jueves, 24 de mayo de 2018

Estilos de vida saludable como alternativa


Ya desde 1946 la Organización Mundial de la Salud (OMS), había definido la salud como un estado de bienestar físico, social y mental. En la I Conferencia Internacional sobre la Promoción de la Salud, realizada en Ottawa el 21 de noviembre de 1986, se emitió la Carta de Ottawa, donde se establece que la promoción de la salud consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma.
En ese sentido, para alcanzar un estado adecuado de bienestar físico, mental y social, un individuo o grupo debe ser capaz de identificar y realizar sus aspiraciones, de satisfacer sus necesidades y de  cambiar o adaptarse al medio ambiente. La salud se percibe, pues, no como el objetivo, sino como la fuente de riqueza de la vida cotidiana. Se trata, por lo tanto, de un concepto positivo, que acentúa los recursos sociales y personales, así como las aptitudes físicas.
La promoción de la salud constituye un proceso político y social global, que abarca las acciones dirigidas directamente a fortalecer las habilidades y capacidades de los individuos, y las orientadas a modificar las condiciones sociales y ambientales, con el fin de mitigar su impacto en la salud pública e individual.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el 2000, promulgó la declaración del milenio, documento que involucra una política sin precedentes, cuyo objetivo general implica el reconocimiento de que “además de las responsabilidades que todos tenemos respecto de nuestras sociedades, nos incumbe la responsabilidad colectiva de respetar y defender los principios de la dignidad humana, la igualdad y la equidad en el plano mundial.
En nuestra calidad de dirigentes, tenemos, pues, un deber que  cumplir respecto de todos los habitantes del planeta, en especial los más vulnerables y, en particular, los niños del mundo, a los que pertenece el futuro”. Para ello evaluaron los valores fundamentales del ser humano y declararon ocho objetivos mundiales, llamados las metas del milenio, que abarcan desde la reducción a la mitad la pobreza extrema, hasta la detención de la propagación del VIH/SIDA y la consecución de la enseñanza primaria universal para el año 2015, que constituyen un plan convenido por  todas las naciones del mundo y todas las instituciones de desarrollo más importantes a nivel mundial.
Las metas del milenio, en una concepción sistémica, deben promover acciones que contribuyan a la seguridad alimentaria y al desarrollo de una vida saludable, entendiendo que: “Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento acceso físico y económico a suficientes alimentos, inocuos y nutritivos, para satisfacer sus necesidades alimentarias y sus preferencias en cuanto a los alimentos, a fin de llevar una vida activa y sana”.
En relación con esta definición, aparece una nueva concepción de alimentos que vinculan la nutrición con la salud y con el tema de estilos de vida saludable, pues alimentarse bien y hacer ejercicio, según la FAO, son pasos importantes para mantener una buena salud.
El principal objetivo del Programa Especial para la Seguridad Alimentaria (PESA), de la FAO, es ayudar a los que viven en los países en desarrollo, especialmente en los de bajos ingresos, con déficit de alimentos (PBIDA: Países de Bajos Ingresos y con déficit de Alimentos), a mejorar su seguridad alimentaria mediante un incremento acelerado de la productividad y la producción de alimentos, reduciendo la variabilidad anual de la producción alimentaria en forma económica y ecológicamente sostenible, y mejorando el acceso de la población a los alimentos, de conformidad con el Plan de Acción de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, de 1996.
El examen de los objetivos y metas de desarrollo del milenio, relacionados con la salud, debe realizarse en el marco del derecho a la salud, teniendo en cuenta sus aspectos éticos, sociales, técnicos y políticos.
La buena salud es un factor decisivo para el bienestar de las personas, las familias y las comunidades y, a la vez, un requisito del desarrollo humano con equidad. Más aún, las personas tienen derecho a un cuidado equitativo, eficiente y atento de su salud, y la sociedad en su conjunto debe garantizar que nadie quede excluido del acceso a los servicios de salud, y que estos proporcionen una atención de calidad para todos los usuarios.
La identificación de los rezagos y las brechas sociales, en materia de condiciones y atención de la salud, y las medidas para superarlos, deben considerarse estratégicamente como un componente esencial de la acción pública integral destinada a romper el círculo vicioso de la pobreza y, en definitiva, alcanzar el desarrollo humano sostenible.
En la sociedad occidental actual, el término salud, definido como el estado en el que hay ausencia de enfermedad, ha sido cambiado por calidad de vida. Los objetivos de los sistemas de salud de tales sociedades no se deben limitar a que las personas no padezcan enfermedades.
De tal forma, la salud no es una cuestión individuada, y los índices de salud no se constituyen en la sumatoria de los efectos que se dan en los diferentes individuos.
En los países desarrollados existe la paradoja de que la mayoría de las enfermedades son producidas por los estilos de vida de su población, y, sin embargo, los recursos sanitarios se desvían hacia el propio sistema sanitario para intentar curar estas enfermedades, en lugar de destinar más recursos económicos en la promoción de la salud y prevención de las enfermedades.
Estos estilos de vida poco saludables son los que causan la mayoría de las enfermedades (afecciones crónicas, cáncer, enfermedades infecciosas, drogodependencias, trastornos de la conducta alimentaria, entre otras).
En epidemiología, el estilo de vida, el hábito de vida, la forma de vida, son un conjunto de comportamientos o actitudes que desarrollan las personas, que unas veces son saludables y otras son nocivas para la salud. El estilo de vida tiene un impacto directo en la calidad total de las vidas. La selección de un estilo de vida también afecta a otras personas y al entorno. Entonces, se considera que habrá salud en tanto que el cuerpo esté sano y tenga un efecto positivo en otros y en el ambiente en que habita.
Desde una perspectiva integral, es necesario considerar los estilos de vida como parte de una dimensión colectiva y social, que comprende tres aspectos interrelacionados: el material, el social y el ideológico.
En lo material, el estilo de vida se caracteriza por manifestaciones de la cultura material: vivienda, alimentación, vestido. En lo social, según las formas y estructuras organizativas: tipo de familia, grupos de parentesco, redes sociales de apoyo y sistemas de soporte, como las instituciones y asociaciones. En el plano ideológico, los estilos de vida se expresan a través de las ideas, valores y creencias, que determinan las respuestas o comportamientos a los distintos sucesos de la vida.
En este contexto, los estilos de vida se definen como los procesos sociales, las tradiciones, los hábitos, conductas y comportamientos de los individuos y grupos de población, que llevan a la satisfacción de las necesidades humanas para alcanzar el bienestar y la vida.
Los estilos de vida se determinan de la presencia de factores de riesgo y/o de factores protectores para el bienestar, por lo cual deben ser vistos como un proceso dinámico, que no solo se compone de acciones o comportamientos individuales, sino también de acciones de naturaleza social. Los estilos de vida saludables son formas de vida que comprenden aspectos materiales, la forma de organización y los comportamientos. Podemos mencionar como estilos de vida saludables el estar en un ambiente saludable, tener relaciones armoniosas, adecuada autoestima, buena comunicación,  conductas saludables, etc.
La clave para la promoción de la salud y la prevención de enfermedades, en el siglo XXI, es crear un entorno que favorezca los comportamientos positivos y un estilo de vida saludable. Para la mayoría de las enfermedades, se pueden identificar factores de riesgo durante la edad infanto-juvenil, aunque todavía existen muchas lagunas en comprender la relación entre la evolución durante la adolescencia y el desarrollo de enfermedades no transmisibles.
La infancia y la adolescencia constituyen etapas de vida cruciales, que implican múltiples cambios fisiológicos y psicológicos los cuales afectan las necesidades nutricionales y los hábitos alimentarios.


Fuente: Cáez, G.,  y  Casas N.,  (2007). Formar en un estilo de vida saludable: otro reto para la ingeniería y la industria. educ.educ., 2007, Volumen 10, Número 2, pp. 103-117


jueves, 17 de mayo de 2018

Los Cultivos transgénicos ¿beneficio o peligro?


Los cultivos transgénicos son aquellos al que, de manera artificial, se le introducen nuevas características biológicas de plantas, animales o bacterias, extraídas por medio de técnicas de ingeniería genética, que confieren a la semilla rasgos no habituales como resistencia a plagas y herbicidas; estos atributos son exaltados por la industria de biotecnología como solución a la baja productividad de cultivos, pero la realidad es muy distinta y se refleja en los resultados de campos y mercados de todo el mundo.

Sin embargo, los organismos genéticamente modificados (OGM), conocidos como transgénicos, no han demostrado su inocuidad para el consumo humano y animal.
Estudios en mamíferos han alertado sobre la creación de alergias o la resistencia a antibióticos, ya que las nuevas variedades creadas de manera artificial contienen proteínas que nunca antes habían sido consumidas por humanos. Además contaminan los cultivos nativos mediante la polinización cruzada, alterando la relación de estos organismos con su ambiente.
Detrás de la producción de los OGM encontramos, en su mayoría, empresas transnacionales que tienen como objetivo producir ganancias extraordinarias para su beneficio con el menor gasto posible.
Las semillas transgénicas son propiedad de las empresas que las crean, por lo que tienen derechos sobre su uso, comercialización y cultivo, es por ello que:
• Los productores que compran las semillas de empresas transnacionales están obligados a firmar un acuerdo, poco claro, sobre el uso que darán a esta tecnología, lo cual les impide guardarlas o intercambiarlas en los ciclos agrícolas siguientes.
• Estos acuerdos, por lo general, propician que las empresas inspeccionen de manera arbitraria las tierras de los agricultores y en caso de que se “compruebe” un uso indebido de las semillas, los productores son víctimas de demandas millonarias que los llevan a la ruina, sin importar que la presencia de  transgénicos en sus cultivos sea debido a “contaminación accidental”.
• Los productores se verán obligados a cumplir con las demandas y las políticas de estas empresas, quienes serán dueñas de las semillas que ellos produzcan.
• Cualquier semilla, nativa o no, que sea contaminada por organismos genéticamente modificados, sería considerada semilla pirata.
Creación de monopolios. Muy pocas empresas controlarán el precio y la disponibilidad del grano, que además está diseñado para resistir herbicidas y plaguicidas producidos y comercializados por las mismas corporaciones.
La semilla genéticamente modificada tiene un costo mayor al de la semilla convencional e incluso al de la híbrida.
Los transgénicos no producen más. Si comparamos el incremento de producción de maíz en Estados Unidos (con transgénicos) entre los años 1986 y 2010, con el de países del Oeste de Europa (sin transgénicos), veremos cómo no hay una diferencia significativa entre los dos, siendo incluso más elevado el incremento en el Oeste de Europa.
El cultivo de transgénicos eleva el uso de fertilizantes respecto a las variedades híbridas y nativas.
El uso de transgénicos genera resistencias a herbicidas, provocando la aparición de súper malezas, por lo que se eleva el uso de estos químicos.
El uso de transgénicos genera resistencias a plaguicidas, provocando la aparición de súper insectos.
El cultivo de transgénicos no disminuye el uso de insecticidas.
El cultivo de transgénicos no reduce el impacto de las sequías ni los extremos del clima: En Estados Unidos se calculan pérdidas de 50 billones de dólares por la sequía en 2012 a pesar del uso masivo de transgénicos.
Greenpeace exige:
• Apoyos directos a campesinos y campesinas para incentivar la producción de cultivos con prácticas agroecológicas.
• Presupuesto para la investigación pública que busque el desarrollo de técnicas de agricultura sustentable.
• La determinación de cultivos y áreas geográficas donde se localizan los centros de origen y de diversidad genética de las semillas y cultivos originarios.
• Las normas oficiales en materia de bioseguridad.
• Solución efectiva a los casos de contaminación.
• Prohibición a la siembra de cultivos transgénicos.

Fuente: 2013. Greenpeace (2013). Cultivos transgénicos. ¿Quién Pierde?
Página web: www.greenpeace.org.mx

jueves, 10 de mayo de 2018

Retos de la gastronomía ante los problemas de salud del siglo XXI

La alimentación ha jugado un papel fundamental en el desarrollo de la humanidad, ha contribuido a su configuración social y cultural y se ha convertido en un factor clave para explicar las dinámicas demográficas y de salud.
Sin embargo, a pesar de todas estas evidencias, en el siglo XXI, en materia de alimentación y nutrición, el ser humano tiene que seguir haciendo frente al hambre y la desnutrición –como expresión biológica del subdesarrollo y la desigualdad social–, al mismo tiempo que debe afrontar el reto de una pandemia de obesidad que responde, por un lado, a la sobrealimentación y los hábitos alimentarios inadecuados, y, por otro, a lo que se conoce como la obesidad de la pobreza, aquella que convive con el hambre y la desnutrición y que comparte buena parte de sus factores determinantes.
Para superar este doble reto, se debe garantizar a todas las personas una alimentación de calidad donde la gastronomía está llamada a jugar un papel fundamental.
Desde la sinergia que cabe establecer entre la nutrición y la evolución de la propia gastronomía y de la cocina, el saber gastronómico, entendido como una ciencia y un arte que nos suministra los conocimientos necesarios para la elección de los alimentos convenientes, y cómo proceder al condimento de los mismos y a su presentación en la mesa, debe evolucionar en beneficio de la nutrición.
Con la gastronomía podemos aprender a comer y a nutrirnos de forma adecuada, sin renunciar al objetivo de disfrutar comiendo. La cocina debe apostar por una gastronomía centrada en las materias primas de calidad y asegurar, así, el sabor de los alimentos y la salud de los consumidores.
Hoy asociamos la cocina con el hecho de hacer a los alimentos más apetitosos, pero en un principio eran cocinados para facilitar su digestión, para hacerlos comestibles.
la gastronomía aparece cuando las necesidades primarias están satisfechas, cuando el ser humano elabora y recrea el alimento que ya no es una afán prioritario y cotidiano”.
La gastronomía aparece en el momento en el que se introducen en el imprescindible acto de comer nuevos parámetros: el placer, la sociabilidad, la reflexión (y añadimos, nosotros, también la salud).
Hoy más que nunca la gastronomía debe asumir su doble perfil, y adoptar su condición de concepto unitario, ya que no resulta posible disociar los aspectos que afectan a la salud de los componentes vinculados con el placer.
Se trata, de pasar de una época donde lo único importante eran el placer y la satisfacción, a una sociología de la alimentación que implica no sólo acabar con el hambre y tratar de que todas las personas coman saludablemente, sino, también y de una forma muy especial, que cada vez más personas disfruten comiendo.
Que el placer gastronómico no corresponda sólo a unos cuantos privilegiados, sino que se extienda a la mayoría de las poblaciones. Ha de ser desde la confluencia entre nutrición y gastronomía, como se debe intentar alcanzar una alimentación de calidad, aquella que además de ser nutricionalmente adecuada, variada y saludable, sea rica, apetecible y adaptada a los gustos y necesidades de los consumidores.
Se trata de incorporar la calidad gastronómica, y contemplar las características organolépticas de los alimentos (sabor, olor, color, textura, etc.), de las técnicas y métodos empleados en su preparación y cocinado, así como de la habilidad aplicada a las mismas, y de factores más relativos, variables o subjetivos, tales como los gustos individualizados, o los usos y las modas de la época, lugar o cultura.
No se come sólo por salud, también se come por placer, y, sobre todo, se come de acuerdo con unos hábitos alimentarios. Al programar una dieta, aunque sea correcta desde el punto de vista nutricional, si no se tiene en cuenta el placer y los hábitos, es decir la gastronomía, muy probablemente fracasará.
un alimento si no se come no cumple su misión”.
Existen tres elementos que determinan el consumo o no consumo de un alimento: su palatabilidad, su digestibilidad y su metabolicidad, siendo la primera la llave para los otros dos.
El reto de conseguir la palatabilidad se convierte, así, en el punto de encuentro entre gastronomía y nutrición, y en uno de los factores fundamentales en el desarrollo de la gastronomía.
Los gastrónomos buscan conocer la influencia de los diferentes procesos culinarios en la palatabilidad de sus elaboraciones, a través de las informaciones que proporcionan las ciencias de la nutrición y los alimentos.
Se trata de llevar a la práctica las enseñanzas del buen comer, logrando coordinar los aspectos nutricionales con los gastronómicos. Pero se trata también de recordar que la alimentación es un derecho básico y una responsabilidad colectiva que precisan de una cultura alimentaria basada en una gastronomía saludable.
El reto está en formar ciudadanos gastronómicamente responsables. Comer mejor significa vivir mejor (‘somos lo que comemos”), y aunque comer bien pueda resultar complejo, también debería resultar placentero. Promover y preservar la salud pasa por desarrollar y adquirir unos hábitos alimentarios adecuados, de ahí la importancia de integrar en el discurso de la nutrición humana y la dietética, la idea de que la gastronomía constituye uno de los pilares fundamentales de la cultura de la salud, y, por ello, los ciudadanos preservarán mejor su salud cuando mejor desarrollen sus hábitos alimentarios, incluyendo en los mismos la plena recuperación de la función social que implica el hecho de alimentarse.
En el proceso de humanización de la conducta alimentaria, el comer se convirtió en un acto social, y en dicho proceso la gastronomía jugó un papel destacado.
El ser humano es el único animal que cocina sus alimentos, y además el único que los comparte.
Sólo él produce una cocina gastronómica”.
Sin embargo, en los últimos tiempos, y a pesar de la actualidad y la importancia mediática que muestran tanto la alimentación como la gastronomía, parece que estamos revirtiendo los efectos de la revolución culinaria que convirtió el acto de comer en acto saludable y socializador.
Los alimentos precocinados se han convertido, de hecho, en un emblema de la cultura del calentar y servir, del plástico y del silencio, donde se ha instalado el consumidor de comida rápida. La comodidad de los alimentos preparados ha comportado, también, un cambio importante de valores y ha conllevado la generalización de productos procesados industrialmente concebidos para ser consumidos a toda prisa o bien delante del ordenador o de la televisión.
¿Hasta qué punto corremos el peligro de retroceder en el efecto socializador que acompañó la primera gran revolución de la comida?, ¿estamos priorizando la comodidad y la rapidez frente al placer de comer o el objetivo de nutrirse de forma saludable?, ¿dónde queda el saber gastronómico bien entendido?
Para conseguir que la alimentación-nutrición y la alimentación- gastronomía cumplan con el papel que tienen que desempeñar en las sociedades actuales, parece indispensable que los conocimientos de alimentación-nutrición y la educación del gusto, es decir, la educación en materia de alimentación y gastronomía se incorporen, como algo absolutamente esencial y obligatorio, al sistema educativo, incluida la formación gastronómica de los dietistas-nutricionistas.
Como se subrayaba en la iniciativa aprobada por el Parlamento Europeo sobre El Patrimonio Gastronómico: Aspectos Culturales y Educativos, el 12 de marzo de 2014, si se quieren evitar gastos extraordinarios y difícilmente asumibles, incluso en las sociedades más desarrolladas, para curar las enfermedades y las patologías derivadas de una mala alimentación, la gastronomía debe incorporarse a las aulas.
El objetivo principal de la educación y la cultura alimentaria del siglo XXI tiene que ser demostrar y convencer a todo el mundo, que es absolutamente compatible, además de obligatorio, comer saludable y gastronómicamente.
La dieta gastronómica, entendida como aquella que integra el discurso de la nutrición humana y la dietética, al mismo tiempo que ofrece platos atractivos y apetitosos –indicando el modo de elaborarlos y en ocasiones modificando la forma tradicional de confeccionarlos–, se puede convertir en un instrumento válido para alcanzar las recomendaciones nutricionales de energía y nutrientes, pero sin olvidar que no se come únicamente para no enfermar y mantener la salud, sino también por placer y por unos hábitos alimentarios que son consecuencia de una historia sociocultural.
En este sentido, la cultura alimentaria mediterránea en consonancia con movimientos como el Slow Food, nos aporta un patrimonio gastronómico que hace referencia al complejo entramado de prácticas y conocimientos, valores y creencias, técnicas y representaciones sobre qué, cuándo, cómo, con quién, y por qué se come lo que se come. Incluye los productos y las técnicas de producción o elaboración, y también usos y costumbres y formas de consumo.
Nos enfrentamos al reto de conseguir una cocina y una forma de alimentarnos (la gastronomía) compatible con los descubrimientos más recientes de la nutrición. ¿Por qué no adoptamos y/o readaptamos la Dieta Mediterránea en los términos que cabría esperar? Muy probablemente porque elegir un estilo de vida saludable, como el que representa la Dieta Mediterránea, no depende únicamente de la voluntad (el querer), si no que entran en juego el saber (informar y educar) y el poder (la accesibilidad).
Hacer compatibles las tres condiciones, exige información y educación, pero también políticas públicas que garanticen para todos los ciudadanos la accesibilidad a una gastronomía saludable.


Fuente: Bernabeu-Mestre, J., Galiana,  Ma  E.,  Trescastro, E, (2017).  La gastronomía ante los retos epidemiológiconutricionales del siglo XXI. Rev Esp Nutr Hum Diet. 2017; 21(3): 209-12. doi: 10.14306/renhyd.21.3.438

jueves, 3 de mayo de 2018

¿Se puede prevenir el síndrome metabólico?

Siendo el síndrome metabólico (SM) una condición en la cual tanto genética como los factores ambientales juegan papeles primordiales, queda claro que modificar estos últimos, particularmente en lo concerniente a la reducción de peso, evita la progresión a diabetes, hipertensión e hiperlipidemia.
En el presente, ya la luz de diferentes estudios epidemiológicos, se cree que el paso principal en la intervención terapéutica del SM es la prevención primordial. En general, la prevención pudiera clasificarse en:
·         Prevención primordial: prevención de factores de riesgo.
·         Prevención primaria: se refiere al tratamiento de los factores de riesgo ya presentes SM a fin de evitar la aparición de, por ejemplo, diabetes. (es la más importante en la prevención síndrome metabólico)

·         Prevención secundaria: prevenir las complicaciones crónicas de los componentes del SM.
·         Prevención terciaria: prevenir o retardar la incapacidad y/o la muerte causada por las complicaciones.
La prevención primordial es toda conducta destinada a evitar la aparición de factores de riesgo modificables en sujetos sin evidencia de enfermedad, a través de estrategias de educación poblacional, familiar e individual.
Las medidas de promoción de la salud y de prevención primordial están orientadas a fomentar un estilo de vida saludable en la población, a fin de evitar la aparición de factores de riesgo para el desarrollo de una determinada afección.
Las medidas preventivas deben implementarse desde la preconcepción, destinarse a la prevención de la obesidad infantil y promoviendo la actividad física, adopción de estilos de vida saludable y lograr el reconocimiento de la obesidad y el síndrome metabólico (SM), como problemas de Estado.
Para esto, es necesario conocer los factores de riesgo, la patogenia y la historia natural del síndrome, así como la capacidad para identificar individuos susceptibles y la disposición de intervenciones efectivas, aceptables y seguras.
Los cambios que han ocurrido en el estilo de vida en los últimos 50 años, incluyen el aumento de la mecanización en el trabajo y en otras actividades diarias: la automatización, robotización, transporte, escaleras mecánicas, etc., y menos actividades físicas en las horas libres, debido al uso de la televisión, computadoras, video juegos, entretenimientos en el hogar, así como el aumento de la urbanización y la inseguridad, que limitan las posibilidades de ejercitarse.
Por otro lado, en las últimas décadas han ocurrido cambios en los patrones de dieta (aumento de las porciones, refrescos edulcorados, meriendas abundantes e hipercalóricas, comidas “chatarra”, etc.) al tiempo que existe una insistente publicidad dirigida a los niños para que ingieran comidas hipercalóricas, lo cual lleva al aumento desproporcionado de la obesidad desde las primeras etapas de la vida.
Fuente. Camejo, M. y M Suniga (2015). Sindrome Metabólico.  Botica N° 37, Año 2015 / 5. Documento en línea. Disponible:  http://botica.com.ve/sindrometab39/

jueves, 26 de abril de 2018

Los beneficios del consumo de café


Las recientes propiedades encontradas en el café como bebida, vuelven a originar comentarios favorables en los medios científicos. Nuestro país es un productor de café de buena calidad. Un alto porcentaje de venezolanos toman café, en promedio 3,4 tazas por día. En América Latina, los mayores consumidores de café son República Dominicana, Costa Rica, Guatemala, Venezuela y Colombia.
La producción de café en Venezuela para el año 2017, se ubicó en 3 millones 230 mil 586 quintales al año, según lo informado el ministro de Producción Agrícola y Tierras, Wilman Castro Soteldo, por lo cual se calcula que el promedio de consumo es de 2,4 kilos por persona de forma anual, mientras que el rubro en granos alcanza los dos millones y medio.
De acuerdo a estadísticas oficiales, Lara es el primer estado con mayor producción anual en el país, le sigue Portuguesa,  y en tercer lugar el estado Táchira. A estas regiones se suman Monagas, Mérida y Trujillo. En esta producción existe una cualificación de nuestro café en cinco grandes renglones excelso, gourmet, premium, corriente y para cafetería.
Su principio activo es la cafeína, un alcaloide del grupo de las xantinas con múltiples acciones benéficas: mejora la atención y concentración del individuo. Incrementa el nivel de alerta y reduce la sensación de fatiga mental y física. Disminuye la incidencia de la diabetes y de enfermedades hepáticas. Consigue retardar la aparición del Alzheimer. Mejora el asma, alivia la migraña, aumenta la frecuencia y contractilidad cardiaca y el volumen de orina. También, en una taza de café, podemos encontrar vitamina B3, magnesio y potasio.
El exceso es perjudicial para la función mental, el sueño, aparatos digestivo y cardiovascular. Los hijos de madres consumidoras de café suelen nacer desnutridos. En niños, se debe restringir las bebidas cola y energizantes por el alto contenido de xantinas (una botella = cuatro tazas de café). Por lo anterior se desaconseja en personas con enfermedades digestivas, del corazón, insomnio, estrés, epilepsia y ansiedad.
Pero el punto central de esta reflexión gira alrededor de dos trabajos de investigación publicados el pasado 17 de julio de 2017 en la acreditada revista Annals of Internal Medicine bajo el título: “El mayor consumo de café está asociado con menor riesgo de muerte”, hipótesis inexplorada por la ciencia médica y comprobada mediante estos dos serios estudios en un seguimiento durante 16 años, concluyéndose que el efecto de su ingesta podría ser sustancial en salud pública, incluso si es en poca cantidad.
Una de estas investigaciones, desarrollada por Gunter y colaboradores examinaron en una cohorte, la asociación de la toma de café con la mortalidad general y por causas específicas en 451.743 adultos de 10 países europeos.
“Los resultados sugieren que los niveles de consumo de café están asociados con un menor riesgo de muerte específicamente por enfermedades digestivas y circulatorias”. Los hombres tomadores de tres o más tazas de café al día tuvieron una mortalidad general 12% inferior a la de aquellos que no lo bebían. Las mujeres tuvieron una mortalidad 7% menor.
En términos de mortalidad por causa específica, los hombres que tomaban café tuvieron un riesgo 59% menor de mortalidad por enfermedades digestivas, frente a quienes no lo bebieron. Las mujeres tuvieron una reducción de 40% y el beneficio fue particularmente grande para el riesgo de muerte por enfermedad cerebrovascular. Sin embargo, los autores también observaron un aumento en la aparición de cáncer de ovario.
Park, investigador radicado en EEUU, realizó otro estudio en 185.855 habitantes americanos, afros y extranjeros. También informaron de una mayor ingesta de café asociada a un menor riesgo de muerte por cualquier causa, así como por enfermedad cardíaca, cáncer, enfermedad respiratoria, accidente cerebrovascular, diabetes y enfermedad renal.
Guallar, editorialista, concluye que el hallazgo de estos dos estudios contribuye a la generalización de catalogar al café como reductor del riesgo de mortalidad. Es prematuro hablar de la prevención eficaz de las enfermedades crónicas. Los beneficios en mortalidad del café pueden depender de otros componentes distintos de la cafeína. La ingesta moderada de tres a cinco tazas o 400 mg/día de cafeína, no está asociada con efectos adversos para la salud en adultos.
Tipos de café en Venezuela
Cerrero. Muy concentrado y sin ningún endulzante, por lo general se usa hasta el doble de la cantidad de café necesaria para hacer un “negro”, aunque se sirve la misma cantidad de líquido, es normal que se deje reposar un poco la manga con café dentro del líquido, esto produce un aumento de concentración de cafeína en la decocción, lo que le proporciona un sabor muy amargo. Suele usarse este café para despertar luego de dormir demasiado, mantenerse despierto ante un sueño agobiante o para pasar la “resaca” de un exceso en el consumo de alcohol (la cafeína mantendrá a la persona más alerta y reducirá el dolor de cabeza pertinente).
Negro o negro corto. También es conocido cariñosamente como negrito; es un grave error hacerle equivalencia con el espresso de los italianos, porque no lleva la espuma que lo caracteriza. Es fuerte, pero endulzado y generalmente servido en cantidades mínimas. Es el café patrón para realizar las demás preparaciones y mezclas. Suele ser el café utilizado para comenzar la jornada diaria del campesino y llanero venezolano, durante una parada de trabajo en la oficina o para las visitas en las casas modestas ya que puede ser "estirado" hasta un guayoyo, disimulando la carencia económica en el hogar (es una bondad que no se puede hacer con el café cuando está ligado con leche).
Envenenado. Es un negro con licor, casi siempre ron o brandy, aunque no se escapa la experimentación con otros tipos de bebidas alcohólicas de alto grado. Es el café que usan los grupos de personas en juegos, reuniones nocturnas o buenas conversas.
Guayoyo. Es un negro menos fuerte y más claro, hay hasta tres maneras de hacerlo: reduciendo hasta la mitad la cantidad de café y manteniendo la misma cantidad de agua para hacer un negro, añadiendo agua caliente a un negro elaborado aún caliente con el fin de “estirarlo” para poder ofrecerle café a alguna visita inesperada, o pasando otra vez agua hirviendo por una manga con café colado reciente. Dada la suavidad de la decocción no suele endulzarse tanto como a un negro.
Guarapo. Es un negro endulzado con refresco de papelón o por un trozo del mismo disuelto en el café. Es prácticamente desconocido en los núcleos urbanos de Venezuela, debido a la preeminencia del azúcar en la mesa de los mismos.
Marrón. El marrón es una mezcla casi misteriosa, ya que la gente lo confunde con el café con leche, los extranjeros lo reconocerían así, pero en Venezuela la proporción de líquidos es mitad leche y mitad café. Es el patrón para la elaboración de mezclas de café y leche. No puede confundirse con un cappuccino italiano, porque el marrón no debe llevar espuma.
Marrón oscuro. Tomando como referencia las proporciones del marrón, el marrón oscuro tiene más café que leche (el café puede ser entre el 70 y 80% de proporción respecto al líquido), cuando se habla de un marrón fuerte es un marrón que no alcance las proporciones del marrón oscuro.
Marrón claro. Tomando como referencia las proporciones del marrón, el marrón claro tiene más leche que café (la leche puede ser entre el 60 y 70% de proporción respecto al líquido), algunas veces puede rayar y confundirse con un café con leche cuando se habla de un marrón suave es un marrón que no alcance las proporciones del marrón claro.
Café con leche. El café de nuestra infancia, el primero que se suministra a los venezolanos como parte del desayuno. La proporción de leche suele ser más del 70% del líquido pero sin llegar a un 85%. Se puede confundir con un marrón claro.
Tetero. Es leche apenas un toque de café, la proporción de café no supera el 10% del líquido.
Cortado. Es un negro con un toque de leche que “corta” la superficie del café y deja marca.
A la luz de la información que nos ofrecen las investigaciones científicas, no parece existir una excusa más poderosa para realizar una pausa y tomar un café en compañía de amigos, familiares o compañeros de trabajo que la mejora de la salud propia. Todo sea por el bienestar.


Fuente
Jaime Bonilla Medina (2017). Los beneficios del consumo del café. Revista de la Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad del Cauca. 19(2). Julio a diciembre 2017. P.47-49.Colombia.
Ministerio del Poder Popular para la Comunicación e Información (2017, 24,04) “Producción de café venezolano se ubica en más de 3 millones de quintales al año” disponible: http://minci.gob.ve/2017/04/produccion-cafe-venezolano-se-ubica-mas-3-millones-quintales-anuales/

Esnobismo gourmet (2012). 11 tipos de café venezolano. Buen beber. https://esnobgourmet.com/2012/05/18/11-tipos-de-cafe-venezolano/

Psicología y mente (S/F ). Beber café: ventajas y desventajas de su consumo. https://psicologiaymente.net/ neurociencias/ beber-cafe-ventajas-desventajas.