jueves, 22 de junio de 2017

Seguridad alimentaria en Venezuela

Durante muchos años, la pobreza ha sido el móvil para la formulación de las políticas sociales orientadas a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, a través del fortalecimiento de capacidades, para así lograr el desarrollo en áreas como la educación, la salud, la nutrición, entre otras.
Ante el deterioro socioeconómico en el país y la ausencia de cifras oficiales sobre indicadores económicos y sociales, las universidades Simón Bolívar (USB), Católica Andrés Bello (UCAB) y Central de Venezuela (UCV) realizaron un estudio nacional sobre las condiciones de vida del venezolano (USB, UCAB y UCV, ENCOVI 2015), el cual reportó cifras alarmantes sobre pobreza, reflejadas en 73 % de pobreza general y dentro de este indicador el 49 por ciento se ubicó en el nivel de pobreza extrema para el año 2015, y para el año 2016 la pobreza extrema se ubicó en 33,9%, y la pobreza en general en 88,3 % ENCOVI, 2016).
La pobreza es un fenómeno de privación de libertades al ser humano, debido a que impone limitaciones al uso eficiente de los medios, al fortalecimiento de las capacidades y al logro de las libertades. Estas libertades, en el ámbito alimentario y nutricional, podrían interpretarse como un óptimo estado nutricional y de salud, producto del acceso y aprovechamiento adecuado de los alimentos, lo que permite el desarrollo individual y colectivo.
La condición de pobreza en un hogar tiene relación con la alimentación, porque en la medida que disminuyen los ingresos es mayor el porcentaje que se destina a la adquisición de alimentos. Es por esto que la pobreza por ingresos se mide desde una de las dimensiones de la seguridad alimentaria en el hogar, es decir, desde el acceso económico a un grupo de alimentos que cubren los requerimientos nutricionales de un hogar de cinco miembros en promedio. De lo anterior se deduce que un hogar que no tiene acceso a la canasta alimentaria normativa vive en condiciones de pobreza extrema.
La Canasta Alimentaria Familiar se ubicó en Venezuela, en el mes de abril, en 867.722,05 bolívares, lo que representa un aumento de 95.157,75 bolívares (12,3%) con respecto a marzo. El informe mensual del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FMV) indicó que subió 369,3% entre abril de 2016 y abril de 2017. "Se requieren 21,4 salarios mínimos (40.638,15 bolívares) para poder adquirir la canasta, para una familia de cinco miembros: 28.925,73 bolívares diarios". [El Nacional. http://www.el-nacional.com/noticias/economia/canasta-alimentaria-abril-aumento-867772-bolivares_182746].
Mientras que el salario mínimo pasó a 65.021 y el caculo del cesta ticket (15 UT/día) para un total de salario mínimo integral a partir del 01 de mayo de Bs. 200.021.
Dimensiones de la seguridad alimentaria
La seguridad alimentaria es concebida como un estado en el que los miembros de un hogar tienen acceso físico y económico a suficientes alimentos en cantidad y calidad durante todos los días del año. Estos deben estar acorde a la cultura alimentaria y ser aprovechados biológicamente para lograr un estado nutricional y de salud adecuado (FAO, 2006).
Garantizar la seguridad alimentaria en la población y, en especial, en los grupos socialmente vulnerables, se ha convertido en un reto para los países del mundo. Las metas principales son la reducción de la pobreza y el hambre, junto a otros objetivos que garantizan el desarrollo sostenible y a otros asociados, como los relacionados con educación, saneamiento ambiental y salud (ONU, 2015).
Las etapas tempranas de la inseguridad alimentaria pueden ser captadas a través de métodos cualitativos, que permiten detectarla desde que el individuo percibe que se encuentra en vulnerabilidad alimentaria. Por ejemplo, cuando se observa que el ingreso económico no es suficiente para comprar alimentos para todos los miembros del hogar o que un adulto o niño no come la cantidad y calidad de alimentos que desearía.
En el caso de los niños, esta percepción de inseguridad alimentaria se manifiesta en situaciones como «cuando está solo, no come», «jugar o ir a dormir para olvidar el hambre», «falta de agua-luz-gas», «tristeza-preocupación-desesperación», «trabajo infantil», «apoyo en redes familiares», ente otros.
El adulto mayor también expresa vulnerabilidad alimentaria a través de situaciones como «el no poseer suficientes recursos económicos para comprar sus alimentos», «tener limitaciones físicas y cognitivas para alimentarse bien», «dejar de comer cuando siente tristeza o abandono familiar», «sacrificar la compra de alimentos por la necesidad de comprar medicamentos», «no contar con ayuda social para la compra de alimentos», entre otras.
El método cuantitativo permite medir la cantidad de alimentos disponibles en el país y en el hogar, la capacidad de compra de los alimentos y las variables ambientales y biológicas que permiten aprovecharlos. Desde este enfoque, la seguridad alimentaria en Venezuela presenta las siguientes características:
Disponibilidad de alimentos
La disponibilidad de alimentos nacional en un país, se reporta en términos de cantidad de calorías y nutrientes como proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales. El aporte de estos se compara con la necesidad promedio por persona, por día, con la finalidad de establecer si son suficientes.
Es importante destacar que, para el año 2012, en el país comenzó el notorio fenómeno de la escasez de alimentos, que desde entonces se ha acentuado, alcanzando cifras en el 2015-2016-2017 nunca antes registradas en el país. Esta disponibilidad calórica está compuesta en un 66 por ciento por alimentos como cereales, grasas y azúcares (INN, 2010, 2013), patrón asociado al desarrollo de enfermedades cardiometabólicas como obesidad, diabetes e hipertensión arterial, principales causas de mortalidad en la población venezolana (MPPS, 2012-2015). También se rescata de la disponibilidad alimentaria, que es adecuada en proteínas, vitaminas y minerales como el hierro, pero inadecuada en calcio (INN, 2013).
Un aspecto que resulta interesante es que la mejora de la disponibilidad de alimentos tiene un fuerte componente de importación hasta el año 2013, pero hacia el año 2015 se produce una fuerte crisis de abastecimiento que impone restricciones a la población en el acceso a los alimentos.
De acuerdo a ENCOVI (2016): se desploma la compra de alimentos; existe un cambio brusco en el patrón de alimentación, hortalizas y tubérculos desplazan a las proteínas de alto valor biológico (sustituciones); se acentúa la desigualdad en la calidad y cantidad de la alimentación (acceso, disponibilidad y seguridad muy comprometida); aproximadamente 9,6 millones de venezolanos ingieren dos o menos comidas al día (el desayuno es la comida del día que se omite 22%, y muy pocos meriendan); 93,3% de los hogares el ingreso no les alcanza (inseguridad alimentaria); 74,3% de los entrevistados refieren pérdida de peso no controlada (8,7Kg) en el último año y los más pobres 9 Kg; La alimentación esta en terapia intensiva?.
El acceso físico y económico a los alimentos
Se puede afirmar que esta es una de las dimensiones más afectadas de la seguridad alimentaria en Venezuela, considerando la tendencia decreciente del salario real del venezolano; la alta escasez de alimentos que se ha producido desde el año 2012 ha alcanzado cifras de 30 por ciento en el año 2014. Esto, acompañado por una alta inflación general (62,17 por ciento) y alimentaria (102 por ciento) (INE, 2014).
El diputado y economista José Guerra, señala que la inflación acumulada durante el primer cuatrimestre del año 2017, en el país alcanzó el 92,8 %, un dato que ofrece el Legislativo en ausencia de datos del Banco Central (BCV). La inflación de abril fue 16,5 %, la de marzo 16,2 %, la de febrero 20,1 % y la de enero 18,6 %. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha pronosticado que la inflación seguirá desbocada y prevé que se ubique en 720 % para este año y hasta un 2.000 % en 2018. [https://www.el-carabobeno.com/jose-guerra-venezuela-acumula-inflacion-928-lo-va-2017/].
De las dimensiones anteriores (disponibilidad y acceso) depende el consumo de alimentos y este puede medirse por: la adquisición de alimentos (consumo aparente), a través de la encuesta de seguimiento al consumo de alimentos (ESCA) (INE, 2014b) y por el consumo real, medido a través de la encuesta nacional de consumo de alimentos (ENCA) (INE, 2013b).
La ESCA (INE, 2014b) refleja que la adquisición de alimentos como harina de maíz precocida, arroz, carne de res, azúcar y pasta, disminuyó entre los años 2003 y 2014, incrementándose la adquisición de pollo, patilla y cambur.
El patrón de consumo de alimentos reportado por Encovi, para los años 2014 y 2015, refleja que en la medida que disminuye el ingreso económico, el patrón de consumo de alimentos es monótono y compuesto por alimentos de alta densidad calórica, como los cereales, bebidas azucaradas y grasas. Lo contrario se observa en los estratos medios y alto, quienes reflejan mayor consumo de alimentos de buena calidad, como frutas, vegetales y los proveedores de proteínas, entre ellos el pescado (USB, UCAB, UCV, 2015).
Los datos anteriores coinciden con lo reportado en la ENCA (INE, 2013b), según la cual los principales alimentos consumidos por la población venezolana son los cereales y las bebidas no alcohólicas, es decir, bebidas azucaradas, cuyo consumo excesivo está asociado a enfermedades cardiometabólicas. Según esta encuesta, el consumo de calorías es adecuado hasta los 29 años, en proteínas hasta los 60 años y es alta en carbohidratos, adecuada en hierro e insuficiente en calcio.
Por otro lado (ENCOVI, 2016), reporta un cambio importante en el consumo general,  donde se evidencia un cambio en el patrón de compra reciente, donde las hortalizas y tubérculos desplazan a las carnes y pollo, con serias consecuencias para la salud presenta y futura.

Aprovechamiento biológico de los alimentos
Este va a depender de factores como la calidad de los nutrientes, las condiciones higiénicas de los alimentos, saneamiento ambiental, condiciones de salud del individuo, entre otros.
De esta dimensión se puede destacar que la población venezolana presenta mejoras en las condiciones sanitarias desde el punto de vista cuantitativo (INE, 2011), pero no cualitativo. Es decir, que a pesar de que la infraestructura para el suministro del agua, electricidad y servicios sanitarios ha mejorado, el servicio de calidad y frecuencia sigue teniendo grandes retos.
Pero los indicadores de salud en la población se han deteriorado drásticamente en los últimos cinco años. En materia de inocuidad de alimentos se cuenta con un marco legal que no se traduce en acciones públicas concretas.
Todo lo anterior ha generado lo que denomina Dunn (2008) un «problema tipo fin», de gran magnitud y de alto riesgo para la población, como es el problema de la doble carga de la malnutrición, reflejado en un estado nutricional con déficit (desnutrición) y exceso (sobrepeso y obesidad).
La prevalencia de desnutrición global en menores de 5 años fue de 3,4 por ciento para el año 2013 (INN, 2014). Este valor, a pesar de ser más bajo que los años anteriores, es clasificado como una prevalencia intermedia (y no baja), según los parámetros establecidos por la Organización Mundial de Salud (OMS).
Retomando la idea anterior, es importante destacar que por encima de este valor se encontraban 15 entidades federales, con la prevalencia de desnutrición más alta en Amazonas (8.63 por ciento) (FAO, 2013). También, para este año, el 13 por ciento de los niños menores de 5 años presentó desnutrición crónica (baja talla para la edad) (FAO, 2013). No existen datos disponibles sobre la deficiencia de hierro y otros micronutrientes esenciales para la población venezolana.
Para el 2010, la malnutrición por exceso (sobrepeso y obesidad) se presentó en 23 por ciento de niños de 7 a 17 años, y en 55 por ciento de los adultos (INN, 2010), lo que ha traído como resultado el incremento de la morbimortalidad por enfermedades cardiometabólicas como diabetes e hipertensión, que representan las primeras causas de muerte en Venezuela (MPPS, 2015).
Políticas públicas en alimentación y nutrición
Estas deben ser diseñadas para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional en todas sus dimensiones. Para esto el Estado debe planificar estrategias que garanticen la producción,
distribución, consumo y aprovechamiento biológico de los alimentos, estableciendo controles en cada una de las fases de la cadena agroalimentaria y su entorno, de tal forma que el ciudadano cuente con suficiencia cuantitativa, cualitativa y permanente.
Cuando el deber ser de las políticas generales falla o estas no llegan a grupos específicos de alta vulnerabilidad, el Estado se ve en la necesidad de implementar políticas compensatorias o de emergencia para atenuar las consecuencias de la inseguridad alimentaria y nutricional. En Venezuela estas políticas se han caracterizado por un alto gasto social, improvisación, fallas en la calidad de la gestión y problemas para la sostenibilidad de los resultados.
Estas políticas también se han caracterizado por ser predominantemente asistencialistas, limitadas, susceptibles a corrupción, descontextualizadas, con un fuerte componente de importación de alimentos e incapaces de garantizar el derecho a la alimentación de los ciudadanos.
Dentro de las principales políticas sociales compensatorias que han existido en Venezuela se pueden mencionar:
• Las que están dirigidas al grupo materno-infantil, escolar, grupos especiales y son de índole económica, como becas o asignaciones de cupones para la compra de alimentos;
• Las alimentarias, por ejemplo, que ofrecen un alimento para complementar las calorías o algún nutriente de la dieta;
• Las nutricionales, como los suplementos de vitaminas y minerales para prevenir deficiencias específicas y educación nutricional para prevenir y controlar la malnutrición y las enfermedades asociadas a esta.
Desde 2003, estas políticas compensatorias se han concentrado bajo la denominación de misión alimentación, la cual ha contemplado subsidios generales y focalizados, según grupos poblacionales vulnerables, y estrategias para la producción, comercialización, control y aprovechamiento biológico de los alimentos.
La formulación y gestión de estos programas compensatorios en Venezuela se ha hecho desde el Estado, sin contar con el debido seguimiento y evaluación, con la participación de todos los actores involucrados, en especial del beneficiario, quien puede aportar información valiosa para optimizar estos programas sociales. Dicho esto, las políticas deberían ser construidas por todos los actores involucrados, desde las necesidades del beneficiario, con la capacidad técnica del Estado y la asesoría de expertos.
Como resultado de lo anteriormente expuesto, entre los años 2005 y 2008, el 64 por ciento de los alimentos distribuidos por la misión alimentación eran importados y para el año 2011, el gasto alimentario de los hogares en la misión alimentación, a nivel nacional, era de 4,4 por ciento en Mercal y de 1,2 por ciento en PDVAL.
Los datos de ENCOVI, (2016), plantean que hemos llegado al techo en pobreza de ingreso o coyuntural
– La pobreza reciente o temporal comienza a volverse estructural después de 3 años continuos de crisis
– Para el 2017 se van a mantener los niveles de pobreza de ingreso y seguirá aumentando la pobreza estructural.
Sobre las Misiones Sociales:
– Por los datos de la pobreza que muestra la ENCOVI no tenemos una política social que contenga el paso de pobreza coyuntural a estructural. No tenemos programas sociales para impedir la adecuación negativa de los hogares a la crisis de ingreso.
– Además del problema de diseño, persisten los problemas de focalización.
– El programa social con mayor número de beneficiarios sigue siendo el subsidio indirecto a los alimentos básicos
– El deterioro de la atención de barrio adentro supone que la población debe estar más expuesta.
– El aumento de las transferencias directas no es lo suficientemente grande como para suponer que hay un cambio de orientación en la política social.

Fuente: Yngrid Candela (2016). Seguridad alimentaria en Venezuela: una mirada desde el ciudadano vulnerable. Cuadernos del CENDES-UCV. Año 33. N° 91. p.125-139. Tercera época. Enero-Abril 2016. Disponible: http://www.redalyc.org/html/403/40347542008/
Doctora en Nutrición. Profesora-Investigadora del Área de Desarrollo y Salud del Centro de Estudios del Desarrollo, Cendes, Universidad Central de Venezuela

Correo-e: yngridcandela@gmail.com.

jueves, 15 de junio de 2017

Prevención, desde el embarazo, de las enfermedades Crónicas No Transmisibles

El enfoque tradicional en la prevención de las Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT) como las Enfermedades Cardiovasculares (ECVs) se ha centrado en el estudio e intervención de factores de riesgo clásicos (sedentarismo, malnutrición, tabaquismo, obesidad etc) en la etapa adulta, sin embargo actualmente hay suficiente evidencia que permite  considerar que el riesgo de desarrollar una ECVs se inicia desde la etapa prenatal y postnatal temprana.
Esta susceptibilidad ocurre en periodos de tiempo de alta plasticidad celular  frente a factores de riesgo clásicos y no clásicos, que pueden determinar la instauración fisiológica de disfunción endotelial, resistencia a la insulina, inflamación subclínica crónica y modificaciones epigenéticas estables. Por lo tanto, nuevos esfuerzos en prevención y tratamiento de las ECVs deberían  tener en cuenta la salud prenatal y postnatal temprana como un primer paso para reducir la morbimortalidad ocasionada por estas patologías.
Las Enfermedades Crónicas No Transmisibles  (ECNT) como las aterosclerosis, diabetes mellitus tipo 2, Hipertensión, obesidad son consideradas las principales causas de morbi-mortalidad y explican aproximadamente el 30% de la mortalidad total en nuestro país. [MPPS. Anuario de mortalidad en Venezuela (2015)].
La prevalencia de estas enfermedades en países en vía de desarrollo como Venezuela, es muy preocupante y más aún, es la estimación de la magnitud con la que la incidencia de estas enfermedades se incrementará en los próximos años. Estudios recientes han estimado que la incidencia de las Enfermedades Cardiovasculares (ECVs) sólo en países en vía de desarrollo aumentará un 120% para mujeres y un 137% para hombres. [La diabetes, paso de ser la 6ta causa de mortalidad en el año 2009, a ser la 3era causa de Mortalidad, en el año 2013 en Venezuela. Ver anuario de mortalidad].
Factores genéticos y ambientales han contribuido a la epidemia de las ECNT, sin embargo los factores ambientales  parecen ser los principales determinantes., dentro de los que se encuentran: la transición nutricional acelerada, la adopción de estilos de vida sedentarios, la migración rural hacia áreas urbanas y condiciones relacionadas con alteraciones del desarrollo fetal y de los primeros años de vida.
Durante el periodo fetal y neonatal ocurre una intensa proliferación, diferenciación, crecimiento y maduración de las células en los  tejidos, procesos que pueden ser afectados  por el estado de salud materno durante el embarazo (hipertensión, preclampsia, diabetes gestacional, desnutrición y malnutrición materna) y el ambiente postnatal.
Los mecanismos por los cuales se producen estas adaptaciones aún no son claros, pero hay evidencias que factores que generan estrés metabólico tales como la inadecuada disponibilidad de nutrientes, hipoxia, desregulación hormonal y estrés psicosocial pueden modificar los patrones de funcionamiento celular, aumentando el riesgo de desarrollar una ECVs en la etapa adulta.
Estos periodos de tiempo por lo tanto ofrecen una oportunidad muy valiosa para el estudio de factores de riesgo tempranos de estas enfermedades, así como para el desarrollo de intervenciones que ayuden a controlar o disminuir su frecuencia, lo cual redundaría en la reducción de los costos socioeconómicos por la atención de estas patologías en el sistema de salud.
Algunos estudios han mostrado, que la función endotelial en los primeros años de vida puede determinar el riesgo de desarrollar enfermedad cardiometabólica. La disfunción endotelial definida como la disminución de la capacidad vasodilatadora, anti-proliferativa, antitrombótica y anti-inflamatoria del endotelio, es considerada como un factor independiente de riesgo para diabetes mellitus tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.
Factores ambientales, genéticos y epigenéticos durante el desarrollo in útero y el periodo postnatal temprano puede determinar el funcionamiento del endotelio. Algunos estudios han mostrado que la complementación nutricional durante el embarazo con micronutrientes como el ácido fólico puede mejorar la función endotelial.
En la etapa postnatal se ha encontrado que el crecimiento acelerado  en el primer año de vida de niños con bajo peso al nacer, se ha asocia con un aumento en el riesgo para enfermedad cardiovascular.
En una investigación, en sujetos cuyo periodo fetal se desarrolló durante la hambruna holandesa ocurrida a finales de la II Guerra Mundial (1944-1945), la deprivación temprana de nutrientes durante el embarazo se asoció con un perfil lipídico alterado, un aumento del fibrinógeno y un alto riesgo de infarto del miocardio.
Por otra parte, estudios retrospectivos han reportado consistentemente la asociación entre factores psicosociales adversos (tales como disfunción familiar, divorcio, maltrato, abuso sexual, descuido) que conducen a estados no placenteros durante la primera infancia con un aumento del riesgo de presentar una enfermedad cardiovascular de hasta 3.7 veces.
Un estudio longitudinal de 23 años de seguimiento, observó que los sujetos expuestos a múltiples experiencias adversas durante la niñez, presentaron un incremento más rápido en la tensión sistólica y diastólica, que su contraparte no expuesta Aunque aún no se han descrito los mecanismos fisiológicos que explican estas asociaciones, algunos estudios han encontrado que las experiencias psicosociales adversas durante la niñez pueden estar relacionadas con la hiperactivación del sistema nervioso simpático, el eje hipófisis-pituitaria-glándula adrenal y la elevación de marcadores inflamatorios en la etapa adulta.

Resistencia a la insulina
La resistencia a la insulina es definida como una condición en la que la insulina plasmática en un rango normal de concentración no tiene la capacidad de promover el metabolismo de la glucosa.
En este aspecto, estudios longitudinales en niños que tuvieron Restricción en el Crecimiento Intra Uterino (RCIU), Bajo Peso al Nacer (BPN) o fueron  pequeños para la edad gestacional, se han reportado alteraciones  en la sensibilidad y secreción de la insulina desde los tres  años de edad
En la actualidad se plantea, que un número significativo de los fetos, no alcanzan un crecimiento acorde a su potencial genético debido a diferentes factores que afectan el intercambio de nutrientes y gases a través de la placenta. Como consecuencia de esta disfunción placentaria, el crecimiento de órganos y tejidos como el cerebro y el músculo esquelético se reduce. Esto parece estar asociado con el incremento en la susceptibilidad para desarrollar ECNT como las enfermedades cerebro cardiovasculares y diabetes tipo 2.
Modificaciones epigenéticas
Los resultados de estudios epidemiológicos, clínicos y experimentales en animales indican que  eventos tempranos de la vida tienen una fuerte influencia sobre la susceptibilidad para desarrollar una ECVs en la etapa adulta.
El riesgo que posee cada individuo para estas enfermedades puede ser simplificado según efectos fijos determinados por el material genético heredado de los padres, los efectos ambientales determinados por el estilo de vida y los efectos de las adaptaciones del desarrollo prenatal y postnatal temprano.
Alteraciones en el epigénoma fetal durante la gestación han sido relacionadas con obesidad, resistencia a la insulina e hipertensión en modelos animales. Los anteriores estudios sugieren que la exposición de los padres a diferentes factores de riesgo pueden contribuir a riesgo cardiometabólico de su descendencia incluso antes de nacer.
Como conclusión, la evidencia experimental, epidemiológica y clínica muestra que un buena parte del estado de salud alcanzado en la etapa adulta puede estar determinado por la adaptación celular a diferentes factores de riesgo prenatales y postnatales.
En este orden de ideas se debe hacer un llamado de atención al personal de salud, investigadores, y políticos, sobre la importancia del cuidado desde el periodo gestacional y postnatal temprano como un medio para iniciar la prevención de la enfermedad.

Fuente: José Guillermo Ortega Ávila. Determinantes prenatales y postnatales tempranos de enfermedades cardiovasculares en el adulto. Salutem Scientia Spiritus 2015; 1(1):37-47. http://revistas.javerianacali.edu.co/index.php/salutemscientiaspiritus/article/view/1360/pdf. 


jueves, 8 de junio de 2017

Estado nutricional en menores de 5 Años en Venezuela. Cáritas de Venezuela.

En el año 2016 Cáritas de Venezuela inició un proyecto de sobrevivencia infantil orientado a contribuir con el bienestar de la población más vulnerable del país y más afectada por la crisis, mediante la provisión de servicios de nutrición y salud. En su primera etapa, este proyecto se implementa en cuatro entidades federales, estados: Miranda, Vargas, Zulia y Distrito Capital.
El primer resultado esperado del proyecto es la instalación de un sistema de monitoreo de la situación nutricional que informe periódica y oportunamente sobre el estado nutricional de niñas y niños menores de 5 años (Sistema S.A.M.A.N).
Se reporta en este boletín los hallazgos del monitoreo de la desnutrición aguda en niñas y niños menores de 5 años en las parroquias evaluadas durante el período Enero y Febrero 2017, así como las tendencias con respecto al último trimestre del 2016.
El balance de cobertura del sistema de monitoreo S.A.M.A.N. en el período cubierto es:
·    787 registros antropométricos procesados, de niñas y niños menores de 5 años.
· 212 encuestas familiares de seguridad alimentaria y nutricional.
·      31 parroquias monitoreadas.
·    12 municipios.
·    4 estados (diócesis).

Situación de desnutrición aguda. Menores de 5 años (índice Peso/Talla)
Considerando todas las parroquias en conjunto (4 estados), se registró que el 48% de los niños evaluados tenían ya algún grado de desnutrición o estaban en riesgo de tenerla. Según la severidad de la desnutrición, los registros indicaron que
· 10.2% de los niños tienen desnutrición moderada y severa (desnutrición aguda global)
· 12% de los niños tienen desnutrición leve
· 26% de los niños están en riesgo de desnutrición (han comenzado a deteriorarse)
·   52% no tienen déficit nutricional.

El análisis por estado indica que las parroquias con la mayor prevalencia de desnutrición aguda global están en Zulia (11.9%), Vargas (11%) y Miranda (10.3%). Distrito Capital se mantiene en niveles aceptables de menos de 5% de niños con desnutrición.
En las parroquias de todos los estados evaluados (con la excepción del Dto. Capital) los niveles de las formas más intensas de desnutrición (desnutrición aguda global) superan, en todos los casos, el umbral de severidad establecido por la OMS. La situación nutricional pasa así en este período de una situación de alarma a una de crisis.
El análisis por grupo de edad indica que los niños menores de 2 años son el grupo de edad más afectado. De todos los niños con desnutrición detectados, 46% tenía menos de 2 años y el 15% tenía menos de 6 meses.
Tendencia de la desnutrición aguda global (GAM) desde diciembre 2016
El análisis de la tendencia entre el último trimestre del 2016 y febrero de 2017 indica:
·      La proporción total de niños con desnutrición en alguna de sus formas (desnutrición aguda leve, moderada, severa y riesgo de tenerla), disminuyó de 52% a 48% desde el último trimestre del 2016.
· La desnutrición aguda en sus formas más graves disminuyó en parroquias de Distrito capital y de Vargas, pero aumentó significativamente en las parroquias de Miranda y Zulia, por lo que, analizada en todas las parroquias en conjunto, muestra un incremento con respecto al último período del 2016 y llega a 10.2% de los niños evaluados, superando el umbral de crisis.
·  La tendencia mes a mes indica un aumento creciente y continuo de la desnutrición grave si se considera toda la zona, con una excepcional mejoría muy pequeña durante Diciembre 2016, y una mejoría de las formas leves de desnutrición, reflejada en una disminución sostenida de la prevalencia desde el inicio del programa.


Índice de estrategias de sobrevivencia familiar
Las estrategias frente a la inseguridad alimentaria familiar que se monitorean son:
1. Estrategias de Adaptación: Cambios en las formas a las que la familia recurre para poder tener acceso al alimento
2. Estrategias de Crisis: estrategias de franca privación nutricional, es decir, reducir el tipo de alimentos consumidos, dejar de alimentarse.
3.Estrategias de Emergencia: estrategias de quiebra familiar con destitución por la liquidación de bienes familiares para comprar alimentos, la destitución de un miembro familiar que deja de alimentarse para que los alimentos alcancen o el desmembramiento familiar para desincorporar un miembro familiar porque la familia no lo puede mantener más.
La tendencia desde el último trimestre del 2016 fue:
 ü Se incrementó la proporción de hogares que tiene que recurrir a algún tipo de estrategia de sobrevivencia para ajustar su alimentación, de 77% de hogares en el último trimestre del 2016, a 82% de hogares en febrero 2017
 ü La proporción de hogares que recurrió a las estrategias de sobrevivencia más severas (estrategias de emergencia), se incrementó proporcionalmente más que la de hogares con estrategias menos intensa: en el último trimestre del 2016 31% de hogares había tenido que recurrir a las estrategias de emergencia. En el primer trimestre del 2017 esa proporción de hogares aumenta a 44%
ü El Puntaje de Estrategias de Sobrevivencia que pondera y suma todas las estrategias combinadas fue 18 hasta Diciembre 2016 y 29 a Febrero 2017.
ü Estos hallazgos son consistentes con una intensificación de la situación de inseguridad alimentaria familiar: se infiere que más de la mitad de los hogares consultados (56%)  está enfrentando una inseguridad alimentaria intensa que los hace recurrir a este tipo de estrategias de emergencia.
Puntaje de diversidad de dieta familiar.
Se monitorea el número de grupos diferentes de alimentos que los hogares consultados reportaron consumir el día anterior a la entrevista.
· El puntaje de diversidad de la alimentación disminuyó de 6 tipos de grupos de alimentos consumidos en el último trimestre del 2016, a 5 grupos en el primer período del 2017.
·  La proporción de hogares con una diversidad de alimentación deficiente se incrementó de 52% a 62% entre ambos periodos.
·   La proporción de hogares con una diversidad de alimentación adecuada se mantiene muy baja y disminuye del 7% de los hogares a 6% de los hogares en el 2017.

Respuesta humanitaria de caritas de venezuela
ü Tendencia creciente a la incorporación de voluntarios de la pastoral de la salud y su correspondiente capacitación.
 ü Regularización de la entrega de esquemas de alimentación suplementaria y medicinas en la medida que se ha conseguido completar los trámites para la adquisición y movilización esos insumos humanitarios en el país.
ü Fase de expansión de la Campaña Compartir, con importantes resultados para la visibilidad del proyecto y la captación de recursos de los aportes de las comunidades.
ü Mayor visibilidad del proyecto SAMAN a nivel nacional e internacional.
ü Aumento de la afluencia de personas en necesidad que deben incluirse en el programa, aunque no cumplan con los criterios de edad (menores de 5 años).
ü Mayor esfuerzo de los equipos parroquiales por detectar niños a través de pesquisas, en los hogares.
ü Tasa de recuperación de niños desnutridos: 43%. Esta tasa es menor a lo aspirado (75% según el manual de normas humanitarias Esfera). Se infiere que los alimentos suplementarios asignados a los niños se están diluyendo al ser usados para toda la familia. 
ü Tasa de defunciones: casos aislados en Miranda.
ü  Tasa de desincorporación de niños beneficiarios del programa: ninguno

CONCLUSIONES
a) La tendencia desde el último trimestre del 2016 es a que disminuya la proporción de niños con las formas leves de desnutrición o que están en riesgo de tenerla (niños en deterioro).
b) Se observa una disminución de la tendencia de las formas graves de desnutrición (desnutrición aguda global) en las parroquias de los estados Vargas y Dto Capital, en comparación con las mediciones del último trimestre del 2016.
c) Se observa un aumento de la tendencia de las formas graves de desnutrición (desnutrición aguda global) en las parroquias de los estados Miranda y Zulia, en comparación con las mediciones del último trimestre del 2016.
d) En todas las parroquias analizadas en conjunto, las formas graves de desnutrición (desnutrición aguda global) aumenta de 8.9% en el último trimestre del 2016 a 10.2% en el primer periodo enero-febrero 2017. El umbral de crisis establecido por OMS ya se supera con este incremento.
e) El grupo de edad más afectado siguen siendo los niños menores de 2 años, en especial los menores de 6 meses (lactantes).
f) Aumentó la proporción de familias que tienen que recurrir a algún tipo de estrategia para ajustar su alimentación de 77% en el 2016 a 82% en el periodo enero-febrero 2017.
g) Se presume que el 82% de las familias debe estar en situación de inseguridad alimentaria para tener que recurrir a este tipo de estrategias de sobrevivencia para ajustar la alimentación familiar.
h) La diversidad de la alimentación familiar se deterioró, pasando de 6 a 5 grupos diferentes de alimentos, con preponderancia del consumo de tubérculos y disminución del consumo de proteínas y lácteos
i) Estos resultados de la encuesta de hogar son consistentes con una intensificación de la situación de inseguridad alimentaria familiar (estrategias de sobrevivencia cada vez más inseguras e irreversibles y pérdida de la diversidad de alimentación)

DISCUSIÓN
a) Las mejoras detectadas en las formas más leves de desnutrición infantil pueden estar causadas por:

  ·    Entre diciembre y enero se tuvo más presencia de los cuidadores en el hogar por las vacaciones, aumentaron los recursos excepcionales asignados por el Estado y los empleadores (aguinaldos, distribución excepcional de alimentos y aumento salarial), así como los aportes de las redes de solidaridad de la sociedad civil.
·        El sistema SAMAN realizó mediciones en escuelas y guarderías (niños institucionalizados que tienden a estar mejor).
·  Se incluyeron en las mediciones  otras parroquias igualmente vulnerables pero en una situación socioeconómica mejor. 
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 b) El incremento de la desnutrición en sus formas más graves, a pesar de la mejoría reflejada las formas más leves de desnutrición, pudiera deberse a una superposición de causas no solo relacionadas con la alimentación, sino también con deterioro de la salud de los niños.
 c) En estas parroquias en las que Caritas implementa el programa se ha logrado tener niños con un estado nutricional estable e incluso recuperado, a pesar de la inseguridad alimentaria evidenciada y de la situación de salud. 
d) Se demuestra que la respuesta humanitaria de Caritas, junto a las del resto de la sociedad civil y el Estado, ha servido de mitigación de los efectos de la crisis alimentaria del país sobre las poblaciones del área del programa.
IMPLICACIONES

Ø La ayuda humanitaria de Caritas y otros grupos de la sociedad civil es efectiva en amortiguar los efectos de la crisis alimentaria y de salud del país
 Ø Los recursos excepcionales que el Estado asigna (como los distribuidos en diciembre 2016), así como las medidas de incremento salarial y de subsidios directos (CestaTicket), son efectivos en proteger a la población del desabastecimiento alimentario y la pérdida del poder adquisitivo por la inflación
Ø Los subsidios y ayudas directos que se distribuyen vía institucional, como en guarderías y escuelas, son efectivos para la protección de la niñez frente a la crisis
Ø Los aportes y subsidios focalizados en comunidades y grupos más vulnerables son más efectivos y eficientes en la protección social de la población vulnerable, particularmente focalizados en niños menores de 5 años y sus cuidadores
Ø Las formas leves de desnutrición se pueden revertir con la participación conjunta de la familia, la sociedad civil y el Estado
Ø Las formas más severas de desnutrición no es posible revertirlas solo con el aporte de las familias y la sociedad civil
Ø   La situación crítica de salud y desabastecimiento de medicinas y servicios de salud del país es un factor agravante de las formas más severas de desnutrición, que solo puede revertirla el Estado.

Fuente: Cáritas de Venezuela.
http://caritasvenezuela.org.ve/2017/03/31/ii-boletin-enero-febrero-2017-monitoreo-centinela-del-estado-nutricional-en-menores-de-5-anos/