento en la producción y oferta de “comida chatarra”, bebidas azucaradas y entretenimiento electrónico. En las ciudades modernas, llenas de automóviles, polución y azotadas por la inseguridad, los mismos padres prefieren que sus niños permanezcan en casa frente a la TV o con video juegos, apostando de esta manera al sedentarismo.
Entonces, “darle forma al ambiente” de manera de ayudar a la toma de decisiones “saludables” será muy importante en cualquier intervención de prevención de obesidad.
Para investigar el fenómeno de ambientes obesogénicos y diseñar intervenciones ambientales efectivas para la población que estimulen el consumo de “alimentos saludables”, se han construido modelos que dividen y caracterizan el ambiente en componentes físicos (lo que está disponible), económico (lo que cuesta), político (las “reglas” que existen) y socio-cultural (las actitudes y creencias). 
En MiradorSalud se discutió en dos entregas, el artículo publicado en Noviembre de 2012 en World Nutrition sobre “los derechos de los niños de América Latina” frente a la pandemia de obesidad que los azota, en el cual los expertos instan a velar por el derecho de los niños a una alimentación saludable, sin amenazas de un entorno “obesogénico”, y se discutieron las medidas tomadas en 4 países de América Latina: México, Brasil, Costa Rica, Chile.
En noviembre de 2012, en Ciudad de México, se realizó una especie de “cumbre” para tratar de convenir en regulaciones racionales y efectivas para controlar el sobrepeso y la obesidad infantil. Un aspecto explícito de la Declaración fue:
a) Crear en las escuelas un ambiente alimentario óptimo y promotor de la salud que incluya:
- Garantizar el acceso a agua potable gratuita y disponibilidad de alimentos mínimamente o no procesados como frutas y hortalizas (F&H), preferentemente de producción local, y comidas saludables y nutritivas de baja densidad energética, con control de tamaños de porción y con restricciones en sal o sodio, azúcares, grasas saturadas y trans.
- Restringir la disponibilidad, venta y publicidad de bebidas azucaradas y productos industrializados altos en densidad energética, azúcares, sodio, grasas saturadas y trans y energía.
- Incluir en la educación escolar la formación nutricional y el conocimiento de las tradiciones agrícolas y culinarias locales y nacionales.
-Asegurar la preservación o implementación de programas de educación física como parte obligatoria del currículo escolar.
b) Que en las escuelas, lugares de congregación pública y centros de trabajo se brinde acceso gratuito a agua potable.
c) Favorecer en los centros de trabajo gubernamentales la disponibilidad de F&H y restringir la disponibilidad y acceso a bebidas azucaradas y alimentos altos en calorías, azúcares, grasas saturadas y grasas trans, así como sal o sodio.
d) Proteger a los niños de la publicidad de bebidas azucaradas y productos comestibles envasados usando medidas regulatorias efectivas.
e) Promover la lactancia materna, así como asegurar la implementación completa y efectiva de los códigos de sucedáneos de leche materna que los países están obligados a aplicar.
f) Establecer etiquetados frontales que identifiquen claramente los productos envasados y las bebidas no recomendados por su alto contenido de sal, sodio, azúcares, grasas saturadas, grasas trans y calorías, incluyendo alertas textuales y/o pictóricas de los niveles altos de esos ingredientes, acompañándose de acciones de promoción de alimentos naturales, no procesados.
g) Adoptar políticas fiscales efectivas, como subsidios que estimulen el mayor consumo de frutas y hortalizas e impuestos que desincentiven el consumo de bebidas azucaradas y productos comestibles altos en calorías, azúcares, grasas saturadas y grasas trans, así como sal o sodio. Cuando sea posible, destinar la recaudación tributaria a fines vinculados a temas de salud pública.
h) Desarrollar estrategias de información y comunicación con el apoyo de expertos, en asociación con medios de comunicación, el sector Educativo y medios de la sociedad civil, como programas permanentes que ayuden al público a familiarizarse y adoptar conductas saludables y que alerten sobre los peligros de un consumo habitual de productos procesados y bebidas que aumentan el riesgo de obesidad y enfermedades crónicas relacionadas con la dieta.

No es sólo en la escuela
Los sitios urbanos de expendio de alimentos como los mercados de calle, mercados municipales, los pequeños establecimientos tipo bodegas y abastos, y por supuesto, las cadenas de supermercados, hipermercados y autoservicios de expendio de alimentos pueden tener una importante influencia en la selección de los alimentos que hacen las personas que allí acuden.
Por ejemplo, se ha comprobado científicamente que la proximidad y la visibilidad de las F&H afectan el que las mismas se consuman en mayor o menor cantidad, recomendándose ubicarlas en lugares accesibles y visibles para que la gente las elija más fácilmente.
Esto aplica igualmente a las zonas de F&H de los automercados, los cuales se están haciendo cada vez más atractivos, organizándolas por colores, y empleándolas como “marca” de frescura. Se recomienda que los padres deberían empezar su recorrido por allí con sus niños de manera de estimularlos con los colores, olores, texturas y formas de las frutas y hortalizas. De esta manera las conocen y empiezas a identificarlas.
Una de las intervenciones potencialmente exitosas para estimular el consumo de “alimentos saludables”, dentro de estos “ambientes” tiene que ver con estrategias de precios, las cuales pueden manejarse mejor en las cadenas de supermercados/automercados/hipermercados utilizando la ventaja que representaría un alto volumen de ventas para contrarrestar un bajo margen de ganancias.
Las estrategias de precio junto a los “gravámenes” aplicados a cierto tipo de alimentos” han sido investigadas científicamente y de manera explícita, como una vía para combatir la epidemia de obesidad mundial.
Ejemplos de estrategias de precio incluyen los impuestos a las bebidas azucaradas, productos tipo “snacks”, alimentos grasos o calóricos; o la introducción de subsidios a los alimentos “saludables”.
Se han realizado estudios de varios tipos con puntos de vista de expertos y de consumidores (grupos focales y encuestas cuantitativas) sobre el tipo de estrategias de precios consideradas más factibles y efectivos en estimular la selección de alimentos saludables. Todos coincidieron sobre el éxito potencial de la estrategia que los alimentos saludables costasen menos. Los consumidores señalaron que consumirían alimentos más saludables si los mismos fueran menos costosos.
Los expertos juzgaron que las estrategias de subsidio, no sólo eran efectivas sino también factibles y accesibles. El incremento de los impuestos no fue percibido como factible políticamente.
Sin embargo, el gobierno de Nicolás Zarkozy (ex presidente de la república francesa 2007-2012) aplicó en el 2011 un impuesto a las bebidas azucaradas en la llamada “Revolución francesa de las gaseosas”, el alcalde Nueva York, Michael Bloomberg prohibió en 2012 la venta de bebidas gaseosas azucaradas y té frío, en vasos que tengan una capacidad mayor de 473 ml (16 onzas), tanto en cines, estadios deportivos, cadenas de restaurantes como en ventas ambulantes de comida, y recientemente, el Gobierno socialista-ecologista de París introdujo una enmienda a los Presupuestos generales del estado para “castigar” con un impuesto extra a la Nutella (tasa del 300% sobre el aceite de palma), y el 18 de febrero de 2013, la Academia Real de Medicina del Reino Unido propuso un impuesto a las bebidas gaseosas azucaradas dados los elevados niveles de obesidad en ese país.
Un estudio mostró que las medidas de subsidio pueden ser efectivas al suministrar vouchers de F&H a mujeres de bajos ingresos y encontrar que los mismos eran empleados totalmente en comprar estos productos.
Existe evidencia de la efectividad de los incentivos económicos en el cambio de conductas alimentarias en estudios de intervención en cafeterías escolares y máquinas expendedoras.
Un estudio aleatorio controlado a gran escala en Nueva Zelanda investigó el efecto de las estrategias de precio evaluando un descuento del 12,5% en “alimentos nutritivos” y en educación nutricional durante las compras en supermercados, encontrando que los descuentos solos, elevaron el número de “productos saludables” adquiridos.
Recientemente, en el International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, se publicó un interesante artículo acerca del efecto de un descuento del 25% en F&H en un supermercado web. Las F&H fueron escogidas para el estudio porque las mismas son percibidas como un prototipo de “alimentos saludables” y porque la OMS ha lanzado un enunciado claro y contundente respecto a la importancia de promover su consumo. El descuento condujo a un aumento sustancial en las compras de F&H (cerca de 1kg/hogar/semana).
De acuerdo a la OMS, los esfuerzos para aumentar la oferta de F&H deben ser hechos por los gobiernos y por todas las partes interesadas de la sociedad.
Los supermercados, hipermercados y establecimientos de autoservicio de expendio de alimentos pueden darle una mano a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su recomendación de consumir 5 raciones diarias de frutas y hortalizas para una salud y nutrición óptima de la población. 
La lucha contra un ambiente obesogénico es de todos


Fuente: María Soledad Tapia. Mirador Salud. Publicado el 26 de febrero de 2013