miércoles, 14 de julio de 2021

Programa para incentivar el consumo de frutas y hortalizas

Múltiples son los beneficios declarados por la comunidad científica y el sector salud sobre el consumo de frutas y hortalizas (F y H), a pesar de ello, el consumo de estos productos en el mundo es bajo, ya que la mayoría de la población no alcanza la recomendación de una ingesta mínima de 5 raciones al día.


En este sentido, el déficit de vitaminas y minerales se ha asociado a complicaciones durante el parto y retardo en el crecimiento infantil, anemias e infecciones. Adicionalmente, el desarrollo de enfermedades crónicas de tipo cardiovascular, diabetes o cáncer también se han relacionado con un bajo consumo de F y H.


Consumir F y H frescos diariamente en la porción adecuada nos proporciona además de vitaminas y minerales, otros compuestos y sustancias que traen beneficios para la salud, pudiendo mencionar: la fibra alimentaria, pues cuando consumimos F y H frescos estas nos proporcionan tanto fibra soluble como insoluble contribuyendo al mantenimiento de los niveles de colesterol en sangre, modificación en la absorción de grasas y azúcares, y regulación del tránsito intestinal.


Así mismo, la vitamina C y el beta caroteno presente en las F y H, tienen capacidad antioxidante al captar los radicales libres y evitar el daño celular; el beta caroteno al convertirse en vitamina A, puede actuar junto con la vitamina C en la diferenciación celular y estimulación del sistema inmune, disminuyendo la severidad y complicaciones de infecciones, especialmente virales. El ácido fólico, previene la aparición de anemia megaloblástica, y en las embarazadas es un nutriente crítico para evitar defectos del tubo neural del feto.


Por otro lado, minerales como el hierro intervienen en la formación de hemoglobina y mantenimiento del sistema inmune; sin embargo, este hierro de origen vegetal (hierro nohem), se absorbe mejor cuando se consumen junto a frutas y vegetales ricos en vitamina C. El calcio, favorece la mineralización de los huesos e interviene en la adecuada contracción muscular e impulso nervioso. El selenio y el magnesio tienen un rol importante como antioxidantes, manteniendo a raya a las sustancias oxidantes del cuerpo.


Otros compuestos no nutrientes pero muy importantes como los flavonoides, y fitoquímicos azufrados tienen capacidad antioxidante contribuyendo a la neutralización y eliminación de radicales libres que dañan la secuencia de ADN; esto retarda el proceso de envejecimiento celular y previene la formación de todo tipo de cáncer, formación de cataratas y daño neurológico degenerativo como la enfermedad de Párkinson y el Alzheimer.


Por estas razones, a nivel de salud pública se hacen campañas y se brinda educación nutricional para promover el consumo de F y H y evitar los perjuicios a la salud, sin embargo, pareciera no ser suficiente; quizás por los altos costos y el poco acceso que tiene algunos grupos de personas a este rubro de alimentos.

En este sentido, Wholesome Wave, una organización sin fines de lucro orientada a mejorar el acceso a alimentos nutritivos, creó un programa denominado “prescripción de frutas y hortalizas” o “Fruit and vegetables récipes” (FVRx, por sus siglas en inglés). El cual está dirigido a la población de bajos recursos que necesita mejorar sus hábitos de alimentación. 


El enfoque del programa es muy original y se basa en tratar al alimento como una medicina, por lo cual los médicos prescriben un récipe formal con la indicación de F y H; dicha indicación es individualizada y la acompaña una serie de indicaciones de alimentación y metas a ser alcanzadas por el paciente. Las personas que ingresan a este programa y adquieren sus récipes los canjean a los minoristas, fruterías o mercados de agricultores, que previo acuerdo, estén participando.


Esa idea es muy innovadora y permite que las personas accedan a las F y H y puedan aumentar su consumo; por ello la inclusión de los minoristas y mercados de agricultores es fundamental, ya que se encuentran en cada localidad y facilitan la disponibilidad para las personas de bajos ingresos, sin necesidad de trasladarse hasta las zonas donde se ubican los grandes supermercados. Esto es perfecto para la situación actual por la pandemia de COVID-19.

¿Cómo saber si el programa funciona? una vez que se le da el récipe a los pacientes, los encargados de coordinar el programa hacen seguimiento de los récipes y los médicos hacen seguimiento de la evolución de los pacientes.


Este programa se implementó inicialmente en 10 estados de USA, con cohortes entre 2011 y 2015; un total de 8.400 pacientes y familiares.  Al evaluar el impacto del programa se encontró que alrededor del 70% de los participantes refirieron que su consumo de F y H aumentó, y el 45% tuvo una disminución de su peso y en consecuencia de su IMC. Además, casi la mitad de los hogares participantes mencionaron un aumento en la seguridad alimentaria durante el período del programa.

En este punto, surge una pregunta importante, ¿Cómo se financia el programa?, el mismo fue concebido para mantenerse mediante donaciones, bien sea donación de los productos por parte de los minoristas y agricultores o mediante el pago de los productos con fondos donados.


Por supuesto, la aplicación de este programa debe adaptarse a las condiciones de cada país. En el caso particular de Venezuela, sería ideal la implementación de este tipo de programas dirigido a las personas de bajos recursos, sin embargo el financiamiento debe manejarse de forma estratégica con la inclusión de las grandes cadenas de supermercados y no sólo de los mercados y minoristas ya que estos últimos son un grupo bastante golpeado por la crisis económica, en todo caso, los mercados de agricultores y minoristas podrían beneficiarse del programa si se les cancela mediante fondos externos los productos recetados y canjeados.


Los posibles beneficios que pudiéramos tener con la implementación del programa “prescripción de frutas y hortalizas” consiste en: aumento en el consumo de F y H entre la población venezolana, especialmente los más vulnerables desde el punto de vista nutricional, aumento en la ingesta de nutrientes, disminución de posibles deficiencias nutricionales subclínicas, disminución de la susceptibilidad a contraer infecciones por el reforzamiento del sistema inmune, contribución para mejorar el estado de seguridad alimentaria, aumento en el consumo de fibra y disminución del riesgo o control de enfermedades crónicas.


Estos beneficios ya se han visto en algunos estudios, uno de ellos fue realizado en 883 niños y adolescentes entre 2 y 18 años de edad con sobrepeso y obesidad, los cuales participaron en el programa de prescripción de  F y H durante 4 y 6 meses. En el mismo se encontró que estos niños y adolescentes aumentaran su consumo de F y H gracias a su participación en el programa.

De igual modo, en otra investigación, un grupo de pacientes adultos con diabetes no controlada de bajos recursos participaron en el programa de prescripción de frutas y hortalizas por 13 semanas, encontrando al final del periodo de estudio, que mejoraron sus niveles de hemoglobina glicosilada debido al aumento en el consumo de FyH.


El programa de prescripción de F y H pareciera ser una buena estrategia que pudiera ser implementada en Venezuela (inicialmente con una muestra piloto), con el fin de brindar una alimentación saludable a familias con una menor disponibilidad y acceso a estos productos. Este programa podría contribuir a frenar en cierta medida la doble carga nutricional, pues si bien hay un aumento en la prevalencia de desnutrición y de “hambre oculta” (desnutrición subclínica), también es verdad que aún existe un porcentaje importante de la población con obesidad y riesgo de padecer enfermedades crónicas. Otro beneficio adicional, es el apoyo económico que se les da a los pequeños y medianos agricultores y minoristas que participen en el programa, favoreciendo su crecimiento como empresarios y fomentando la agricultura local y sustentable.

Fuente

Pablo Hernández y Claret Mata (2020). Récipes para frutas y hortalizas. Publicado por: Mirador Salud. Fecha: noviembre 24, 2020. En: Nutrición, Salud y Vida2

Disponible: https://miradorsalud.com

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