jueves, 14 de mayo de 2015

Las Tradiciones Culinarias de Petare

El hombre siempre ha dependido para subsistir de los recursos que su entorno le ofrece, lo que allí no encuentra, lo busca fuera de este o lo consigue a través del intercambio con otras agrupaciones humanas. Las transformaciones socio-históricas y culturales, junto a los aportes del medio ambiente, se han encargado de modelar en todas las regiones del mundo lo que es hoy día su tradición alimenticia. Las invasiones, guerras, pestes, fenómenos naturales, el comercio y más recientemente los avances tecnológicos, la publicidad y los medios de comunicación, han propiciado su transformación y pudiéramos aventurarnos a decir, que hasta su globalización.

En Petare, ese rinconcito colonial que aún conserva la capital venezolana,  se han rescatado y preservado muchas de nuestras tradiciones, en las reuniones y festividades no se dejan de preparar los ricos manjares que hasta hace unas décadas eran los invitados de honor en las celebraciones populares. Entre sus comidas tradicionales se recuerdan: la olleta de gallo, el tere-tere, las hayacas, empanadas, arepitas dulces y casabe en su modalidad de naiboa, comunes a todo el país, menestrón, frijoles, guaracaros y tapiricusos. De la granjería criolla preparada en nuestro pueblo se cuentan la pelota, el tequiche, bolitas de San Pedro, guargüeros, candilejas, torrejas, hueca, gofio pisado, polvorosas, bollitos de cambur o cafunga, y el infaltable carato de acupe. También exquisiteces de panadería como los golfeados y los cachitos tuvieron su origen en este lugar.

La hayaca que degustamos en época navideña tuvo entre las familias petareñas un ritual por medio del cual se aseguraba el producto final. El mismo se iniciaba con el rezo del santo rosario por el grupo familiar, para lo cual utilizaban granos de maíz, que más tarde eran sembrados.

La morcilla que consiste en rellenar las tripas de cerdo con sangre del animal y aliñarlas con arroz, perejil, azúcar y otras especias, para después freírlas eran  vendidas por Blas Hernández. Los Plátanos rellenos muy ricos y de fácil preparación se consumían mucho en la vecindad.

El salpicón es un plato  típicamente petareño, pues no se conoce en otra zona del país, consistía en elaborar las tradicionales hayaquitas de maíz o de hoja, cortarlas en rodajas de 3 ó 4 centímetros de espesor, a estas se les colocaba encima sardinas o salmón preparados en salsa de tomates, cebollas, ajíes y otros condimentos. El salpicón era un infaltable invitado en las fiestas patronales y semana santa, sus raciones eran vendidas a una locha en la plaza local, la familia Arvelo era especialista en su elaboración, también Oscar Fumero vendió durante mucho tiempo este curioso manjar.

También estuvieron presentes en nuestra mesa: El menestrón ese típico asopado de garbanzos, paticas de cochino y verduras muy alimenticio y de incomparable sabor, junto a los frijoles y otros granos como los guaracaros (caraota blanca con manchas marrones), tapiricusos, tapiramos o gallinazos, otro tipo de caraota silvestre (blanca con una raya negra) que crecía en todos los patios de Petare. Esta última era hervida y desaguada varias veces para que perdiera el sabor amargo que tenía.

Otro de los alimentos que acostumbraban comer los petareños era lairén sancochado, este era amarillo, parecido a la castaña y tenía muy buen sabor. También anguilas fritas  o ahumadas pescadas en la quebrada El Oro y en el río Guaire.

Además de algunas frutas como la maya o curujujul, una planta parecida a la piña, pero cuyo fruto eran unos pequeños camburitos cítricos como la mencionada planta.

Las arepitas dulces, café y el chocolate muy solicitadas en los días de misas de aguinaldo, eran preparadas por la popular Martinita y Los Parra. Las arepas y las empanadas de los desayunos y cenas tampoco faltaron a nuestra mesa, para ello en la casa de Jesús María Hernández compraba el maíz molido toda la comunidad, pero si la tarea resultaba difícil la familia Pimentel vendía las arepas y empanadas, también Cornelia vendía arepas en la calle El Oro.

Es importante destacar las bebidas tradicionales preparadas por Silvino Rojas  entre las que se cuentan la mistela, guarapitas, zamurito y los famosos amargos; también Isbelia Castro Viana y sus dulces criollos, junto algunos otros miembros de la comunidad, insisten en mantener el recuerdo de los hermosos días en que podíamos escapar del frío decembrino tomando guarapitas, café con leche, chocolate y arepitas dulces al salir de la misa de aguinaldos o degustar exquisiteces culinarias al disfrutar de las fiestas patronales del pueblo, la semana santa o el carnaval.

Fuente:
Lic. Coromoto Méndez Sereno
Cronista Oficial del Municipio Antonio José de Sucre. Estado Miranda


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