jueves, 7 de mayo de 2015

Recomendaciones prácticas para la enseñanza de hábitos nutricionales saludables

  
  En todo momento da el ejemplo; comienza por ti mismo. Si le pides al niño o niña comer frutas o vegetales, hazlo convencido porque tú también lo haces.
  
Ofrece los alimentos en horarios regulares; evita saltar las horas de las comidas.
Estructura un ambiente único destinado para la alimentación; acondiciónalo con manteles, platos y vasos llamativos.

   Introduce nuevos alimentos de manera repetida pero no amenazante.
  
   Permite que el niño o niña decida qué cantidad y cuáles alimentos comer.
  
Incluye a los niños y niñas en la preparación del menú. Haz práctica de cocina en la escuela.
Ofrece información acerca de los alimentos; destaca la importancia de estar bien alimentado para la producción escolar y el juego.
 Resiste la tentación de realizar amenazas o recompensas para lograr que los niños y niñas coman.
  Los padres y madres deben ofrecer alimentos variados de los grupos básicos; los maestros y maestros deben ser guardianes de la lonchera, la cantina escolar, el comedor escolar y del control de ingesta diario en el hogar.
Al cocinar deben evitarse el uso de sazonadores o especies industrializadas.

 Es importante considerar la presentación de las comidas en el plato: color, textura, sabor y variedad.
 Haz del momento de la alimentación un ambiente placentero; evita resolver situaciones pendientes relacionadas con el comportamiento o el rendimiento escolar.

Vigila y controla el crecimiento del niño/niña.
Toma en consideración la variabilidad en el apetito y ritmo de la alimentación.
Ante cualquier circunstancia conductual inaceptable en el momento de la alimentación: berrinches, negativa a comer, vómitos, entre otras, mantén la calma y autocontrol; retira el plato y ofréceselo en la próxima comida.
 Evita que existan distractores cerca de la mesa o en el lugar destinado para la comida; juguetes, radio y televisión compiten con la atención por la alimentación.
 Reconoce con elogios cualquier comportamiento adecuado del niño/niña en la mesa y en la selección de sus alimentos.

Se constante aplicando las normas; es importante que exista un ambiente altamente estructurado para la conformación de hábitos alimentarios en el niño/niña.



Fuente: Miren de Tejada. Del Mal al Buen comer: Un tránsito posible a través de la Educación Nutricional. En De Tejada y Col (2013). Educación Nutricional para un Desarrollo Sostenible. FEDEUPEL. Caracas.

martes, 5 de mayo de 2015

¿Qué puede hacer un docente para apoyar la Educación Nutricional?

1.     Conocer el significado del acto de alimentarse

Las relaciones que tienen los padres, madres, maestros y maestras con sus hijos/as-alumnos/as son fundamentales en el proceso educativo, lo cual influye sustancialmente sobre el desarrollo de competencias tanto en el ámbito afectivo, social, cognitivo y comportamental. Durante el proceso tienen que utilizar estrategias para la formación de hábitos de rutina diaria entre los que se mencionan los relacionados con la alimentación.

El momento de la alimentación tiene un significado psicológico de encuentro, de intercambio y de formación cultural de hábitos y comportamientos esperados por los padres, madres, maestros y maestras de los hijos/alumnos. Durante las comidas, el niño  y la niña aprenden, se ponen en juego sus emociones y establece contactos sociales; el verdadero sentido de la necesidad de alimentarse no es simplemente la satisfacción del hambre, sino que encierra una serie de sutilezas psicológicas que es preciso conocer para utilizarlas como recurso valioso a fin de promover el desarrollo psicológico de los/las preescolares y escolares.

La conducta alimentaria constituye por tanto, un suceso relacionado con el avance progresivo hacia formas más complejas de comportamiento relacionados con la alimentación del niño/niña; la mayor  o menor cantidad de alimentos que el infante ingiere está determinado por una serie de hechos en el ámbito biológico, psicológico y social: frustraciones, demandas de atención por parte de la madre o cuidadores, tensión emocional en el grupo familiar, inciden en la decisión o no de ingerir alimentos y sobre el deseo de comer; vale decir sobre lo que se come y cómo se come.

2. Contribuir en la formación de hábitos alimentarios
El comer es un hecho muy básico que se forma de manera muy temprana y debe quedar establecido como un hábito para el resto de la vida. Para lograr esto se deben tener en cuenta un conjunto de variables implicadas y que tienen que ser conocidas por la madre, el padre, la cuidadora, el maestro, la maestra y los/las profesores/as, según sea el caso. Todas ellas están orientadas a la formación de hábitos para comer, entre ellas se encuentran:

¤   Las destrezas para la alimentación: la evolución de acto de comer de la dependencia a la autonomía, es producto de una secuencia de desarrollo de habilidades motoras bucales y motoras finas, las cuales varían con el nivel de edad y están relacionadas con procesos madurativos propios del cambio biológico y psicológico hacia una mejor y mayor madurez.

¤   Las diferencias entre hambre y apetito: la mayor o menor cantidad de alimentos que se ingieren está sometido a las variaciones del apetito, sobre él además de las condiciones biológicas como enfermedades, influyen condiciones psicológicas y sociales del ambiente.
Es necesario diferenciar el hambre del apetito. La primera se refiere a la necesidad de comer; cuando se tiene hambre se come lo que esté a la disposición para satisfacer esa necesidad; mientras que la segunda es el deseo de comer; cuando se siente apetito se escoge qué comer y qué condiciones ambientales hacerlo.

¤   Las variaciones en el ritmo de la alimentación: así como pueden encontrarse variaciones en el apetito, también se pueden conseguir diferencias en el ritmo que imprime cada niño a su alimentación; es decir algunos de ellos serán rápidos mientras comen, por su parte otros lo harán más lentamente; esta situación se convierte en algunas oportunidades en un motivo de consulta psicológica y médica, pero su existencia constituye una variante esperada en el comportamiento natural del  niño/niña.

¤   La atmósfera emocional y afectiva durante la alimentación: el comer y las emociones están tan estrechamente unidas, que la comida y el amor significan muchas veces lo mismo.  Los padres y las madres le dan a sus hijos/hijas un dulce o un helado en señal de cariño, los maestros y maestros pueden hacerlo para indicarles aprobación y reconocimiento, pero en otras ocasiones pueden castigárseles restringiéndoselos.
La relación entre los alimentos y las emociones comienza desde que el niño/niña nace; la lactancia materna produce sentimientos de afecto y ternura. Pero estos sentimientos se pueden transformar en angustia y ansiedad si hay problemas con la alimentación.
El acto de alimentarse no está aislado de la vida familiar o social, en el momento del mismo se pueden reflejar problemáticas hogareñas, de pareja, laborales. También puede convertirse en un momento para llamar la atención ante la ausencia de afecto, demanda de mayor tiempo de atención y cuidados básicos, especialmente si se es un lactante, preescolar o escolar.

¤   Establecimiento de normas de socialización: durante la alimentación  se da un proceso de aprendizaje que conduce no sólo a la conformación de hábitos, sino además a la internalización de normas relacionadas con el momento: uso adecuado de la taza, vaso, cuchara, plato, posición corporal correcta para sentarse en la mesa, normas de etiqueta y presentación para comer, entre otras. En el caso de los niños y niñas, los “malos modales” en algunos casos están relacionados con el nivel de inmadurez de su sistema orgánico para comportarse en atención a la exigencia de su ambiente social y familiar.

3. Estructurar entornos nutricionales saludables en el ámbito escolar.
Los maestros, maestras, profesores y profesoras pueden contribuir con la Educación Nutricional conformando entornos nutricionales saludables en el contexto escolar; para ello deben partir de las necesidades de cada etapa del desarrollo, tomar en cuenta las necesidades individuales, culturales y de género.
Deben participar conjuntamente con la familia en el desarrollo de habilidades y destrezas para una adecuada nutrición; así como fortalecer en los y las escolares sus habilidades para la vida.
Es indispensable la creación de un ambiente basado en espacios físicos limpios, higiénicos y estructuralmente apropiados para la conformación de un clima afectivo favorable al crecimiento psicológico y manejo de la emocionalidad. Este entorno debe involucrar no sólo a docentes y alumnos sino además al personal administrativo y de servicio del recinto escolar.
Desde la escuela se debe favorecer  el conocimiento del valor nutricional de los alimentos, destacar sus bondades y beneficios, enfatizar acerca de la importancia del consumo de frutas, legumbres y vegetales, el consumo ponderado del agua, fomentar actividades recreativas, la práctica del ejercicio físico dosificado. En aquellos espacios que sea posible, se deben rescatar y promover los huertos escolares y actividades de conservación  y preservación del ambiente.
Finalmente, debe reconocerse la importancia del trabajo en las primeras edades de la vida para producir cambios culturales profundos, formar hábitos de vida saludables y construir las bases de una salud personal y social actual y futura.


Fuente: Miren de Tejada. Del Mal al Buen comer: Un tránsito posible a través de la Educación Nutricional. En De Tejada y Col (2013). Educación Nutricional para un Desarrollo Sostenible. FEDEUPEL. Caracas.

jueves, 30 de abril de 2015

Consumir menos azúcar previene las enfermedades crónicas

Para garantizar el adecuado crecimiento y desarrollo de los niños y prevenir enfermedades relacionadas con la nutrición es necesario que se les ofrezca una alimentación variada y balanceada que incluya, entre otros grupos de alimentos, los carbohidratos.
El azúcar es un carbohidrato que está contenido de forma natural en muchos alimentos, sobre todo en las frutas y consumido de esta manera es saludable. Sin embargo la ingesta de azúcar añadida, sobre todo en exceso, se relaciona con sobrepeso y obesidad y, a largo plazo, con diabetes, coleliatitis (cálculos en la vesícula biliar), enfermedades cardiovasculares y caries dental. Por cada vaso diario de bebidas y jugo de frutas azucarados, el riesgo de desarrollar diabetes se incrementa 10%.
No más del 10 por ciento de las calorías que se ingieren a lo largo del día deben provenir del azúcar, según las conclusiones de un estudio sobre obesidad y sus enfermedades realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). El informe explica que las principales medidas para prevenir la obesidad deben basarse en el bajo consumo de alimentos ricos en grasas saturadas y azúcar y una abundante ingesta de frutas y hortalizas. La actividad física moderada es otra recomendación para combatir el aumento de peso y las enfermedades crónicas.

Se está produciendo un cambio preocupante en los países en desarrollo, donde cada vez más personas sufren enfermedades crónicas, asociadas normalmente a los países ricos y desarrollados. Esta transformación se debe, según el estudio, al creciente desarrollo urbano, donde los habitantes son más propensos a seguir dietas muy energéticas, ricas en grasas suturadas y carbohidratos refinados.

El informe recomienda que los carbohidratos representen entre el 55 y el 75 por ciento de la ingesta calórica diaria, reduciendo los azúcares a no más del 10 por ciento del consumo. La sal debería limitarse a cinco gramos por día y el incremento de productos vegetales (frutas y hortalizas) debería alcanzar al menos los 400 gramos. Se destaca también que las dolencias crónicas se deben más a un desequilibrio dietético que a un exceso de alimentación.

Desde hace más de 15 años se vienen desarrollando intentos para incrementar los hábitos saludables. Es por ello que la industria alimentaria debe trabajar junto con la OMS y las instituciones responsables de la Salud en los diversos países, a fin de constituir claras directrices sobre este tema y empezar a ser parte de la solución  en vez de seguir siendo un problema como hasta el momento.

Existe una gran cantidad de azúcar oculta en los alimentos; como ejemplo mencionaremos la cantidad de cucharaditas de azúcar presente en algunos alimentos de consumo habitual:
Leche condensada ¼ taza (6);
Bebidas achocolatadas, 1 vaso (5);
Helado 2 porciones (3);
Gelatina en polvo ½ taza (2);
Caramelos 1 unidad (1);
Malta 1 botella pequeña (9);
Bebida gaseosa 1 botella o lata (8);
Jugo envasado 1 vaso pequeño (6);
Avena azucarada 1 vaso peq (4);
Yogurt dulce ½ vaso (4);
Bebidas instantáneas 1 vaso (3); 
Torta 1 porción (10);
Galleta con relleno 1 paquete (2);
Cereales azucarados 1 taza (2); 
Galleta salada 1 paq (1);
Salsa de tomate 1 cucharada (1).

Ejemplos prácticos:

Si en la lonchera del niño, de lunes a viernes, colocas un cuartico de jugo envasado, el niño ingerirá 600 gramos de azúcar al mes. Si acompañas el jugo con una galleta dulce, sumaras 200 gramos más al mes. Por estos dos alimentos, una vez al día, el niño recibirá 800 gramos de azúcar todos los meses y en un año habrá ingerido 9,6 Kilogramos de azúcar.
Si en las mañanas tomas una taza de café con leche con dos bolsitas de azúcar (8 gramos) y en la tarde otra taza de café, estarías consumiendo 16 gramos de azúcar al día. Si además en el almuerzo tomas ½ litro de jugo pasteurizado que contiene 38 gramos de azúcar, diariamente ingerirás 54 gramos y en un año aproximadamente 20 kilogramos de azúcar.
Recuerda que pequeñas medidas en la selección y preparación de los alimentos, reduce la cantidad de azúcar y trae grandes beneficios para la salud. La reducción del consumo de azúcar libre tanto en niños, adolescentes y adultos debería formar parte de las estrategias diseñadas a reducir el sobrepeso y la obesidad. Desde la niñez en la alimentación habitual hay que vigilar el azúcar oculta en los alimentos, para prevenir enfermedades y lograr una juventud prolongada saludable.
 Fuente:
 Salud Urbana, un nuevo enfoque. Ponencia presentada en las II Jornadas Científicas CANIA, Caracas Abril 2005
Guía de alimentación con menos azúcar. Farmacia SAAS y Fundación Bengoa “Juntos contra la malnutrición”. N° 10


martes, 28 de abril de 2015

¿Tiene relación la Dieta, la Nutrición y las enfermedades Crónicas No Transmisibles?

En toda su variedad cultural los alimentos que consume la gente definen en gran medida la salud, el crecimiento y el desarrollo de las personas. Los comportamientos de riesgo, como el consumo de tabaco y la inactividad física, modifican el resultado para bien o para mal. Todo ello se inscribe en un ambiente social, cultural, político y económico que puede agravar la salud de las poblaciones a menos que se tomen medidas enérgicas para hacer que el ambiente sea favorable para la salud. Más aún, las enfermedades crónicas del adulto reflejan distintas exposiciones acumuladas durante toda la vida a entornos físicos y sociales perjudiciales.
Durante el desarrollo fetal, el retraso del crecimiento intrauterino, el parto prematuro, la sobre nutrición in útero y los factores intergeneracionales, se asocian a un mayor riesgo de cardiopatías coronarias, accidentes cerebro vasculares, diabetes e hipertensión arterial. Por ello, las variaciones del peso y talla óptimos al nacer no solo pueden tener consecuencias inmediatas de mortalidad, sino también consecuencias a largo plazo, como la sensibilidad a las enfermedades crónicas relacionadas con la dieta en etapas posteriores de la vida.  


Durante la lactancia, tanto el retraso del crecimiento (reflejado en la falta de aumento de peso y talla), como un aumento excesivo de peso o la talla pueden contribuir a la incidencia posterior de enfermedades crónicas. Por otra parte, hay indicios cada vez más sólidos de que la duración de la lactancia materna exclusiva puede estar directamente relacionada con un menor riesgo de sufrir obesidad.
En la niñez, la talla sirve en parte como indicador de la situación socioeconómica y de diagnóstico del estado nutricional. Un desarrollo fetal deficiente y el crecimiento escaso durante la niñez aparecen asociados a un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta.   Por el contrario, un aporte calórico alto en la infancia podría estar relacionado con un mayor riesgo de cáncer en etapas posteriores  de la vida.
El sobrepeso y la obesidad son particularmente difíciles de corregir una vez que se han arraigado, y hay un riesgo definido de que el sobrepeso durante la niñez continúe en la adolescencia y la edad adulta.
La presencia y la persistencia de la hipertensión en los niños y adolescentes se inscribe en un marco de modos de vida poco saludables, en particular de una ingesta excesiva de grasas totales y saturadas, de colesterol y de sal, una ingesta insuficiente de potasio y una disminución de la actividad física, a todo lo cual hay que sumar a menudo muchas horas ante la televisión.
En los adolescentes, el consumo habitual de alcohol y tabaco contribuye a aumentar la tensión arterial.

En conclusión, hay numerosos datos científicos que destacan:
.- Los regímenes alimentarios insalubres, la inactividad física y el tabaquismo son comportamientos de riesgo confirmados de enfermedades crónicas.
 .-Está firmemente establecido que la hipertensión, la obesidad y las dislepidemias son factores de riesgo de cardiopatías coronarias, accidentes cerebro vascular y diabetes.
.-Los principales factores de riesgo biológicos y comportamentales surgen y actúan en etapas tempranas de la vida y siguen teniendo efectos nocivos a lo largo de la vida.
 .-Los principales factores de riesgo pueden seguir afectando a la salud de la generación siguiente.
 .-Algunas intervenciones preventivas, como programas educativos dirigidos, en etapas tempranas de la vida reportan beneficios de por vida.
 .-La prevención mediante la dieta y la actividad física es una estrategia complementaria que retrasa la progresión de las enfermedades crónicas existentes y disminuye la mortalidad y la carga de morbilidad provocada por esas enfermedades.
 .-Una combinación de actividad física, diversidad de alimentos e interacción social amplia constituyen probablemente el perfil de modo de vida más adecuado para optimizar la salud, con el resultado de una mayor longevidad y un envejecimiento sano.


Fuente: Informe de la Organización Mundial de la Salud.(2003) Dieta, nutrición y prevención de enfermedades crónicas. Serie de informes técnicos 916.


jueves, 23 de abril de 2015

¿Se emplean las Guías Alimentarias en el aula?

Las guías alimentarias, por definición, son un instrumento educativo que adapta los conocimientos científicos sobre requerimientos nutricionales y composición de alimentos en una herramienta práctica que facilita a la población la selección de una dieta saludable. Se presentan en forma sencilla y comprensible para que ayuden a las personas sin conocimiento científicos de alimentación y nutrición a seleccionar dietas sanas. Las guías alimentarias son las recomendaciones que recibe la población a través de mensajes que pueden ser complementados por un ícono o representación gráfica.
Una premisa básica de las guías alimentarias es que las necesidades de nutrientes deberían satisfacerse principalmente a través del consumo de alimentos. Las guías alimentarias están destinadas principalmente a quienes desarrollan las políticas, a los nutricionistas y a los responsables de la educación en materia de nutrición.
A nivel mundial y como alternativa comunicativa y educativa, diversos países han elaborado una serie de documentos denominados genéricamente “Guías de Alimentación”. Esta idea  no es solo orientar y mejorar la adecuada ingesta de nutrientes, sino también el fomento de las directrices dietéticas que maximice la salud, la longevidad y evitar la ingesta inadecuada de aquellos alimentos que aumenten el riesgo de las enfermedades crónicas degenerativas y hacer hincapié en los alimentos que reduzcan su aparición.
El mensaje principal de las guías y su representación a través de las guías visuales o gráficos es que una dieta saludable incluya variedad, complementariedad, equilibrio y moderación.
El objetivo de todos los gráficos o representaciones visuales es sugerir un modelo ideal de consumo de los alimentos y bebidas entre los grupos de alimentos que proporcionan cantidades adecuadas de nutrientes esenciales Un ejemplo lo presenta la Pirámide de los grupos de alimentos propuesta para Estados Unidos y muy difundida en el resto de los países. Otros gráficos han sugerido, por ejemplo; platos, círculos, arco iris, u objetos que expresen o se vinculen con valores de la cultura nacional de cada país.
En estos esquemas la prioridad se indica visualmente por la anchura de los grupos de alimentos, que es aproximadamente proporcional al número de porciones recomendadas. Algunos gráficos hacen uso del color para facilitar la identificación de los diferentes grupos de alimentos. Esto puede ser útil en diferentes situaciones, especialmente cuando se trabaja con niños o adultos analfabetas. Adicionalmente se utilizan modelos de alimentos para ejemplificar los alimentos de cada grupo en función de la producción y preferencias culturales de cada país.

Es de destacar que las representaciones “piramidales (Estados Unidos) “triangulares” (Chile) o en forma de “escalinatas” o “templo” (India), “jarra de agua” (Guatemala) pueden sugerir alguna medida de jerarquía inversa donde los alimentos de mayor valor o importancia y consumo se ubican en la base (como los cereales) y en la punta aquellos alimentos donde su consumo debe ser moderado o reducido (grasas y azúcares). Por otra parte las representaciones de países como  México “El Plato de la Buena alimentación” y “La torta” de Costa Rica, son gráficos circulares, con una orientación horizontal implícita, por lo que no tienen una base o una punta. La anchura de las cuñas tiene un sentido jerárquico, aunque la posición de los grupos de las verduras y las frutas en el modelo mexicano, al ubicarse claramente en la parte superior, intuye una jerarquía. Esa impresión no se refleja  en el esquema propuesto para Costa Rica. Otra representación, es el del “arco iris” de Canadá, donde la combinación ideal y la jerarquía es representada por el ancho de banda de los grupos alimentos y su orientación espacial, cada uno de los arcos progresivamente hacia el exterior tienen un área de mayor importancia cuantitativa.
Por otra parte, los países están en diferentes etapas en lo que se refiere al desarrollo de sus políticas y programas en materia de educación nutricional. Por ello las representaciones visuales de los grupos de alimentos deben adaptarse a las características geográficas, socio-económicas y realidad cultural de cada país y reflejar de manera sencilla la compleja relación cultura y simbólica de sus habitantes, también deben reflejar las prioridades en materia de salud para cada momento histórico de una sociedad.

El trompo de los grupos de alimentos (República Bolivariana de Venezuela)
Como acción concreta, en el marco de dichas líneas estratégicas, el Instituto Nacional de Nutrición (INN) propone a partir del año 2007, el “Trompo de los Grupos de Alimentos”, como directriz visual o representación gráfica de los grupos de alimentos, el cual constituye la clave de una alimentación variada y balanceada.
Sirve de guía para el consumo de alimentos en proporciones adecuadas según las necesidades nutricionales de la población venezolana. Recomienda el consumo moderado de azúcar y aceites. Promueve estilos de vida saludable, a través de la combinación de alimentación, actividad física y consumo de agua. Promueve y rescata el consumo de platos tradicionales para alcanzar la Soberanía Alimentaria. Desplaza modelos de consumo exógenos representados por cereales como el trigo y frutas como la manzana, no producidos en el país que ocasionan dependencia de las importaciones. Promueve la cultura tradicional, a través del trompo como juego y herramienta representativa de Venezuela, desplazando otros íconos de clasificación de alimentos como la pirámide. Permite la sustitución de alimentos dentro de las franjas para combatir la especulación y el acaparamiento.
Las normas recomendadas por el INN se  orientan a ubicar en el desayuno el 25 de la calorías diarias, el almuerzo aportará el 30%, las meriendas entre el 15-20% y la cena cubrirá entre el 25%-30% de la energía diaria. Por ello la importancia del desayuno en el régimen del niño preescolar. También se debe insistir en que sólo el 10% de los azúcares consumidos serán de azúcares simples el 90% restante lo serán de absorción lenta, como os contenidos en los cereales, vegetales o frutas.
De acuerdo al INN, la agrupación de alimentos está orientada a promover el consumo de una dieta variada y balanceada de acuerdo a las recomendaciones nutricionales. Los alimentos se han clasificado en cinco (5) grupos de acuerdo a su valor nutritivo, con la finalidad de orientar a la población en la selección adecuada de alimentos que conforman su dieta y a que consumen diariamente en cada comida una alimentación balanceada, es decir, aquella que proporciona al organismo todas las sustancias nutritivas que favorecen el crecimiento, el desarrollo y el buen estado de salud.

Queda por estudiar, nuestro entender, en qué medida estos referentes trascienden a la dinámica de la escuela, del aula, en la formación y competencias del maestro, en el acto pedagógico de la alimentación en la rutina diaria de los niños y niñas de educación inicial.
Fuente:
Kaufer-Horwitz y col (2005). A comparative analysis of the scientific basis and visual appeal of seven dietary guideline graphics. Nutrition Research. 25(4). 335-347.

Instituto Nacional de Nutrición. (2008). El trompo de los grupos de alimentos. Documento en línea. Disponible: http://www.inn.gov.ve/.

martes, 21 de abril de 2015

Historia de la Educación Nutricional en Venezuela

La historia de la nutrición en Venezuela se remonta, de acuerdo a los expertos, desde finales del Siglo XIX y comienzos del XX. Sin embargo, en razón del surgimiento de temas e investigaciones sobre nutrición en publicaciones científica, medios de comunicación e instituciones dedicadas a su estudio, es a partir de la Segunda Guerra Mundial, que se considera como el punto de surgimiento de esta disciplina.
En el caso venezolano, la labor oficial en nutrición surge a partir de la creación de la “Comisión Nacional de Alimentación” en el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social en el año 1937.  Arturo Guevara publica la obra “El poliedro de la nutrición” el cual se constituye en el primer estudio que contiene un esbozo histórico de nuestra alimentación presentando una visión del problema de la nutrición en aquellos años y le siguen las obras del Dr. Fermín Vélez Boza: “La alimentación en la edad escolar y pre-escolar”, en  Edasi No 115, mayo de 1945. En esa misma revista en octubre de 1945, publica otro trabajo titulado “Síndrome de deficiencias nutritivas en un grupo de escolares”, y en abril de 1948, escribe sobre “La alimentación y nutrición en Venezuela” en la Revista del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, Vol. XII, 6-12, estudio que incorpora lo histórico como elemento necesario para explicar la realidad alimentaria venezolana.
En 1941 se crea la sección de Nutrición en el Ministerio de Salud y Asistencia Social, cuya actividad principal son las encuestas de nutrición. En 1946 se crea el Instituto Nacional ProAlimentacion Popular (INPAP) y el Patronato de comedores populares. Sus actividades se concentran en propuestas de información y educación alimentaria, unidades móviles de información, producción y proyección de películas, prensa, radio, clubes escolares, proyectos comunitarios, conferencias. En el INPAP se consolidan una serie de iniciativas como el club familiar de nutrición, escuela para cocineros y la escuela de cocina experimental. En 1949 se transforma en el Instituto Nacional de Nutrición.
En 1950 se crea la Escuela de Nutrición y Dietética que permitió la extensión de las actividades de nutrición en el ámbito nacional. El 18 de Noviembre de 1951 se celebra por primera vez el “Día de la Alimentación”.
En estos años se inician en Venezuela las investigaciones bioquímicas y de nutrición clínica, se cuenta con la tabla de composición de alimentos, encuestas de consumo, la hoja de balance de alimentos, los primeros requerimientos calóricos de la población venezolana, se forman centenares de profesionales nutricionistas y dietistas y se hacen los primeros ensayos para la elaboración de un producto alimenticio destinado a los niños preescolares desnutridos.
En 1958 se reestructura el departamento de Educación y Divulgación en Servicios de Educación y Docencia, para darle prioridad a las actividades escolares de nutrición, a través de los clubes escolares de nutrición y de la educación alimentaria dirigida a la población en general por prensa, radio y publicaciones. En 1960 el INN publica la escalerilla de la alimentación, los grupos de alimentos y se implementa la primera guía de alimentación para el menor de 1 año. En 1973 se decreta como instituciones escolares, los clubes de nutrición y, en 1977, se declararon las cantinas escolares como servicios de primera necesidad, con la lista de alimentos recomendados por el INN. Igualmente se incluyó el tema de nutrición en los contenidos del área de salud de la escuela primaria.
En 1983 se editaron por parte del Ministerio de la Familia, una serie de manuales educativos de estimulación, nutrición y salud para el niño de 0 – 4 meses para facilitadores y madres en la serie “Aprendiendo y Enseñando”. En la década de los Noventa se desarrollan las guías de alimentación para la población y para la escuela, producto del trabajo conjunto de la Fundación Cavendes-INN-CENAMEC, universidades e instituciones privadas.
En 1992 se realiza un diagnóstico de la enseñanza de la alimentación en la Educación Básica Venezolana a cargo de las profesoras Diana de Barboza y Dalia Diez de Tancredi, ambas del CENAMEC donde se reportan deficiencias en el proceso de enseñanza de los contenidos de alimentación y nutrición por la falta de recursos y materiales instruccionales, por la deficiencia existente en la formación docente, la carencia de espacios físicos y ambientes apropiados, de equipos, herramientas y bibliotecas.
En el año 2001 el Instituto Nacional de Nutrición, en una revisión de las acciones sobre alimentación y nutrición desarrolladas en el país desde las década de los años 1940 y ante las perspectivas del siglo XXI, destaca en primer lugar los programas desarrollados y dirigidos a la población infantil, preescolar y escolar: a) lactancia materna; b) programa especial de merienda; c) programa de alimentación escolar (PAE); d) comedores escolares; e) beca alimentaria; f) hogares de cuidado diario; g) servicio de educación y recuperación nutricional; y h) guías de alimentación en la escuela y para menores de 6 años. Y en segundo lugar, entre las razones por las cuales dichas políticas, planes y programas no han cumplido satisfactoriamente sus fines y metas se encuentran: a) no se ha formulado un política nacional de alimentación y nutrición debidamente coordinado de manera interinstitucional; b) no existe un grupo interinstitucional e interdisciplinario acerca del análisis de la situación alimentaria y nutricional del país de manera periódica en la reformula de acciones; c) falta de un política agresiva de educación e investigación nutricional; y d) los programas ejecutados, no han contemplado un seguimiento y la evaluación de manera oportuna; por lo tanto, se ha observado una falta de focalización de la población objeto, incumplimiento de normas técnicas y administrativas, solapamiento de programas etc.,   
En el año 2002 el INN edita la serie “Nutrición Comunitaria” y recientemente en el año 2011, publica la colección “Nutriendo Consciencias” compuesta de 7 libros orientados a: Lactancia Materna, el Trompo de los alimentos, Alimentación en el Nivel de Educación Inicial y Educación Primaria, Manipulación Higiénica de los Alimentos, Publicidad y Alimentación,  Marco Legal en la alimentación.  
En el año 2008 la Fundación Bengoa, desarrolla una investigación a fin de actualizar la problemática nutricional del país. Para ello realiza un estudio por encuesta, a especialistas e investigadores y un análisis a profundidad a través grupos focales. De estos trabajos se jerarquizaron un conjunto de situaciones problemáticas fundamentales dentro del tema de la alimentación y nutrición: 1° la educación y falta de información, 2° la forma como se comunica la información, 3° desconocimiento de los micro nutrientes, 4° deficiencias de micro nutrientes (hierro y ácido fólico), 5° el consumo de grasas, 6° contraste entre el déficit y el exceso (desnutrición y obesidad), 7° la lactancia materna, 8° la oferta de productos, 9° la estructura saludable de la dieta y 10° la higiene. En conclusión de los participantes, el problema nutricional del país es complejo debido a la multiplicidad de factores predisponentes y determinantes del entorno, se requiere en tal caso, ser abordados a través de sólidas políticas públicas.
En el desarrollo de la Educación Alimentaria y Nutricional, las escuelas de nutrición y dietética han tenido una función preponderante desde su fundación en la UCV en 1950, LUZ en 1967 y en la ULA en1971. Ellas desempeñan una importante labor al incorporar el tema de salud pública y educación en nutrición así como en el diseño de estrategias educativas y su aplicación en las comunidades durante su formación.
Pero a medida que avanza el interés por la alimentación y nutrición de la población venezolana, aparecen nuevos actores, que cubren algunos vacíos de información. Entre ellos  el Centro de Atención Nutricional Infantil de Antímano (CANIA), la Fundación José María Bengoa para la Alimentación y Nutrición y la Fundación Cinco al Día.
En forma particular, el Centro de Atención Nutricional Infantil de Antímano (CANIA), es una institución privada, patrocinada por Empresas Polar, que desde el año 1995 se dedica a la prevención y atención integral de la condición nutricional infantil y familiar, la producción de conocimientos y la capacitación en salud nutricional, y áreas relacionadas para lograr cambios positivos sostenibles en la comunidad en general. Desarrolla programas en nutrición comunitaria, se constituye en un centro de capacitación y educación continua en nutrición, investigación en nutrición clínica y comunitaria, ejecuta programas de atención a la malnutrición y de desarrollo comunitario. Edita el Boletín de Nutrición Infantil, publicación bianual dirigida a médicos, nutricionistas, educadores y psicólogos, que tiene entre sus objetivos difundir estrategias de prevención, abordaje integral y manejo de la malnutrición infantil, así como actualizaciones sobre temas de interés en el aula, nuevas publicaciones, eventos y noticias relacionadas con la nutrición. 
De igual forma, la Fundación Bengoa, organización social sin fines de lucro, de acción pública, creada en el año 2000. Se orienta a promover y desarrollar estrategias y acciones para mejorar la alimentación y nutrición de los venezolanos, en especial los grupos más vulnerables: niños y mujeres. Tiene entre sus objetivos apoyar la formalización y actualización en alimentación y nutrición de profesionales, docentes, organizaciones sociales y comunidades. Entre sus programas se destacan: Faro Nutricional: contribuye al monitoreo del estado nutricional de los venezolanos; Información y Difusión: a través del cual promueve el acceso de la población a los conocimientos de alimentación y educación nutricional, además  de difundir la producción científica de los profesionales venezolanos a través de la Revista “Anales Venezolanos de Nutrición”; Asistencia Técnica y Capacitación: pretende el desarrollo y fortalecimiento de capacidades de profesionales y técnicas del área de alimentación y nutrición, de organizaciones sociales, grupos comunitarios y empresas.
Sin embargo, se observan debilidades, falta de cohesión y hasta improvisación en muchas acciones emprendidas, que crean situaciones de gran incertidumbre en los ejecutores de los programas. En este sentido, con frecuencia se solicita al docente que eduque en nutrición, pero se obvia que su formación en esta área tiene debilidades conceptuales y en la aplicación de estrategias innovadoras de aprendizaje, así como en la incorporación de las nuevas tecnologías de información y comunicación.

Fuente: Maritza Landaeta-Jiménez. Apuntes para la Historia de la Educación en Nutrición. En De Tejada y col, (2013). Educación Nutricional para un desarrollo sostenible. FEDEUPEL. Caracas.