jueves, 13 de junio de 2019

Promoción de la salud del escolar basada en habilidades para la vida


El entrenamiento en habilidades para la vida promociona la competencia psicosocial, que es la forma en que un individuo se enfrenta de manera efectiva a las exigencias y retos de la vida diaria, manteniendo un buen estado mental que se traduce en un comportamiento adecuado y positivo en sus relaciones con los demás, con su cultura y con el medio ambiente.
La iniciativa internacional de la Organización Mundial de la Salud (OMS), para impulsar la enseñanza de habilidades para Vivir en escuelas y colegios, surgió del reciente descubrimiento de que, debido a los cambios culturales y a los distintos estilos de vida, con frecuencia los niños y jóvenes de hoy no están suficientemente equipados con las destrezas necesarias para enfrentar los enormes desafíos y presiones del mundo contemporáneo.
Con mucha facilidad se asume que la gente joven aprende estas habilidades "por el camino", cuando en verdad su enseñanza casi nunca se aborda en forma específica, ni en los hogares ni en los mejores colegios.
Existen numerosos programas de promoción de salud con demostrada eficacia, que han empleado como una de sus estrategias, la enseñanza de una o varias habilidades para la vida como son el programa para prevenir el consumo de sustancias adictivas; el programa para prevenir embarazos en adolescentes; el programa para promover la inteligencia y el programa para prevenir el abuso de sustancias.
Los programas educativos que enseñan estas habilidades también se han desarrollado para prevenir el SIDA, para educar para la paz y para promover la auto confianza y la autoestima.
Aparte del impacto en la salud escolar, puede haber otros beneficios para los colegios y las instituciones. Por ejemplo, existen estudios que demuestran que se mejoran las relaciones entre profesores y alumnos, hay disminución de los problemas de conducta y mejoramiento en el rendimiento académico. Otros resultados positivos son el aumento en la asistencia a clases y una mejora en las relaciones entre padres e hijos.
¿Qué son las habilidades para vivir?
Las habilidades para vivir se refieren a un grupo genérico de habilidades o destrezas psicosociales que les facilitan a las personas enfrentar con éxito las exigencias y desafíos de la vida diaria.
Según la OMS (1993), existe un grupo esencial de habilidades que casi siempre se incluye en las iniciativas orientadas a la promoción de la salud. Se desarrollan a continuación:
Conocimiento de uno mismo: Implica conocer nuestra forma de ser y nuestros gustos, nuestras fortalezas y debilidades. El conocimiento de uno mismo es la base para otras habilidades psicosociales como la empatía.
Empatía: Es ponerse en el lugar del otro y en su situación por muy lejana que sea a la nuestra. La empatía ayuda a tener mejores relaciones interpersonales y también es la base para otras habilidades para la vida.
Comunicación efectiva o asertiva: Capacidad para expresarse verbal y no verbalmente para conseguir nuestros objetivos pero siempre de forma adecuada a la situación y a la cultura. También se refiere a la capacidad de pedir ayuda cuando se necesita.
Relaciones interpersonales: Capacidad de relacionarse de forma positiva con los demás, de iniciar y mantener relaciones de amistad y con la familia. Es una habilidad muy importante para nuestro buen desarrollo mental y social.
Toma de decisiones: Capacidad de tomar decisiones sobre nuestra vida y sobre la de los demás de forma constructiva. Consiste en ver las distintas opciones y cuáles serían sus consecuencias antes de decidir.
Resolución de conflictos: Capacidad de solucionar los conflictos cotidianos de forma positiva, constructiva y pacífica. También capacidad para resolver aquellos problemas propios que de no resolverse pueden ocasionar problemas de salud somáticos, psicológicos o algún tipo de adicción.
Pensamiento creativo: Capacidad de crear o desarrollar ideas nuevas positivas y adecuadas que pueden ayudar en la resolución de conflictos o en la toma de decisiones. El pensamiento creativo puede ayudarnos a explorar distintas posibilidades y sus consecuencias sin necesidad de la experiencia directa.
Pensamiento crítico: Capacidad de analizar información y situaciones de forma crítica. Nos ayuda a ver como el medio influye en nuestros valores y nuestras acciones de forma que la persona pueda tomar decisiones propias y tener juicios propios en ocasiones distintos de la mayoría, siendo esto un factor protector para patologías directamente relacionadas con el comportamiento.
Manejo de emociones y sentimientos. Capacidad de reconocer los sentimientos y las emociones propias y las de los demás. Nos ayuda a ver como las emociones influyen en nuestro comportamiento y así poderlo modular de forma adecuada.
Manejo de tensiones y estrés: Nos ayuda a identificar situaciones que nos producen estrés para así, poder modificarlas. También nos enseña a relajarnos ante situaciones que nos producen estrés y no podemos cambiar.
Características de las habilidades para vivir
Especificidad cultural
Cada habilidad está compuesta por uno o más habilidades sociales, y las características de estas a su vez dependen del contexto social y cultural y de factores como el género, la edad y la condición social.
Por ejemplo la habilidad de comunicarse de forma efectiva o asertiva incluye elementos como: contacto visual, nivel y tono de la voz, postura corporal y gestos faciales, y espacio interpersonal. Sin embargo, la forma específica, el grado y la oportunidad para comunicarse de manera asertiva pueden ser diferentes en cada cultura.
Polivalencia de las habilidades
Una misma habilidad tiene aplicación y es importante en el manejo de distintas situaciones cotidianas y de riesgo psicosocial comunes durante la niñez y la adolescencia. Por ejemplo, la habilidad para comunicar con claridad y de forma socialmente aceptable lo que pensamos y sentimos, puede desempeñar un papel importante en el manejo de la sexualidad de los adolescentes y jóvenes, las relaciones interpersonales y la violencia intra familiar.
Se requieren distintas habilidades para abordar con éxito una determinada situación. No existen habilidades únicas o exclusivas para cada situación psicosocial o problema de salud, aunque algunas destrezas pueden ser más relevantes en ciertas situaciones que en otras. Por ejemplo distintas habilidades se ponen en juego para aumentar la capacidad para resolver los conflictos de forma asertiva, como son el pensamiento crítico, la empatía, la solución de problemas y conflictos y el manejo de emociones y sentimientos.
Habilidades para vivir y la promoción de la salud.
La estrategia pedagógica de habilidades para vivir proporciona a los pueblos los medios necesarios para que puedan mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre ella, se fundamenta en un concepto positivo de la salud como fuente de riqueza en la vida diaria, en el que la salud es responsabilidad de todos.
El entrenamiento en habilidades para la vida, y por tanto el entrenamiento en competencia psicosocial tiene un importante papel en la promoción de la salud en su sentido más amplio: desarrolla directamente una de las cinco líneas de acción para la promoción de la salud según la carta de Ottawa (1998), como es el desarrollo de habilidades personales, pero en mayor o menor medida toca las otras cuatro líneas de acción de la promoción de la salud.
Así, el apostar por el entrenamiento en habilidades para la vida por ejemplo desde un centro escolar, dedicando recursos a ello, es una forma de reorientar los servicios de salud y constituye una determinada política de centro.
Esto va a contribuir a crear un ambiente saludable por lo menos desde el punto de vista psicosocial y además fomenta la participación comunitaria ya que parte del entrenamiento en habilidades para la vida pasa por poner en práctica en la comunidad lo aprendido para ser capaces de generalizar y que el aprendizaje sea efectivo.
¿Porque enseñar habilidades para vivir (HPV) en los colegios antes que en otros organismos?
Los colegios son el principal punto de partida para cubrir el máximo número de niños y adolescentes ya que se tiene acceso a niños y jóvenes en gran escala, se dispone de profesores experimentados y potencialmente capaces de llevar acabo entrenamiento en HPV y además se utiliza una infraestructura ya existente.
Otra cuestión importante es que se tiene una mayor credibilidad con los padres de familia y miembros de la comunidad puesto que el colegio para ellos ya es una institución conocida. Por último, existe la posibilidad de una evaluación a corto y largo plazo puesto que los alumnos continúan en el colegio durante muchos años.
Como desarrollar un programa de habilidades para vivir
Según la OMS, para desarrollar un buen programa de entrenamiento en habilidades para la vida es necesario contar con una infraestructura de apoyo que debe de estar formado por:
a. Grupo de desarrollo de habilidades para la vida: Este debe de ser un grupo multidisciplinar entre los que deben estar incluidos: el psicólogo o psicopedagogo del centro escolar (especialista en psicología del desarrollo), el personal sanitario (enfermera, medico especializados en promoción de la salud y en preventiva), los profesores (que llevan a cabo el desarrollo curricular) y si fuera posible un experto en el entrenamiento de habilidades para la vida que guie y asesore, que puede ser externo al centro escolar.
Las tareas principales del grupo de desarrollo de las Habilidades para Vivir son formular objetivos y estrategias; diseñar los materiales educativos; realizar una prueba piloto de una versión preliminar del programa en habilidades para vivir, poner en marcha y mantener el programa en habilidades para vivir.
El grupo de desarrollo de habilidades para la vida debe de estar entrenado. Su entrenamiento debe ser, preferiblemente, a través de consulta con expertos, pero si no existiese esta posibilidad también podrá hacerse un autoentrenamieto con los talleres de adiestramiento.
De cualquier forma, es aconsejable que aunque no se cuente con un experto para todo el entrenamiento si se haga por lo menos con una de las destrezas del grupo esencial de habilidades para vivir. El resto del entrenamiento sería aconsejable compartirlo con algún grupo afín. Por ejemplo, otro grupo de otro colegio
b. El grupo consultor en habilidades para vivir debe estar formado por expertos en el tema y organismos que promuevan los principales objetivos del desarrollo de la educación en habilidades para la vida. El grupo consultor nos ayudará a obtener el apoyo, los recursos necesarios y el compromiso de organismos para desarrollar y mantener el proyecto.
En resumen, la aprobación por personas y organismos respetables ayudará a disipar las críticas y a dar credibilidad al trabajo.
En la composición del grupo consultor en habilidades para vivir pueden incluirse representantes de autoridades educativas, departamentos pertinentes de universidades, organizaciones no gubernamentales, instituciones religiosas, personalidades importantes, etc.
Fuente:
María José Extremara Recio (2012). Promoción de la salud del escolar basada en habilidades para la vida. En: Antonio Sáez Crespo, Miguel Fuentes Rodríguez, Ricardo Becerro de Bengoa, Marta Losa Iglesias. (Editores. 2012). Los derechos de los escolares y los jóvenes a la salud. 4to Forum de Salud. Asociación Española de Medicina  y Salud Escolar y Universitaria.

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