jueves, 18 de octubre de 2018

La alimentación y la nutrición. Factores esenciales en la salud integral

La relevancia de la alimentación y la nutrición en nuestras sociedades viene dada fundamentalmente, por su vinculación con la salud. El siglo XX fue testigo de importantes hallazgos científicos en el campo de la nutrición en relación con la salud, se descubrieron las vitaminas, los aminoácidos, ácidos grasos omega 3 y 6, la fibra, carotenoides, antioxidantes, flavonoides, fitoquímicos entre otros, con importantes funciones en los sistemas biológicos para alcanzar o mantener el estado de salud, así como su importancia en la patogenia de múltiples enfermedades.
A pesar de estos logros, el hambre sigue siendo uno de los problemas más devastadores que enfrentan la mayoría de los países en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el aumento de las enfermedades crónicas no trasmisibles (ECNT), es el responsable de las dos terceras partes de estas muertes y del 46% de la mortalidad global. Se ha previsto que para 2020 las ENCT representaran casi las tres cuartas partes del total de defunciones, el 71% por cardiopatía isquémica, el 75% por accidente cerebrovasculares y el 70% de las defunciones por diabetes ocurrirán en los países en desarrollo como el nuestro.
De los diez factores de riesgo identificados como claves para el desarrollo de las enfermedades crónicas, cinco están estrechamente relacionadas con la alimentación y el sedentarismo.
Los cambios alimentarios adversos incluyen una dieta con mayor densidad energética, lo que significa más grasa y más azúcar añadidos en los alimentos, una mayor ingesta de grasa saturada principalmente de origen animal, unida a una disminución de la ingesta de carbohidratos complejos y de fibra, y una reducción del consumo de frutas y vegetales.
Esto nos permite confirmar que, el trompo del gusto en referencia a la clasificación de los alimentos en función del placer que proporcionan al paladar, ha sustituido las recomendaciones nutricionales inmersas en el trompo de alimentos para Venezuela. Esta situación se combina con la disminución del gasto energético que conlleva a un modo de vida sedentario: aparatos que ahorran trabajo en el hogar, disminución gradual de las tareas manuales físicamente exigentes en el trabajo, y dedicación preferente del tiempo de ocio o pasatiempos que no exigen esfuerzo físico, todo en su conjunto atenta contra la salud.
Por lo tanto, desde la perspectiva integral, estamos saludables cuando gozamos de capacidades físicas, mentales, intelectuales, afectivas y sociales que nos hacen sentir seres humanos plenos y felices.
La salud integral es la principal condición del desarrollo humano, es el estado del bienestar ideal y solamente lo alcanzamos cuando existe un equilibrio entre los factores físicos, biológicos, emocionales, mentales, espirituales y sociales, que permiten un adecuado crecimiento y desarrollo en todos los ámbitos de la vida. No es la mera ausencia de alteraciones y enfermedades, sino un concepto positivo que implica distintos grados de vitalidad y funcionamiento adaptativos.
La individualidad es uno de los factores que tiene más importancia en la salud integral. Ya que ninguna persona puede compararse a otra, cada uno ha crecido bajo diferentes circunstancias, ha tenido distintas oportunidades, sus condiciones físicas son diferentes, y sus reacciones físicas y emocionales a los factores ambientales, y a los tratamientos nutricionales también lo son.
La salud integral es uno de los parámetros fundamentales del desarrollo y de las necesidades primarias del hombre. Sin salud no hay bienestar, ni trabajo, ni plenitud de vida.
Sin salud es difícil acceder a una instrucción adecuada, a un tenor de vida digno, a una participación plena en la vida social, pues el sufrimiento físico aísla al individuo e impide las relaciones normales con el medio familiar y social. Concebida de esta manera, es la fuente de riqueza de la vida cotidiana.
En la actualidad existe una gran preocupación por la salud y se reconoce a la alimentación adecuada como un instrumento de protección de la salud y prevención de enfermedades. La nutrición y la salud son complementarias, mientras que la alimentación es reconocida como un componente vital de salud, este último es un objetivo fundamental de la nutrición.
Los avances científicos nos sumergen en el mundo de la alimentación y su relación con la salud. Cada estudio, cada investigación, reafirma que la dieta saludable es aquella que considera todas las condiciones que nos caracterizan como personas en una cultura determinada, con hábitos alimentarios concretos, estado de salud, costumbres e ideales, actividad física y estilos de vida diferentes.
La expresión “estilo de vida saludable” se ha convertido actualmente en un hito, que necesariamente permea a la sociedad como colectivo y al individuo como persona, pues propende por un desarrollo armónico del ser humano, mejorando su salud integral y elevando su calidad de vida.
Ante este compromiso y en procura de la salud integral, es necesario modificar el concepto de nutrición en función a la salud. La alimentación adecuada, entendida como suficiente, dirigida a satisfacer el hambre y evitar déficit, ha dejado de ser la meta de las sociedades. Emerge la concepción de la alimentación como Nutrición Óptima.
Su objetivo es la calidad de vida y el bienestar integral del individuo. La nutrición adquiere un nuevo enfoque terapéutico y preventivo; participa en la promoción de la salud y es ya considerada como factor de protección ante una larga serie de circunstancias patológicas.
La nutrición no debemos entenderla como una ciencia para contribuir a la recuperación de la salud, deberíamos considerarla ahora como preventiva de enfermedades y promotora de salud, es decir, el arte de mantener y conservar la salud. El nuevo modelo de alimentación-nutrición en salud, surge de la intención de recuperar la integridad del ser humano, al momento de estructurar la respuesta social en salud, colocando a la persona y a su familia como el centro de nuestra misión.
Definitivamente debemos estar convencidos que la nutrición, debe enfocarse no solo al enfermo, sino también en relación con el individuo sano y sobre todo, con los grandes grupos de población. Necesitamos comenzar, a buscar la forma de recuperar al ser humano y transformar la alimentación en algo más amigable y, quizás, más eficaz; debemos capturar y perfeccionar el enfoque holístico del ser humano.
Hay que hacerlo con disciplina, perseverancia, constancia y determinación. El desafío del profesional en Nutrición es lograr una sinergia entre el nivel corporal, mental, emocional y espiritual de las personas, con metodologías educativas que promueven el darse cuenta de sí mismo, poner atención en las sensaciones del aquí y ahora y experiencias que faciliten la elección, el cambio y la adopción de conductas que contribuyan a su salud integral.
Es un momento oportuno para señalar que la alimentación como esencia de la salud integral, es el desafío para el siglo XXI y que la esencia de la nutrición, debe ser satisfacer las necesidades del organismo y la de nuestros sentidos, y puedan al mismo tiempo generar placer, alegría, paz y salud.
Debemos impedir que las personas caigan en la tentación de querer resolver todos los problemas nutricionales en una sola comida o con una pastilla, los beneficios esperados para la salud, nunca se consiguen en un solo alimento, por muy funcional que sea, sino de unos hábitos alimentarios o de una dieta saludable cuyo propósito debe ser la salud integral.
Fuente:
Yimi Vera Barboza (2010). Nutrición esencia de la salud integral Anales Venezolanos de Nutrición; Vol. 23 (1): 50-53.

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