jueves, 6 de junio de 2019

Los padres como modelos de la conducta de alimentación de los niños


En las últimas décadas, se observa un incremento en las tasas de prevalencia de las personas con problemas de sobrepeso y obesidad en el nivel mundial.
Investigaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reportan que la obesidad y el sobrepeso están asociados con factores conductuales modificables,  las cuales señalan que los malos hábitos de alimentación, la falta de actividad física y una vida sedentaria son los principales factores relacionados con la obesidad y el sobrepeso.
Para prevenir dichas enfermedades, es necesario promover la alimentación saludable y la práctica de actividad física y crear programas de prevención efectivos en población de niños y adolescentes, ya que diversas investigaciones han demostrado que la prevención resulta mucho más efectiva en adolescentes y niños que en otro grupo de edad.
Si bien existen estudios enfocados en los factores de riesgo de la obesidad, hay poca literatura basada en los factores asociados a la conducta de alimentación saludable; de ahí que el presente estudio se enfoca en la conducta de alimentación saludable.
Una de las variables de contexto que ha demostrado estar relacionada de manera importante con la conducta de alimentación de los niños y jóvenes son los modelos de alimentación parentales.  La evidencia empírica demuestra que los padres, además de la influencia genética sobre la conducta de alimentación de sus hijos, son quienes crean los ambientes en los que se desarrollan las conductas de alimentación de los niños.
Los investigadores plantearon la teoría de la Conducta Problema, la cual propone que, para explicar la conducta de alimentación, es necesario considerar factores de protección —los que aumentan la probabilidad de que la persona desempeñe la conducta deseada— y factores de riesgo —los que disminuyen  la probabilidad de que se lleve a cabo la conducta saludable—; dichos factores se presentan en el nivel individual y el contextual.
El modelo planteado, contempla que los padres influyen en dos niveles en la conducta de alimentación saludable del niño y del adolescente: en primer lugar, los padres son quienes actúan como modelos de alimentación, lo cual se refiere a las conductas de alimentación propias de los padres y, en segundo lugar, los padres son quienes actúan como controles de la conducta de alimentación, lo cual se refiere a las reglas establecidas por los padres para controlar dicha conducta.
Lo anterior quiere decir que la influencia de los padres esta en diversos niveles, ya que son ellos quienes deciden y eligen activamente la comida  para la familia y, en consecuencia, determinan el tipo de alimentos al alcance del niño.
Otros autores, señalan que los padres, por medio de su dieta y patrones de alimentación, sirven como modelos para la elección de ciertos alimentos, acordes con las conductas de ingesta propias de los padres.
Asimismo, los padres refuerzan el desarrollo de las prácticas alimentarias que ellos creen correctas, por consiguiente, son quienes determinan las reglas de restricción y de control de la comida; es decir, estas reglas afectan de manera directa los patrones individuales de alimentación del hijo.
Los estudios demuestran que la presencia de los padres en los tiempos de comida, como modelos de conducta alimentaria, influye de manera positiva en la alimentación saludable de los jóvenes, ya que si los padres mantienen buenos hábitos alimentarios y consumen alimentos saludables, se observa un incremento en el consumo de estos alimentos en los jóvenes; además, aquellos adolescentes que comen con sus padres muestran un menor número de conductas de “saltarse algún horario de alimentos” y un menor número de conductas de “botanear o picoteo” en lugar de alimentarse de forma completa.
En congruencia con los resultados anteriores, otros investigadores encontraron que los malos hábitos de alimentación de los padres funcionan como modelos de riesgo en los jóvenes, ya que malos estilos alimentarios por parte de los padres se asocian a una mala alimentación en los adolescentes.
Con respecto al control y las reglas establecidas por los padres para fomentar el ambiente alimentario de la familia, existen estudios que han evaluado la influencia de las reglas y el ambiente familiar sobre la conducta de alimentación de los jóvenes.
En dichas investigaciones se evaluó la importancia de la presencia parental en las comidas familiares, los diferentes estilos parentales (autoritativo, autoritario, permisivo y negligente) y el impacto de estas variables en la alimentación saludable del adolescente; en dichos estudios reportaron que los padres con estilo autoritativo promueven mayor número de conductas de alimentación saludable y parecen jugar un rol protector para las conductas de alimentación de riesgo.
Otros trabajos señalan, que los padres que presentan un estilo parental democrático son quienes motivan a sus hijos adolescentes a comer alimentos más saludables, permiten elegir diversas opciones de alimentos, promueven que el hijo elija sus propios horarios de alimentación y que también escoja parar de comer cuando lo decida.
Estas conductas parentales están asociadas con un mayor consumo de frutas y verduras, así como un menor consumo de comida chatarra y una menor probabilidad de saltarse el desayuno.
Los resultados demuestran que un control positivo de la conducta de alimentación del joven promueve una mejor alimentación. Por otro lado, un control negativo de la conducta de alimentación disminuye la probabilidad de que el joven se alimente saludablemente. Otros autores reportan que los hijos de padres autoritarios presentan un mayor número de conductas de alimentación negativa, tales como saltarse el desayuno, “picar” en vez de comer una comida completa, consumir más comida chatarra, así como una menor capacidad de sentir señales de saciedad o de hambre.
Otra de las variables que ha sido estudiada con respecto de la conducta de alimentación de los adolescentes y su relación con el ambiente familiar es el género tanto de los padres como de los hijos. Existen estudios que demuestran que los padres influyen de manera diferente como modelos y controles a la conducta de la hija y la del hijo, debido a los roles culturales de cada uno de los miembros de la familia.
En el caso de las mujeres, la única variable significativa fue el modelo de alimentación saludable de la mama. Los modelos y controles parentales afectan de manera diferente a los y las jóvenes, por lo que conviene continuar con la investigación para entender el papel de los padres en la alimentación tanto de hombres como de mujeres.
Respecto del efecto del control parental en la alimentación del adolescente, los datos muestran que solo en los varones el control de comida chatarra influye de manera positiva en la alimentación saludable del joven; sin embargo, es necesario continuar con la investigación de dicha variable, ya que, los hijos de padres que controlan en exceso los hábitos de alimentación del adolescente, son los jóvenes que presentan un mayor número de conductas de alimentación negativas.
Esto no significa que no deban existir reglas establecidas por los padres para regular las conductas de alimentación saludable del adolescente, ya que existen estudios que han demostrado que un control adecuado por parte de los padres se relaciona con una mejor alimentación de los jóvenes.
Por otra parte los estudios han demostraron que los hábitos saludables de ambos padres se asocian con una buena alimentación de los adolescentes. Los resultados muestran la importancia de la madre como modelo de alimentación saludable. Por ello la importancia de incluir a la madre en los programas de promoción de la conducta saludable de los hijos, ya que, en nuestras culturas latinoamericanas, un porcentaje importante de las madres no solo es la que prepara los alimentos en la casa, sino quien regula la conducta de alimentación de los hijos.
Fuente:
Parrao López, Marisol; Andrade Palos, Patricia; Betancourt Ocampo, Diana (2014). Los padres como modelos y controles de la conducta de alimentación de los jóvenes Revista Intercontinental de Psicología y Educación, vol. 16, núm. 1, enero-junio, 2014, pp. 79-93 Universidad Intercontinental Distrito Federal, México



3 comentarios:

  1. Buenas tardes. Como siempre un gran apoyo a todo aquel que le interese saber un poco sobre la importancia que tiene la nutrición. Felicitaciones una vez mas. Gracias por la valiosa información que nos da este blog cada semana!!

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    1. Gracias por sus palabras. Si nos aporta su nombre y de donde nos escribe, sería de valor para estimar nuestro alcance. Nuevamente gracias por sus aportes.

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  2. Buenas tardes. Información valiosa y muy buena a la hora de aprender. Los valores vienen desde casa. Saludos. Aryann Bolivar.

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